Profesores de asignatura en la UNAM

Por: Mariana Vallejo

En los últimos meses se ha desarrollado un movimiento de profesores de asignatura en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Para entender de qué se trata este movimiento es necesario hacer algunas aclaraciones. En la UNAM, como en la mayoría de las instituciones de educación superior, la planta docente se divide en dos, (1) los profesores de tiempo completo, quienes cuentan con estabilidad laboral, con salarios dignos y condiciones laborales favorables. (2) Los profesores de asignatura, a ellos se les paga únicamente por hora frente a grupo, es decir, no se les paga el tiempo que invierten preparando clases, revisando tareas y exámenes, reuniones de docentes, ni prácticas de campo.

Según estatuto del Dirección General de Asuntos del Personal Académico, el salario por hora de un profesor de asignatura tipo “A” (el más básico) es $347.80, pero después de una serie de descuentos entre impuestos y otras retenciones, el salario que al final llega al profesor de asignatura es de $95 la hora, es decir, si pensamos que una materia tiene en promedio 4 horas a la semana, un profesor que da una materia cobrará al mes $1520.

Un profesor de asignatura no tiene acceso a facilidades de infraestructura dentro de la Universidad, no tiene un cubículo o un espacio asignado para atender estudiantes o desarrollar algunas de sus actividades. Lo más preocupante de todo, es que la UNAM no genera ningún tipo de compromiso con un profesor de asignatura, ya que los contratos son semestrales, en caso de que por alguna razón ya no se quiera contratar al profesor, basta con no darle un nuevo contrato, sin ninguna consecuencia.

Además, la UNAM no cuenta con ningún sistema que le permita a un profesor de asignatura avanzar hacia ser profesor de tiempo completo, por lo que puede mantenerse en ese estatus por años y años, sin acceder a nada más y siendo susceptible a ser corrido en cualquier momento.

Hoy en día, el 86 % (32 556) de los profesores de la UNAM son de asignatura, mientras sólo el 14 % (5461) son de tiempo completo, no sólo eso, además en los últimos casi 20 años prácticamente no han aumentado profesores de tiempo completo (figura anexa). Considerando que en México existen 3.1 millones de jóvenes con título universitario de los cuales el 41 % se encuentra desempleado, no es de sorprender que estén dispuestos a trabajar en las precarias condiciones que ofrece el ser profesor de asignatura, evidentemente la UNAM ha apostado a favorecer esa figura laboral, ya que no le demanda compromisos, teniendo a su mando a un ejército de jóvenes universitarios y con posgrado, manteniéndolos con sueldos miserables, malas condiciones laborales y sin ninguna obligación a largo plazo.

Es por ello que llegó el momento en que el profesor de asignatura tome consciencia que la UNAM logra cumplir con su tarea fundamental gracias a ellos, que si se organizan, pueden exigir que sus condiciones laborales cambien y que es necesario emprender la lucha para llevarlo a cabo.

En este sentido, los dos sindicatos de la Universidad, dejan mucho que desear si vemos las deplorables condiciones en que se encuentran sus agremiados académicos. Ya comienzan a organizarse en los pasillos de la máxima casa de estudios, en pos de defender sus derechos y mejorar las condiciones laborales. Saludamos esos aires y seguiremos atentos su rumbo.

Datos obtenidos de http://www.estadistica.unam.mx/series_inst/index.php y de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo.

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