Pandemia y capitalismo: Algunas aristas del problema

Por: Paola Martínez

Hace unos días, Juan Manuel Quijada, director de los servicios de Atención Psiquiátrica de la Secretaría de Salud, dio algunas sugerencias para que la población cuide su salud mental, en esta cuarentena por Covid- 19 en relación con el desarrollo de ansiedad y estrés. Habló de alimentarse bien, establecer horarios de sueño, hacer ejercicio, no tomar mucho café, no ver dispositivos electrónicos antes de dormir, entre otras cosas. Cuando se le preguntó qué medidas aconsejaba para las familias de escasos recursos, que no tienen las condiciones de garantizar estas cuestiones mínimas, nada supo contestar al respecto; no tuvo idea de lo que puede hacer, para enfrentar la pandemia, una familia pobre que vive hacinada, porque en realidad no hay mucho que ésta pueda hacer, lo cual no disculpa su ignorancia como funcionario.

Pocas son las posibilidades para una familia que habita un cuarto de lámina, que sirve de habitación, comedor y cocina para adultos y niños pequeños; con patio de terracería, en una colonia que todavía no cuenta con todos los servicios básicos o en la que éstos son limitados -el agua, por ejemplo-, y en donde los padres, comerciantes u obreros, con salario mínimo o viviendo de la venta diaria deben salir a trabajar. Este es el punto, qué va a pasar con quienes no pueden hacer una pausa en su rutina y descansar, alimentarse bien y no estresarse, como él sugería.

Mapa de la Secretaría de Salud Federal.

En un país como México con 60 millones de pobres -cuyos ingresos totales son, del otro lado de la moneda, el equivalente de ingresos de los 10 empresarios más ricos[1]-, en donde viven en pobreza extrema más del 10 por ciento de la población y en donde, como declaró la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), “la mitad de los mexicanos que nacen pobres, lo serán toda la vida”[2]. Cuántos podrán parar su rutina de trabajo y/o familiar para hacer cuarentena; cuántos, a partir de sus condiciones de vida, podrán seguir disciplinadamente las medidas sanitarias básicas que han sido implementadas; cuántos tendrán condiciones para “disfrutar” el quedarse en casa y cuántos, hay que decirlo, seguirán la rutina imparable de enfrentar la vida, la enfermedad y la muerte con esa mezcla de resignación, sorna e inevitabilidad de quien sabe que el coronavirus sólo es una forma más de morir o de sobrevivir. Tal y como lo han hecho siempre, con sus recursos, para enfrentar la ignorancia, la miseria y la violencia.

Y de los que contraigan el virus que, según estimaciones del Subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud, Hugo López- Gatell, será el 70% de la población, pero sólo 250 mil desarrollarán la enfermedad, y 10 mil en estado grave requerirán una cama de terapia intensiva[3] -en el país sólo hay, aproximadamente, 3 mil camas que cuentan con respiradores artificiales-[4]; cuántos, entonces, tendrán la posibilidad de ser atendidos y ver agotados los recursos para salvar su vida. Todos enfrentamos el virus, pero “la desigualdad social se encarga de discriminar entre las vidas que valdrá la pena salvar y las que no”, dice acertadamente la filósofa Judith Butler[5].

La preocupación no es la dispersión del virus, sino que se saturen las unidades de salud ha dicho López-Gatell en diversas ocasiones. Es decir, lo preocupante de la pandemia es en qué condiciones sociales se está desarrollando.

Salud y Trabajo

Las políticas de reestructuración económica aplicadas a finales de la década del 70 a nivel mundial exigieron, también, el recorte presupuestal a los servicios de salud, lo que implicó el desmantelamiento de los sistemas públicos, por un lado, y el impulso de las clínicas y seguros médicos privados, por el otro. También en este aspecto los organismos financieros internacionales se convirtieron en el mal y el remedio en América Latina; mientras el Fondo Monetario Internacional (FMI) exigía a los países la aplicación de políticas neoliberales de recorte al gasto social, una década después, el Banco Mundial (BM) se volvía el mayor prestamista en la región, para fortalecer el sector salud, con 16, 800 millones de dólares[6]. A la par, se impulsaban políticas de acceso universal a la salud, pero a través de programas con servicios mínimos que fueran costeables y en los cuales el personal médico no fue un factor importante a considerar.

