Lucha de clases y urgencia de proyecto político de clase

“Una moral realmente humana que esté por encima de los antagonismos de clase, y por encima del recuerdo de ellas, no será posible sino en un estadio social que no sólo haya superado el antagonismo de clases, sino que las haya además olvidado para la práctica de la vida.” F. Engels

Diego Martínez

El actual Estado mexicano halló sus principales consolidaciones históricamente, gracias a dos grandes proyectos políticos de clase; primero la República liberal con la derrota del cuasi feudal bando conservador junto al Imperio francés y después con la estructura corporativa estabilizadora del cardenismo, moldeada  por ciertas facciones vencedoras de la Revolución Mexicana.

Los trazos que plasmaron no han sido azarosos, demuestran su éxito debido a que las clases dirigentes, comprendieron su papel transformador como clase organizada, se erigieron como clase para sí, es decir, alcanzaron la suficiente fuerza y  consciencia para elaborar e imponer su propio proyecto político a como diera lugar, de cara a otras clases en pugna.

Debido a las circunstancias socioeconómicas y territoriales, en ninguno de aquellos episodios pudo la clase proletaria imponerse a la vanguardia del resto, aunque ésta sí participó en la consolidación del proyecto cardenista. Esa alianza desdibujada intencionalmente entre “clases populares” y un Estado rediseñado desde el cardenismo, a lo largo de diferentes sexenios retrata la corporativización y dependencia de la clase trabajadora frente a un Partido que jamás veló por los intereses de los proletarios ni los campesinos pobres. Por el contrario, fue un magnífico árbitro que aseguró el dominio político-económico de los patrones en una ilusoria “conciliación patriótica”.

En estas líneas no pretendemos analizar a profundidad el Estado corporativo cardenista, pero sí trataremos de evidenciar cómo la carencia de un proyecto político propio de la clase obrera mexicana y su organización, han limitado en extremo, no solamente su independencia, sino una visión clara de sí misma ante ofertas electorales cuya capacidad seductora podemos palpar. Es verdad que el juego electoral no significa más que una táctica operable en determinados momentos para los comunistas y que por lo tanto nuestro objetivo apunta mucho más allá de la ficticia democracia liberal, pero no por eso dejamos de atender el panorama político en su conjunto.

En anteriores entregas hemos referido brevemente[1] [2], el dramático nacimiento del movimiento obrero mexicano en la escena político-militar del siglo XX, así que no nos detendremos mucho en sus orígenes, sin embargo queremos aprovechar la celebración de este 1 de Mayo para reivindicar el programa de la clase trabajadora, que es la única vía verdaderamente transformadora para la emancipación de la humanidad.

Lucha de clases

“Las causas de todas las transformaciones sociales y las revoluciones políticas no deben buscarse en las cabezas humanas o en la idea cada vez más clara que adquieren de la verdad y la justicia eternas, sino en las transformaciones de los modos de producción y de intercambio.”

F. Engels

Nuestra insistencia en el periodo cardenista está cimentada porque fue entonces, cuando buena parte de los más importantes sindicatos nacionales se absorbieron institucionalmente al Estado, esto es corporativizados y depurados; desacelerando el proceso revolucionario de los trabajadores, convirtiendo a sus líderes en diputados y senadores primero del PNR, después del PRM y finalmente del PRI[3].

Si asumimos que la naturaleza teórica del marxismo-leninismo es científica y por lo tanto no se trata de una doctrina ética, entonces no necesitamos juzgar moralmente  a los arquitectos de la maniobra cardenista descrita líneas atrás; nosotros partimos de la comprensión histórica en los motivos que llevaron a tales operaciones de clase y sólo entonces podemos continuar, con la acción clasista organizada, necesariamente como respuesta a los ataques de grupos dominantes.

