América Latina resiste

Comité Central

Este período estuvo marcado sin duda por una serie de acontecimientos en América Latina que han llamado la atención a nivel internacional por las secuelas y repercusiones que pueda tener, así como por los efectos que puedan resultar en el juego geopolítico del gobierno norteamericano.

Ecuador

En Ecuador tuvo a lugar una jornada de manifestaciones que congregaron tanto a grupos indígenas acuerpados en la Confederación Nacional de Indígenas del Ecuador (CONAIE), como a otros sectores del pueblo ecuatoriano quienes se tomaron las calles principales de Quito por espacio de más de una semana, protagonizando una serie de combates callejeros en contra de la policía ecuatoriana dirigida por Lenín Moreno. Por lo que sabemos el levantamiento popular que en principio se oponía al “paquetazo”, tuvo en gran medida un elemento espontáneo, pero también fue el resultado de una alianza de facto entre una diversidad de grupos cuyos intereses y métodos son heterogéneos.

Dentro de esta confluencia se visualizó en primer plano a la CONAIE, que agrupa a distintos grupos de los pueblos indígenas del Ecuador, cuya posición política suele ser algo ambigua y varía entre el autonomismo conservador y progresista. Esta fue reconocida por el gobierno de Lenín Moreno como su único interlocutor válido y con ella acordó poner fin a las movilizaciones, provocando desconcierto y diversas reacciones y lecturas entre los distintos grupos confluyentes. También participaron grupos afines al expresidente Correa, quienes apartemente buscaban forzar una renuncia de Moreno para abrir las puertas a un posible regreso de Correa. El movimiento logró detener  en cierta forma la ofensiva que acordó Moreno con el imperialismo, pero por otra parte le permitió a este recomponer su posición y postergar la confrontación para otro momento, posiblemente también pensando en la siguiente cita electoral.

Chile

En este país, ha pasado algo significativo que por el momento lo distingue de otros movimientos en la región. Además de haberse registrado las manifestaciones más grandes desde la época de la dictadura, es el primer movimiento popular, tan masivo, que claramente ha roto lazos con el partido “progresista” que pudiera orientar dicho movimiento hacia el plano electoral, el Partido Socialista de Chile, quien ha sido exhibido claramente como parte del régimen que ha cobijado el modelo económico que finalmente ha terminado por exhibir sus más crudos resultados dentro de una sociedad a la que la derecha política había promovido como ejemplo de éxito del neoliberalismo.

El movimiento en Chile logró enfrentar con éxito la represión de los carabineros, ingeniando métodos de combate callejero y mostrando gran valor y determinación; además logró evitar hasta cierto punto la confusión interna, al rechazar ser representados por miembros del congreso y rechazar también las primeras ofertas del gobierno de Piñera. Sin embargo, éste movimiento cuyo carácter espontáneo es más evidente, ha carecido de dirección política que le permita tener un rumbo organizativo e ideológico claro; es simplemente el reflejo actual del escaso grado de organización de la propuesta comunista, y la amplia presencia dentro de algunos sectores movilizados, de ideologías pequeño-burguesas que van desde el anarquismo, el autonomismo y el liberalismo de izquierda. En este sentido, el papel del Partido Comunista nuevamente ha sido controvertido, pues el tener un pie en el congreso y otro en la calle ha llevado a la desconfianza de muchos de los integrantes del movimiento.

El PC ha aceptado participar críticamente en la futura convención constitucional, y por ahora se concentra en apuntalar sus fuerzas hacia las elecciones de dicha convención, en donde espera obtener algunas representaciones, logrando al mismo tiempo una especie de frente popular con las demás fuerzas que participaron activamente en el movimiento y que están dispuestos a participar en la convención. Por otro lado, una parte del movimiento rechazó la convención y ha tratado de mantenerse activa exigiendo un congreso constituyente en donde no tengan asegurado su lugar un porcentaje de los partidos del régimen.

Colombia

En Colombia también ha habido una serie de movilizaciones que lograron hacer confluir a distintos sectores de la sociedad colombiana como lo son estudiantes, campesinos, indígenas y trabajadores; al igual que en Ecuador el movimiento ha tratado de parar algunas iniciativas del gobierno de Duque, las cuales se traducen en mayor explotación y mayores facilidades para la acumulación de tierras para los latifundios colombianos, y para las empresas transnacionales. Sin embargo, a diferencia de lo que sucede en Chile, el partido Colombia Humana, y Gustavo Petro, se encuentran bien posicionados dentro del mismo y por lo tanto hacen sus esfuerzos porque el desgaste del uribismo les permita por la vía electoral llegar al Palacio de Nariño e instalar un gobierno de izquierda moderada.

En el plano de la insurgencia, ha habido novedades significativas; por un lado, están cada vez más atoradas las negociaciones entre el ELN y el gobierno colombiano, y por otro lado, toda Colombia es testigo de que el Estado colombiano ha pisoteado los acuerdos de paz de la Habana, lo cual ha provocado también muchas reacciones. Como parte de ello, se han asesinado a cientos de líderes sociales y exguerrilleros de las FARC-EP; tan sólo el año pasado, las cifras más conservadoras hablaban de 250 líderes sociales asesinados, y 19 más en lo que va del 2020.