En México, esto se tradujo en procesos de descentralización que sólo acrecentaron la inequidad en cuanto a los recursos otorgados a los estados y la fragmentación del sistema de salud, así como la disparidad en cuanto a la densidad de médicos en el territorio nacional. Condiciones que actualmente, no garantizan el acceso de la población a la salud, sino más bien, se ha restringido, dificultado y precarizado la atención médica. En las últimas décadas, el gasto gubernamental en salud pública ha rondado entre el 2.6 y 2.8 del Producto Interno Bruto (PIB) que fluctúa entre 580 y 630 mil millones de pesos, 30 por ciento menos que en el resto de los países latinoamericanos; y hay 2 médicos y 2 enfermeros por cada mil habitantes, entre otros indicadores que están por debajo de los mínimos establecidos por organismos como la Organización Mundial de la Salud (OMS) o la OCDE[7].

Un panorama que se agrava con otras enfermedades como el sobre peso-obesidad que aqueja al 75 por ciento de la población adulta y cuya principal causa es la mala alimentación[8].

Protesta de profesionales de la salud en el café “La Parroquia”, Veracruz, México, 2017.

Pero qué posibilidades de cuidado y sana alimentación hay en un país con el 57 por ciento de trabajadores en condiciones de informalidad y fuera de marcos legales laborales. Si hablamos de la duración de la jornada laboral y el poder adquisitivo de los salarios, la población que trabaja entre 35 a 48 horas a la semana aumentó en casi 3 millones, en los últimos 5 años[9] y, de acuerdo con especialistas del Centro de Análisis Multidisciplinario, si en 1987 se requería laborar cuatro horas con 53 minutos para obtener una canasta básica alimentaria, hasta el 2017 eran necesarias 24 horas con 31 minutos[10]. Los malos hábitos alimenticios no son, una cuestión de responsabilidad individual, sino que tienen una base social y económica relacionada con las condiciones de vida y de trabajo de la gente. Y es un problema de salud pública del que se beneficia la industria de alimentación chatarra con más de 30 mil millones de dólares al año[11].

El impacto que tuvieron las políticas neoliberales en salud, trabajo y alimentación en México, en particular las relacionadas con el mundo laboral (modernización, flexibilidad e incremento de la productividad), no son muy diferentes a otros países latinoamericanos.

Médicos cubanos arribando a ayudar a otro país por el COVID-19

Como país socialista, Cuba se encuentra en el lado opuesto de este panorama, no sólo en la región sino a nivel mundial, en donde “todos los ciudadanos tienen acceso universal y gratuito a los servicios de salud y educación, así como el pleno derecho al empleo y a un sólido sistema de seguridad y asistencia social”[12], reconoce la OMS. Que Cuba sea un país latinoamericano con capacidad, no sólo para enfrentar la pandemia, sino también para apoyar con brigadas médicas a otros países (tiene más de 5 décadas impulsando brigadas médicas internacionales con 48 mil colaboradores en 62 países), es resultado de un sistema socialista que, a pesar 60 años de bloqueo económico impuesto por Estados Unidos -que también afecta su acceso a medicinas y avances científicos-, actualmente, invierte más del 10 por ciento del PIB en sanidad -la OMS establece como mínimo el 6%, parámetro que en el continente, sólo cumplen Cuba, Estados Unidos, Canadá, Costa Rica y Uruguay-.

Ahora que Estados Unidos es el nuevo epicentro de la pandemia, con más de 80 mil casos confirmados, cabe señalar que es el país que más invierte en salud, un 14% de su PIB, en un sistema mixto en el que prevalece la atención privada a través de seguros otorgados por los empleadores, con planes de atención básicos que no obligan al empleador a pagar incapacidad por enfermedad- o comprados por cuenta propia; no existe la cobertura universal de salud y es el más caro del mundo[13].  La salud en Estados Unidos no es un derecho, sino un negocio en el que las personas invierten hasta 9000 dólares al año -principalmente en procedimientos médicos y medicinas- y en donde la atención médica, aún en clínicas públicas, no es gratuita. Pese a la Ley de Protección al Paciente y Cuidado de la salud Accesible, aprobada durante el gobierno de Barak Obama, que a decir de los expertos no tuvo ninguna incidencia de fondo, actualmente, hay 27 millones de personas que no tienen ningún tipo de seguro médico y 11 millones de indocumentados están excluidos de la atención médica, a los que podrían sumarse 14 millones más, si avanzan las reformas que pretende impulsar Donald Trump[14]. En este escenario, las medidas contra la pandemia han ido en reversa, pues recientemente Trump declaró que considera rebajar las medidas sanitarias a partir del 1 de abril, en beneficio de la economía. Su otro cálculo político está en el impacto que una crisis económica -en particular con respecto a enfrentar una tasa elevada de desempleo- podría tener en sus intenciones de reelección presidencial[15].