En estos pasos se pueden encontrar tropiezos, retrocesos y resbalones, porque entre amplios círculos de la izquierda, no se ha superado el enfoque ético sobre el científico y porque la socialdemocracia contemporánea, en su esencia pequeñoburguesa ha pretendido borrar el criterio clasista como eje programático.

Las acciones de dirección y organización que cualquier clase realiza en su beneficio, son el resultado natural de su propia consciencia y en ése sentido, consecuencia de la evolución de su dominio en tanto el sistema de clases subsiste. Así, cuando la burguesía exige y logra la reapertura de diversas actividades económicas en plena pandemia, contra la salud social de las y los trabajadores y al mismo tiempo impide seguridad social plena y mejora de salarios, lo único que está haciendo es defender sus intereses, mismos que son decididamente irreconciliables con los intereses de la inmensa mayoría de seres humanos. En éste punto de la realidad no es muy pertinente el cristal de la ética, sino el de la economía.

Reclamar los ataques clasistas que la burguesía de cualquier nación realiza contra el proletariado, sólo tiene sentido si se enfoca desde un marco de producción, pues los postulados ético-morales que el propio sistema capitalista proclama, como libertad e igualdad, son huecos en la realidad social, en tanto que tales conceptos carecen de relevancia para un campesino que desea ir con su familia libremente a vacacionar a fuera de México, igual que lo haría cualquier familia burguesa; el sistema de clases opera en la más elemental cotidianidad.

El grupo dirigente que nació de una desigual lucha entre facciones agrarias y democrático burguesas durante la Revolución Mexicana, representa el embrión del gran Partido de Estado que gobernó el país durante más de 70 años. Por eso, cuando el incipiente movimiento obrero mexicano cedió su independencia política en favor de ese sector, en las décadas de 1930-1940, en realidad lo que estaba haciendo era desconocer su valía como clase y entregar su papel de dirigencia a otros grupos cuyos intereses iban directamente en contra de sí misma, aunque provisionalmente se sirvieran de ella y tuvieran que simular la primacía obrero-campesina para construir una avasallante legitimidad histórica.

Fundirse desde las direcciones obreras para subordinar el programa de lucha de los trabajadores a los intereses de un Estado conducido por clases explotadoras, solamente ha servido a la burguesía nacional. La independencia sindical y la unidad de la clase trabajadora entre sí, a nivel nacional e internacional, son las únicas formas de combatir a los gestores y dueños del capital que diariamente fustigan a sus explotados.

Urgente proyecto político de clase

“Ningún progreso social resulta más viable porque se haya comprendido que la existencia de las clases contradice a la justicia, a la igualdad, etc., ni por la mera voluntad de suprimir esas clases, sino gracias a determinadas y nuevas condiciones económicas.”

F. Engels

La huella del Estado priista fue tan profunda, que ha sido sólo una escisión política de su organización, la que en 2018 consiguió atomizar la fuerza electoral del PRI a un mínimo histórico con 30 millones de votos condensados en la coalición encabezada por el partido MORENA y que, según encuestas volverá  a ser una avalancha electoral para las siguientes legislativas y estatales intermedias.

Gracias a las contradicciones clasistas de la Revolución Mexicana y el Estado que de ella surgió, México es uno de los poquísimos países en cuyo debate político no existe un partido electoral que declare abiertamente tener una posición de derecha, ni si quiera las organizaciones empresariales aliadas a los partidos que representan sus intereses se atreven a decir que son de derecha, por el contrario, se presentan como garantes de todas las inquietudes de la nación.

He aquí otra de las jugarretas más eficaces de nuestro sistema político, incluso ahí se desvela el espíritu taimado de las posturas que hablan abstractamente del  pueblo en su conjunto y que por lo tanto, operan en el sentido en que las propuestas electorales son publicitadas para una sociedad donde parece que no hay clases y que todas las medidas son hechas desde una perspectiva de igualdad, lo cual, en un país con 70.9 millones de pobres[4], resulta por lo menos absurdo cuando no grosero.