Por otra parte, se mantienen alzados algunos grupos que otrora pertenecieron a dicha organización, y que ahora son señalados públicamente como las “disidencias de las FARC”.  Además, un grupo de combatientes encabezados por los comandantes Iván Márquez y Jesús Santrich, han retomado las armas bajo las siglas y nombre original de Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia- Ejército del Pueblo, con el apunte de Segunda Marquetalia. En su comunicado de lanzamiento, anuncian que habrá una nueva modalidad operativa en donde no serán prioritarios los combates contra el ejército colombiano, y llaman también a construir un acuerdo de paz, pero esta vez involucrando a más sectores de la sociedad colombiana, y con mayores garantías de cumplimiento, mientras que también tratarán de acercarse más a la dirigencia del ELN. Es importante señalar que por ahora cuando menos, el énfasis de éste grupo no está en la toma del poder sino en alcanzar un acuerdo de paz.

Bolivia

En Bolivia por su parte ha ocurrido algo de gran impacto. Tras la victoria electoral del Movimiento al Socialismo, MAS, en donde éste obtuvo la votación suficiente para evitar una segunda vuelta, una alianza entre el departamento de estado norteamericano, la oligarquía boliviana y los grupos políticos más conservadores, se llevó a cabo un golpe de Estado en donde las fuerzas armadas instaron al presidente Evo Morales a renunciar. Todo esto acompañado de la proliferación de grupos “civiles” con características paramilitares que se han dedicado a sembrar el terror entre los partidarios del MAS y en general del socialismo.

A pesar de que la ilegalidad del golpe de Estado y de la imposición presidencial de Jeanine Yañez es evidente, y a pesar de que ha habido una serie de movilizaciones contra el golpe de Estado, el MAS ha aceptado por la vía de los hechos trasladar la confrontación al plano electoral, bajo el supuesto de que pueden ganar unas nuevas elecciones, aun prescindiendo de las figuras de Evo Morales y Álvaro García Linera. Sin embargo pareciera que el problema de fondo no es ese precisamente, sino el hecho de que los actores principales del golpe han puesto un límite muy claro a cualquier gobierno que en lo sucesivo ocupe la presidencia boliviana, y ha dejado claro que no tolerará el tipo de política económica, social, ni internacional que venían llevando a cabo desde el gobierno de Morales.

El asunto para nosotros se torna aún más complejo, puesto que, por otra parte, es evidente que el MAS ha perdido liderazgo en muchos de los sectores sociales que habían posibilitado su ascenso, entre los cuales hay también descontento, mientras que por otra parte es necesario reconocer que esa fragmentación sirvió de antesala al golpe.

A manera de aprendizaje

Como comunistas, marxistas-leninistas, nos ha quedado claro desde siempre que no puede haber cambio profundo posible sino es a través de la Revolución socialista y la instauración de la dictadura del proletariado, y que por tanto cualquier fuerza política que pretenda prescindir de esta ruta hacia el comunismo, cae en el campo político de la Social-democracia, y por tanto termina siendo más afín a los intereses de la burguesía que al de los explotados.

Por otra parte, tenemos que valorar muy concienzudamente que cuando menos la burguesía predominante, es decir la oligárquica e imperialista, no necesariamente lo ve así, y ha identificado como enemigos reales a muchos de estos grupos políticos, estando dispuestos a aplicar mecanismos de guerra en contra de ellos. Tampoco podemos menospreciar el impacto geopolítico que tiene en la región latinoamericana el fortalecimiento de grupos, partidos y alianzas políticas que simpatizan con las posiciones propias del fascismo o de las dictaduras oligárquico imperialistas que cundieron por América Latina en el contexto de la operación Cóndor. Además es importante tomar en cuenta las repercusiones que esto tiene hacia Cuba, quien sí es un referente continental y mundial de una dictadura del proletariado basada en el pensamiento marxista-leninista, así como los duelos de poder y control territorial entre Estados Unidos, China y Rusia.

Como comunistas tenemos que contar con la información más precisa y practicar un análisis materialista, histórico y dialéctico, que nos permita valorar cual es la correlación de fuerzas actual entre las fuerzas revolucionarias y el imperialismo e identificar cuáles serían en todo caso las fuerzas que realmente pueden dirigir un proceso como el que nosotros reivindicamos. Así pues, vemos que en algunos casos, los “Partidos Comunistas” han sido aliados de los llamados partidos y gobiernos progresistas, y que en general no están por ahora, en la posición de romper el orden legal y llamar a la revolución. Mientras tanto, por lo que hemos sabido, en el campo de las organizaciones que se reivindican a la izquierda o dicen asumir una posición más radical que la de dichos gobiernos, existe una diversidad de grupos ante los cuales tampoco tenemos elementos para suponer que tienen la capacidad objetiva o subjetiva de dirigir una revolución en el sentido leninista del término; en dicho campo hay organizaciones anarquistas, trotskistas, feministas, ambientalistas, autonomistas y algunas también que se asumen como marxistas-leninistas, pero cuya trayectoria deja también muchas dudas, ya sea por su capacidad subjetiva u objetiva.

De cualquier modo, los hechos recientes en América Latina dan crédito a lo que hemos venido sosteniendo durante años; los programas reformistas no pueden sustituir al programa de la revolución, y ningún movimiento o instancia organizativa espontánea puede sustituir el papel de un verdadero partido de vanguardia, y en algún momento, alguien tendrá que ocuparlo, o bien, seguiremos sufriendo de magnas derrotas.

Un pensamiento en “América Latina resiste

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