Normalidad alterada y realidad social

La pandemia ha venido a hacer evidente o ha obligado a ver y denunciar lo que hay detrás de la normalidad que ha sido alterada por el coronavirus: pobreza, precariedad laboral, explotación, desigualdad social, violencia y maltrato cotidiano hacia las mujeres y los niños, sistema de salud desmantelado, empresas que no respetan los mínimos derechos establecidos en las leyes laborales, poca capacidad de los gobiernos para enfrentar la crisis, lucro político a partir de la desgracia social, países en bancarrota financiera, apropiación en beneficio privado de los avances científicos y tecnológicos, entre tantas otras aristas del problema.

Como dicen en Cuba, son tiempos de solidaridad, pero en México y demás países pobres, la gravedad de las condiciones sociales exige, además, aprender y comprender en estos tiempos extraordinarios la necesidad de ir más allá de los esfuerzos individuales. Hacer lo urgente, sí: comprarle el mandado a los vecinos adultos mayores que no puedan hacerlo, pagarle el salario de un mes a la trabajadora del hogar para que pueda hacer cuarentena, comprar en las tiendas y pedir comida a domicilio en las fondas del barrio, boicotear los negocios que abusan de sus trabajadores, y tantas otras iniciativas que nacen de la solidaridad y la buena voluntad. Hay que hacerlas, así como la construcción de redes de apoyo mutuo y demás prácticas solidarias que nacen de la empatía.

Sin embargo, cuando pase la pandemia, enfrentaremos un impacto social y económico, en México y el mundo -se estima que casi 25 millones de personas podrían perder su empleo y 35 millones se sumarían a la lista de trabajadores pobres[16]-, que necesita otro nivel de conciencia y disposición colectiva, que implica organización y compromiso a largo plazo. Para el caso mexicano, por ejemplo, habrá que contribuir a que los trabajadores de Alsea (Starbucks, Dominos Pizza, Italianis, Vips y otras más.)[17] y otros precarios como ellos, se organicen para que puedan cambiar las condiciones en las que trabajan y que sea reconocida su relación laboral, no como socios, colaboradores, voluntarios, entre otros eufemismos que esconden su explotación, sino como trabajadores. Que las trabajadoras del hogar se afilien al sindicato que les corresponde para que puedan tener prestaciones mínimas de ley, entre ellas seguridad social; es decir pelear por derechos en lugar de esperar acciones de buena fe de los patrones. Y en el caso de los trabajadores que están sindicalizados, impulsar el que vuelvan a pelear por un sistema público de salud integral, estabilidad laboral, plan de recuperación salarial; exigir un plan nacional de empleo efectivo y la reinstalación de quienes hayan sido despedidos. Más las luchas que, de por sí, deben continuar y que pudieron verse agudizadas por la pandemia, como la violencia de género o el outsourcing. Por mencionar algunas de las cuestiones urgentes que, como trabajadores debemos impulsar organizativamente.

Para tener un análisis más acertado sobre el clima de sensibilización y consciencia crítica frente al capitalismo -a partir de las condiciones sociales en las que se está enfrentando la pandemia en México y el mundo-, que pudieran traducirse en disposición real de la gente para avanzar a otro nivel de conciencia, organización y compromiso para cambiar esta sociedad; es necesario  dar cuenta de qué dicen, qué están haciendo y qué esperan frente a la pandemia las diferentes clases y sectores de la sociedad. En este sentido, siempre resultará más objetivo conocer la reacción de los vecinos, las familias, los sectores de trabajadores que no seguirán la cuarentena, así como la reacción de los sectores organizados, que seguir las discusiones de Facebook.

