Las dificultades del actuar militante en los tiempos actuales

Comité Central

Los militantes comunistas han resentido el clima confuso a nivel nacional, pues por un lado, muchas de las organizaciones sociales, sindicales y populares que solían ser activas en la movilización, están particularmente relajadas, o bien, apostando a la negociación fraterna con sus aliados en el gobierno morenista, tal es el caso de mucho de lo que gira alrededor del magisterio y las normales oficiales, así como de algunos sindicatos y organizaciones campesinas, muchas de ellas, hasta cierto punto críticas del gobierno, pero también necesitadas de logros y de satisfacción de parte de su agenda. Por otra parte, nos hemos encontrado con que algunas convocatorias a eventos en contra del gobierno, suelen tener presencia de alguna rama del PRI o del PRD, o bien, están protagonizados por grupos poco serios que suelen actuar en una lógica espontánea sin mediar análisis de por medio y sin tener compromisos claros con la clase proletaria.

Es decir, nos hemos encontrado con que, al acercarnos a algún movimiento popular en curso, puede haber una parte agitadora en contra del gobierno, pero que en realidad es más reaccionaria que éste, y que además suele haber una parte negociadora que más bien busca cercanía con el gobierno. Esto ha hecho que nuestra inserción sea difícil y por lo tanto las actividades se hayan reducido, por la precaución de no ser confundidos o mezclados con una u otra posición que no compartimos.

Por otra parte tenemos que reconocer que vivimos tiempos en donde el florecimiento de un tipo de militancia como la que queremos, es harto complicado, pues por un lado no ha habido ni a nivel regional ni a nivel internacional, grandes victorias relacionadas a organizaciones de cuadros marxistas-leninistas y que motive a jóvenes trabajadores a intentar algo parecido, y también sufrimos internamente los estragos del trabajo precarizado, lo cual provoca que la mayoría de la militancia tenga muchas dificultades para planear sus tiempos y traslados, así como su inserción en espacios de organización gremial.

Debemos estar alertas y actuar al respecto, pues la moral puede verse afectada y el panorama próximo parece no ser muy promisorio al respecto.

La única ventaja que pueda tener esta situación, es que esta dura prueba no parece ser apta para cualquiera, y que veremos cuáles son los cuadros que resisten al reflujo de la marea que nos incita a dejarnos llevar por ella, ya sea resignándonos a ser absorbidos únicamente por la vida laboral y/o familiar, o bien, a suponer que debemos bajar nuestros horizontes e insertarnos en lo más progresista que haya, aunque tenga nada o muy poco que ver con el marxismo-leninismo.

La tradición política comunista se han enfrentado momentos mucho más duros, pero sin duda el momento es complicado, y ni nosotros ni otras fuerzas comunistas que conocemos en el mundo parecemos tener las respuestas necesarias para saber cómo crecer y fortalecernos dadas las contradicciones actuales, tan solo en América Latina podemos verlo; no parece que la táctica electoral y legal del PC de Chile los haya acercado a ser vanguardia de alguna revolución, ni tampoco la táctica guerrillera ha acercado a las FARC-EP al poder, y a pesar de que existen otras fuerzas o partidos comunistas cuya importancia es mayor, por el momento ninguna parece conducirse a la victoria o a enfilar el rumbo hacia el comunismo.

Por otra parte, el Estado, no solamente en México, ha sabido disgregar a una serie de luchas gremiales y sectoriales que en otro momento fueron agrupadas sintéticamente por el comunismo, y ahora crecen rápido como la yerba alrededor de nosotros, absorbiendo y atrayendo a parte de quienes podrían acercarse a nuestras posiciones; dichos grupos, pareciera que están más preocupados por alejar entre sí las posiciones de los explotados que por acercarlas, y a estas alturas hemos de reconocer que lo están logrando, pues como promotores de un proyecto conjunto de la clase trabajadora, sabemos que a corto plazo no puede satisfacerse cabalmente a ningún sector o gremio que tenga contradicciones con otro. Por ello es que también es nuestro deber ajustar nuestra política ante dicha situación y sostener la política más clara, acorde a nuestra estrategia y asequible para la clase trabajadora en general.

El PCdeM debe resistir y distinguirse en estos tiempos de confusión por su claridad, en estos tiempos de espontaneísmo por su capacidad estratégica, en estos tiempos de deserción, por su compromiso, y así, es probable que, si seguimos a flote después de esta tormenta, podamos ser ese referente que pueda llevar a toda una clase social sedienta de claridad y dirección, a buen puerto.

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