Fortalecer y ampliar la lucha para la recuperación del trabajo digno: Objetivos este Primero de Mayo

Célula Primero de Mayo

La lucha de los trabajadores en todo el mundo, en defensa de su salud, en contra de condiciones laborales que ponen en riesgo su vida, así como en la exigencia al Estado de normativas que los protejan siempre ha sido un asunto de los propios trabajadores. Sólo así han sido posibles la jornada laboral de 8 horas y la seguridad social, junto con otros derechos laborales como la organización colectiva, el salario mínimo, el descanso semanal, la protección a las mujeres por maternidad y el derecho a la defensa en contra del despido injustificado, por mencionar algunos que han sido decisivos para la protección del único bien que posee el trabajador: su fuerza de trabajo. 

La crisis sanitaria y económica que estamos viviendo en todo el mundo a partir de la pandemia, ha puesto el dedo en la llaga, mostrando que la explotación del trabajo en el capitalismo es el origen mismo de todos los riesgos para la vida, y que el cambio radical de esa relación entre capital y trabajo es un objetivo fundamental. Mientras que, nuevamente -como hace más de un siglo-, los patrones y el Estado pretenden hacer creer que la salud y la vida de los trabajadores es un asunto de responsabilidad o negligencia individual. 

Pero la salud de las trabajadoras y trabajadores depende de sus condiciones laborales en sus centros de trabajo y de sus condiciones de vida. Como propone la Federación Sindical Mundial para este 1º de mayo, una de las demandas es luchar por el conjunto de la vida de los trabajadores y por la satisfacción de sus necesidades contemporáneas[1]: trabajos formales, salarios suficientes, servicios de salud para todos, condiciones laborales y sanitarias adecuadas, acceso a servicios básicos, alimentación sana para la población, tiempo de descanso y esparcimiento necesarios para la recuperación de la fuerza de trabajo, reducción de la jornada laboral, entre tantas otras cosas que las políticas neoliberales se encargaron de precarizar; hoy, luchar por el derecho a la salud, trabajo y vida dignos es una demanda urgente.

Fortalecer/ampliar la organización y lucha colectiva

A partir de la década del ochenta, la tasa de sindicalización en América Latina fue cayendo de manera proporcional a la pérdida de derechos básicos. La imposición de las políticas neoliberales requirió del debilitamiento de la organización colectiva de los trabajadores, es así como la propaganda en contra de los sindicatos fue parte importante de la ofensiva político-ideológica que acompañó el proceso de restructuración económica. Hoy día, se estima que en México sólo el 8.9% de trabajadores se encuentra sindicalizado y sólo 1% de ellos pertenece a un sindicato independiente.

En toda América Latina y el mundo, se ha incrementado la masa de trabajadores sin derechos; es común encontrar jóvenes que no conocen lo que es un trabajo estable, mientras que otros consumen su vida entre 2 o más empleos; otros miles, en diferentes sectores llevan años sin ser reconocidos como trabajadores, sino como prestadores de servicios, colaboradores, socios, entre otros eufemismos.

Un indicio para salir de esta situación, parece ser, recuperar los principios de unidad y solidaridad de clase, que rebasen las mezquinas ideas y prácticas de desigualdad y confrontación con que se ha venido enfrentando a trabajadores formales e informales, trabajadores del campo y la ciudad, trabajadores locales e inmigrantes. Pero, también, superar el anquilosamiento, burocratización, corporativismo, inmediatez y discriminación de género, entre otros vicios que permean el sindicalismo actual.

El sindicalismo de nuevo tipo que se necesita requiere, en igual medida, el fortalecimiento de los que ya existen, la recuperación de su independencia y combatividad para remontar los golpes recibidos y arrancar al Estado mayores beneficios; impedir la contratación de trabajadores al margen de los Contratos Colectivos y de las Condiciones Generales de Trabajo e incorporar a los trabajadores irregulares, que ya están en los centros de trabajo, mediante alguna modalidad de afiliación e independientemente de su tipo de contratación, o apoyarlos en la creación de sus propias organizaciones.

Fortalecer y ampliar la organización colectiva de los trabajadores dejando atrás, al mismo tiempo, el sindicalismo inofensivo e ineficaz que, en términos de participación y movilización, viene predominando desde hace muchos años, son el preludio para no ver consumida nuestra vida en jornadas de explotación legalizadas o en condiciones precarias de trabajo, y son también la esperanza de un digno porvenir con el trabajo, descanso, salud y ocio que nos merecemos.


[1] FSM, “La esperanza está en nuestras luchas”: http://www.wftucentral.org/afiche-fsm-primero-de-mayo-2021/?lang=es&fbclid=IwAR3eP6MArqYQAs7ko8-__4m6l8l2y47XD_GxpfjRga1WEzRWG7xUmJWyhno

#primerodemayo #diainternacionaldelaclasetrabajadora #cdmx #partidocomunistademexico

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