Más allá de la propaganda y agitación en redes sociales; en el país, por ejemplo, qué organizaciones, sindicatos, colectivos y grupos han mostrado condiciones organizativas y de fuerza política reales para imponer condiciones a los patrones, obligar al gobierno federal a aplicar medidas más radicales a favor de los trabajadores u ofrecer alternativas organizativas efectivas para los distintos sectores que no harán cuarentena y enfrentarán la pandemia en los peores escenarios. Pues, la crisis, no sólo está mostrando la podredumbre del sistema capitalista, aparejada con lo mejor y lo peor del ser humano en esta sociedad, sino también lo limitado de los esfuerzos organizativos existentes.

En particular, con respecto a las organizaciones sindicales, hasta el momento, contados son los sindicatos que se han sentado a negociar las mejores condiciones laborales y de salud para sus afiliados; la mayoría, hasta ahora, ha esperado- acatado lo que indican sus patrones o autoridades y otros más siguen sus agendas internas como en una realidad alterna. Lejos se está de parar la producción en ramas o sectores no prioritarios en beneficio de la salud de los trabajadores; lo que prevalece son medidas de contención, como las aplicadas por la industria automotriz, en donde la plantilla de trabajadores se reducirá a la mitad e intercambiarán horarios laborales, con paros establecidos por las empresas y con medidas que van desde la aceptación del pago parcial del salario hasta la reposición, más adelante, de los días no trabajados; todo de penderá de los establecido en los Contratos Colectivos de Trabajo y de lo combativo o no de las dirigencias sindicales[18].

El porvenir: conocer, intervenir, construir

Entre el optimismo del filósofo Slavoj Zizek, para quien el virus es un golpe letal contra el capitalismo[19] y el análisis realista-pesimista del filósofo surcoreano Byung-Chul Han quien, a través de su crítica a oriente y occidente, sentencia que “el virus no vencerá al capitalismo”[20], pues éste no genera ningún sentimiento colectivo fuerte; por citar dos de los textos más leídos por estos días. Queda claro que, la realidad, -salvo la que puede estar sólo en la mente de cada individuo-, depende de la capacidad de las clases sociales para intervenir en el rumbo de los acontecimientos, esto es lo que marca el porvenir. Y en este punto, hay que reconocer la lucha que empiezan a dar los trabajadores en defensa de su salud y en demanda de acceso a vivienda y trabajo seguro en España, Italia, Argentina y Chile; que están poniendo el dedo en la llaga al señalar que su vida y la de sus familias sostiene la cuarentena de los sectores de clase media y alta.

Sin embargo, no es momento de adelantar vísperas, sino de dar cuenta de las diversas aristas de lo que está pasando. Hay quienes, reducen el exitoso control de la pandemia en China a los rasgos autoritarios del gobierno desechando -por meras cuestiones ideológicas- la capacidad del Estado para enfrentar la pandemia, la disposición incondicional de recursos económicos en beneficio de la población, los avances científicos y tecnológicos para el uso y la salud de la gente. Así como la capacidad de ver afectada su economía -la segunda más grande del mundo- y dos meses después reactivarla sin que esto afecte considerablemente su posición en la cadena global de producción. Por otro lado, en Asia no sólo China, sino también Japón y Corea del Sur han tenido respuestas exitosas frente a la Pandemia.

Hay que observar, en cuanto a los países de la Unión Europea -todos por arriba de los parámetros de salud establecidos por la OMS- que cada uno ha reaccionado de manera diferente ante la pandemia y no podríamos afirmar, en este momento, a partir de lo que sucede en Italia o España, que todos los sistemas de salud hayan colapsado, se prevé que en dos semanas más esto pudiera ocurrir[21]. El manejo de la pandemia en Italia, España, Francia y Alemania ameritarían análisis más específicos que considerarán, además de los sistemas de salud y las medidas implementadas para enfrentar la pandemia; de manera particular, los gobiernos actuales en estos países, los contrastes entre los discursos y medidas autoritarias- belicistas, por un lado y, por otro lado, las decisiones de intervención estatal, como las tomadas por el gobierno de Pedro Sánchez en España[22]; una vez pasada la pandemia qué quedará de esto.