La significación e impacto del partido MORENA, pueden parecer engañosos por lo llamativo de su figura y al mismo tiempo es tal su amplitud, que como todo fenómeno, su lectura suele perderse en distorsiones poco reflexivas, por eso, el horizonte electoral que presenciamos, no puede ser entendido sin el examen de la lucha de clases.

En este contexto, el partido como MORENA, de composición interclasista, en cuyos liderazgos igual encontramos multimillonarios continentales que dirigentes sindicales y tránsfugas de todo color, se presenta como la opción más votada. Esta reedición como propuesta pluri-clasista amenaza con quedarse en la administración del Estado un tiempo considerable y aunque la caducidad de los proyectos políticos en el mundo actual ha demostrado no superar los 20 años, tanto entre los gobiernos “progresistas” como entre los reaccionarios, no podemos eludir su análisis ni soslayarlo.

La “crítica” nacida de la lente de algunas posturas “izquierdistas” respecto al actual gobierno se distingue por una opacidad infantil, propia de su clase, es decir la pequeña burguesía ilustrada. Y más evidente es, la debilidad electoral de la derecha militante en su esquina de combate, derecha política que diferenciamos de la gran burguesía mexicana en general, dotada de bastante mayor inteligencia y habilidad, pues no ha dejado de acompañar al proyecto de MORENA a nivel nacional y regional de manera destacada.

Los flagelos que ha recibido la clase trabajadora mexicana sobretodo en los últimos 30 años, la han arrojado a una dispersión e insuficiencia política, esto provoca que amplios sectores de la clase trabajadora sean también seducidos por ofertas carentes de definición ideológica y ocupadas por personeros que han saltado de partido en partido según las circunstancias del ganador, en síntesis, el oportunismo ha recobrado gran fuerza.

Este fenómeno es comprensible si tomamos en cuenta la suma histórica de todo lo anterior, aunado a que, si bien las estructuras sociales siguen siendo definitivamente burguesas, como resultado de la putrefacción del capitalismo que resiste para evitar su agotamiento, ha producido un estado de consciencia general más bien lumpen entre amplios sectores de la juventud mexicana y del mundo, esto incluye el reclutamiento de las capas mayormente marginadas del proletariado y el campesinado, grandes filas al interior del enorme ejército industrial de reserva.

No es que hoy la clase trabajadora ya no tenga la misma importancia que hace 100 u 80 años, ni que haya dejado de ser el gran sujeto histórico que las plumas mercenarias se han encargado de ensombrecer, sino que las derrotas históricas que dicha clase ha padecido, afectaron de manera decisiva su movilidad y consciencia. Lenin explica que hay periodos en donde el movimiento sufre una inmersión en procesos de represión o ausencia de una organización adecuada, mientras que hay otros momentos en que la ola revolucionaria desborda los parámetros de estabilidad conservada.

Nuestro deber como Lenin nos ha enseñado, es comprender nuestro contexto histórico concreto, conocer eficazmente la correlación de fuerzas con que el proletariado cuenta tanto a favor como en contra y sólo entonces atraerlo mediante una organización capaz y dispuesta, que le sirva como herramienta para imponer y dirigir su propio proyecto de clase para sí.

¡Viva el Primero de Mayo!

¡Viva el programa de la clase trabajadora!

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[1] “Lecciones del Movimiento Obrero Mexicano” https://partidocomunistademexico.wordpress.com/2017/07/11/lecciones-del-movimiento-obrero-mexicano/

[2] “Con estatua al charro mayor: Recompensan la histórica sumisión de la CTM” https://partidocomunistademexico.wordpress.com/2015/05/21/con-estatua-al-charro-mayor/

[3]  Partido Nacional Revolucionario, Partido de la Revolución Mexicana y Partido Revolucionario Institucional

[4] “Evaluación CONEVAL”https://www.coneval.org.mx/Evaluacion/Documents/Informes/IEPDS_2020.pdf

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