Y entre todo esto, no olvidar mirar a África, el continente con los países más pobres del mundo y, en términos generales, con las peores condiciones para enfrentar la pandemia. En donde el virus llega a sistemas de salud ya rebasados por otras epidemias, como el ébola, el VIH, poliomielitis, gripe, cólera. África carece de todo, desde lo mínimo como comida y agua potable para más de 300 millones de personas[23].

En el caso de nuestro continente, mirar a los países que han impuesto estados de excepción, como El Salvador, Ecuador, Bolivia, Chile, Colombia, y el contraste con las medidas implementadas por Cuba, México y Venezuela[24]. Además de la actuación del gobierno de Trump que ha aprovechado la situación para endurecer las políticas migratorias y seguir golpeando a los gobiernos que considera enemigos, como el de Nicolás Maduro a quien recientemente ha demandado por narcotráfico y ofrecido una recompensa de 15 millones de dólares por su captura – y que le han redituado apoyo electoral-, mostrando una vez más que, en tiempos de pandemia, sus prioridades son otras[25]. Y en este punto, más allá de la disputa política y mediática es innegable que, en México, hasta el momento, se han tomado medidas acertadas para enfrentar la pandemia. Salvo la necesidad de ampliar a un más las medidas de protección a los trabajadores, no a partir de solicitar la solidaridad y buena voluntad de los empresarios, sino de obligarlos a cumplir las leyes laborales.

De manera puntual, habrá que observar los indicadores (caída de la producción, desempleo, ingresos, caída del consumo) relacionados con una etapa de recesión (crecimiento negativo del PIB durante dos trimestres consecutivos) económica mundial y la magnitud que está podría tener. Así como la disputa relacionada con los precios y abastecimiento de petróleo en el mundo. Aunque, ya existen numerosos análisis que adelantan una crisis económica mundial sin precedentes.

En una sociedad mediatizada e inundada de vertiginosa y abundante información basura, es necesario ser selectivos y rebasar la memoria corta que impide aprender de experiencias pasadas. Pues si se revisan las consecuencias de la anterior pandemia por gripe A (H1N1) en el 2009- 2010, quienes pagaron los costos de la crisis económica que provocó fueron los trabajadores que vieron precarizadas aun más sus condiciones laborales y de vida, sin prestaciones sociales, con la reducción de la capacidad adquisitiva de su salario, el desempleo, el crecimiento de sus deudas bancarias. Más pobreza para ellos, mientras los grandes empresarios, pese a la crisis, en los años posteriores siguieron incrementando sus ganancias económicas y su poder político. Con el paso de los años, incluso, ha habido diversas investigaciones que cuestionan el actuar de la Organización mundial de la Salud (OMS) y develan quiénes se beneficiaron de la psicosis colectiva; la industria farmacéutica, por ejemplo.

Cuando pase la crisis sanitaria se verán con claridad muchos otros factores, por ahora, sólo hay indicios a tomar en cuenta para ir conociendo su desenlace. Piezas sueltas de un rompecabezas mundial que no parece ser el de un virus revolucionario que acabará con el capitalismo en aras de una sociedad socialista-comunista, pues para que eso ocurra falta la pieza fundamental: la intervención del pueblo-la clase trabajadora- el proletariado.

A lo largo de la historia, la humanidad ha enfrentado una veintena de pandemias, en momento históricos diferentes. Si hoy el derecho universal a la salud puede convertirse en la punta de lanza para organizarse y pelear, por el derecho a la vida frente al Capital; no es algo sujeto al azar ni a la buena voluntad, es resultado de la lucha de clases y de nuestra capacidad, como trabajadores, de avanzar en la construcción de organización permanente terrorial, comunitaria, sindical y barrial, con la fuerza suficiente para enfrentar colectivamente momentos como este, con posiblidades de ir sedimentando condiciones de transformación social radical. De lo contrario estaremos, una y otra vez, viendo pasar ante nuestros ojos y heredando a nuestros hijos y futuras generaciones desgracias locales y planetarias.


[1] CEPAL. “La ineficiencia de la desigualdad”: https://www.cepal.org/es/publicaciones/43442-la-ineficiencia-la-desigualdad. Acceso 22 de marzo.

[2] PROCESO. “La mitad de los mexicanos que nacen pobres, lo serán toda la vida: OCDE”: https://www.proceso.com.mx/538725/la-mitad-de-los-mexicanos-que-nacen-pobres-lo-seran-toda-su-vida-ocde. Acceso 23 de marzo.

[3] Un dato más, planteado en su comparecencia en el Senado de la República, fue que la tasa de letalidad será de 2.5 ó 3.2, similar a la alcanzada por influenza estacional; en este caso, poco más de 4 mil personas fallecidas. Senando de la República. “Explica López Gatell a senadores estrategia del Gobierno Federal sobre COVID.19”:http://comunicacion.senado.gob.mx/index.php/informacion/boletines/47873-explica-lopez-gatell-a-senadores-estrategia-del-gobierno-federal-sobre-covid-19.html. Acceso 18 de marzo.

[4]Índice Político. “Déficit de 17 mil camas”: https://indicepolitico.com/deficit-de-17-mil-camas/. Acceso 24 de marzo.

[5] El desconcierto. “La desigualdad social y económica se asegurará de que el virus discrimine”: https://www.eldesconcierto.cl/2020/03/21/judith-butler-sobre-el-covid-19-la-desigualdad-social-y-economica-se-asegurara-de-que-el-virus-discrimine/. Acceso 21 de marzo.

[6] Revista Panamericana de Salud Pública. “Las reformas de salud neoliberales en América Latina: una visión crítica a través de dos estudios de caso”: https://www.scielosp.org/article/rpsp/2005.v17n3/210-220/. Acceso 24 de marzo.

[7] OECD. “Como se compara el sistema de salud de México con otros miembros de la OCDE. Descripcion general basada en indicadores de Health at a Glance 2019”: https://www.oecd.org/health/health-systems/Health-at-a-Glance-2019-Cómo-se-compara-México.pdf . Sin embargo. “México batalla contra el Covid-19 y sólo 6 estados tienen servicios de salud suficientes por persona”: https://www.sinembargo.mx/23-03-2020/3750081. Acceso 23 de marzo.

[8] Animal Político. “Es una epidemia: Obesidad en México pasó de 71.3 a 75.”% entre 2012 y 2018, según encuestas del INEGI”: https://www.animalpolitico.com/2019/12/obesidad-diabetes-hipertension-mexico-ensanut/. Acceso 24 de marzo.

[9] UNAM. “Reporte de Investigación 129. Los empleos que no necesitan las familias mexicanas. El presidente del empleo precario”: https://cam.economia.unam.mx/reporte-de-investigacion-129-los-empleos-que-no-

necesitan-las-familias-mexicanas-el-presidente-del-empleo-precario/ . Acceso 23 de marzo.

[10] DGCS. Con base en el acceso a la Canasta Alimenticia Recomendable (CAR), integrada por elconsumo diario de una familia con 4 integrantes: http://www.dgcs.unam.mx/boletin/bdboletin/2018_016.html  . Acceso 23 de marzo.

[11] El país. “El suculento negocio de la comida chatarra en México”: https://elpais.com/economia/2015/07/02/actualidad/1435873418_975461.html. Acceso 25 de marzo.

[12] OMS. “Estrategia de Cooperación País OPS/OMS, Cuba 2018-2022”:  https://apps.who.int/iris/bitstream/handle/10665/275329/ccs-cub-2018-2022-spa.pdf?ua=1 Acceso 24 de marzo.

[13] Resumen Latinoamericano. “Una introducción al sistema de salud en Estados Unidos”: http://www.resumenlatinoamericano.org/2018/11/05/una-introduccion-al-sistema-de-salud-de-los-estados-unidos/ . Acceso 23 de marzo.

[14] Telesur. “14 millones de estadounidenses podrían perder su seguro médico”: https://www.telesurtv.net/news/14-millones-de-estadounidenses-podrian-perder-su-seguro-medico–20170313-0035.html. “Salud en Estados Unidos”: https://www.telesurtv.net/telesuragenda/Salud-en-Estados-Unidos-20170328-0036.html. Acceso 24 de marzo.

[15] El Tiempo. “¿Qué efecto tendría adelantar el fin del aislamiento en Estados Unidos?: https://www.eltiempo.com/mundo/eeuu-y-canada/trump-estudia-levantar-las-medidas-frente-al-coronavirus-para-evitar-afectaciones-en-la-economia-476622. Acceso 25 de marzo.

[16] PROCESO. “Hasta 24.7 millones de personas perderían su empleo este año por la pandemia: OIT”: https://www.proceso.com.mx/622351/hasta-24-7-millones-de-personas-perderian-su-empleo-este-ano-por-la-pandemia-oit. Acceso 18 de marzo.

[17] Reporte índigo. “Usuarios impulsan boicot contra restaurantes de Alsea; empresa asegura que la mal interpretaron”: https://www.reporteindigo.com/indigonomics/usuarios-impulsan-boicot-contra-restaurantes-de-alsea-empresa-asegura-que-la-malinterpretaron/. Acceso 24 de marzo.

[18] El sol del Bajío. “Para Ford Irapuato producción por Coronavirus”: https://www.elsoldelbajio.com.mx/local/para-ford-produccion-por-coronavirus-protocolo-seguridad-vacaciones-trabajadores-5003869.html. Expansión. “Nissan para sus operaciones de manufactura en México por coronavirus”: https://expansion.mx/empresas/2020/03/20/nissan-para-su-planta-de-autos-premium-en-aguascalientes-por-coronavirus. INFOBAE. “Industria automotriz en México entrará en paro por coronavirus a partir del lunes: https://www.infobae.com/america/mexico/2020/03/19/industria-automotriz-en-mexico-entrara-en-paro-por-coronavirus-a-partir-del-lunes/.

[19] Esfera Pública. “El coronavirus es un golpe a lo Kill Bill al sistema capitalista”: http://esferapublica.org/nfblog/slavoj-zizek-el-coronavirus-es-un-golpe-a-lo-kill-bill-al-sistema-capitalista/. Acceso 19 de marzo.

[20] El País. “La emergencia viral y el mundo de mañana. Byung- Chul Han, el filósofo surcoreano que piensa desde Berlín”: https://elpais.com/ideas/2020-03-21/la-emergencia-viral-y-el-mundo-de-manana-byung-chul-han-el-filosofo-surcoreano-que-piensa-desde-berlin.html?fbclid=IwAR2Qx-3Y8LD9JH-B93b7Pj4ihE1lglLWctBUgREIAetlHgRsfpAPPXHAUzE. Acceso 22 de marzo.

[21] RTVE. “El mapa mundial del coronavirus: más de 500.986 casos y casi 23. 000 muertos en 187 países”:  https://www.rtve.es/noticias/20200326/mapa-mundial-del-coronavirus/1998143.shtml. Redacción Médica. “Coronavirus Europa: riesgo alto de colapso de los sistemas sanitarios”: https://www.redaccionmedica.com/secciones/sanidad-hoy/coronavirus-europa-riesgo-alto-de-colapso-de-los-sistemas-sanitarios-5580. Acceso 26 de marzo.

[22] El diario. “El gobierno interviene la sanidad privada para ponerla a disposición de las necesidades de la crisis del coronavirus”: https://www.eldiario.es/politica/Comparecencia-Gobierno_0_1006149988.html. Acceso 20 de marzo.

[23] Con salud. “África comienza a blindarse ante la posibilidad de la expansión del coronavirus”: https://www.consalud.es/pacientes/especial-coronavirus/africa-comienza-blindarse-posibilidad-expansion-coronavirus_76067_102.html. ABC. “¿Cómo va África con el coronavirus?”: https://abcnoticias.mx/como-va-africa-con-el-coronavirus-/162101. Acceso 25 de marzo.

[24] BBC. “Coronavirus. Cómo hace frente al Covid-19 cada país de América Latina”: https://www.latinoamericanews.org/2020/03/16/coronavirus-como-hace-frente-al-covid-19-cada-pais-de-america-latina/. Acceso 26 de marzo.

[25] El Tiempo. “Trump impulsa su política migratoria en medio de la pandemia de Covid- 19”: https://eltiempolatino.com/news/2020/mar/21/trump-impulsa-su-politica-migratoria-en-medio-de-l/

BBC. “EE.UU. Acusa a Nicolás Maduro de narcotráfico y ofrece una recompensa de US$15 millones por su captura”: https://www.bbc.com/mundo/noticias-america-latina-52049695. Acceso 26 de marzo.

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