A cien años del cobarde asesinato del General Emiliano Zapata Salazar

Emiliano Zapata ha sido uno de esos personajes que el paso del tiempo sigue renovando cada día su vigencia revolucionaria, uno de esos personajes que superan al olvido, pues son símbolos de procesos que siguen su marcha y porque las aspiraciones de quienes pelearon a su mando, siguen siendo aspiraciones contemporáneas que están por alcanzarse.

Tachado en su momento como intransigente, desfasado y con métodos de lucha que para las élites intelectuales, resultaban cuestionables o reprochables, Zapata representa

Grabado: Emiliano Zapata.

Grabado: Emiliano Zapata. Autor: Zammer. 2016

el valor de hacer lo que se tenía que hacer pero que pocos se atrevían. Muchos de quienes hoy manosean cómodamente  el nombre del General Zapata, desde su posición privilegiada en las estructuras del Estado mexicano,  en aquel entonces seguramente hubieran estado del lado de Díaz, Madero, Huerta o Carranza, y seguramente se hubieran llenado la boca diciendo que “la lucha de Zapata tenía cierta justeza, pero que sus métodos eran inaceptables por caer en lo barbárico e irracional”, y lo hubieran conminado a conducirse con mayor confianza hacia las instituciones y con menos coraje hacia las clases dominantes.

El legado de Zapata y de todo el Ejército Libertador del Sur, nos habla de cómo ese grupo de campesinos y trabajadores afrontaron en su momento sus obligaciones históricas, asumiendo los riesgos y las consecuencias de su lucha, del cómo afrontaron a las fuerzas abiertamente reaccionarias y también de cómo mantuvieron su independencia y combatividad frente a quienes usurpando el título de revolucionarios, pasaron a la Historia más bien por haber impedido que la Revolución mexicana llegara hasta sus últimas consecuencias.

El asesinato de Zapata en Chinameca refleja la cobardía e hipocresía de quienes decían querer transformar al país y acusaron tanto a Zapata como a Francisco Villa de reaccionarios, sólo por no aceptar que eran las fuerzas populares armadas, comandadas por ambos generales quienes representaban efectivamente las posibilidades de una transformación profunda y verdaderamente emancipadora de las clases oprimidas del país. Ellos, quienes asesinaron a Zapata, construyeron las bases de un régimen que utilizando una cierta retórica progresista, lo que hicieron fue asegurar que el régimen del Estado mexicano siguiera bajo las condiciones del poder capitalista, fueron quienes en la medida que fueron quedando atrás los años de la insurrección popular, desmantelaron poco a poco los logros producto de la lucha zapatista.

Zapata fue acusado por los maderistas de hacerle el juego a la reacción por haber promovido el Plan de Ayala, fue acusado por la prensa de bandido y fue caracterizado por los obregonistas y carrancistas como reaccionario, sin embargo su figura y su ejemplo superan por mucho a la de quienes trataron de denostarlo en su momento. Es por ello que tanto Villa como Zapata han permanecido en la conciencia popular de las clases oprimidas en México como un referente de congruencia, rebeldía y dignidad, como una de esas imágenes que nos recuerdan que pelear es posible y necesario, de esos personajes que nos recuerdan que del propio seno del pueblo trabajador y explotado han de salir las figuras y las organizaciones que serán capaces de hacer temblar a capitalistas, terratenientes y privilegiados.

Zapata fue de los primeros en hacer trascender las luchas campesinas que solían limitarse a espacios y demandas locales, y llevarlos a un escenario de disputa a gran escala, a un ámbito nacional que además tenía la capacidad de tener presente las condiciones internacionales de confrontación. Es por ello que logró levantar un ejército que si bien practicó la lucha guerrillera, pudo trascenderla hasta conformar un verdadero Ejército del pueblo, el cual combinaba acertadamente la rebeldía con la disciplina,  el conocimiento profundo y comprometido de sus condiciones regionales con la posibilidad de contender en el  escenario nacional.

Es claro que teniendo ahora a nuestro alcance el estudio de las luchas de clases en el siglo XX, podemos pensar en cómo Zapata hubiera podido trascender sus logros, podemos pensar en que tal vez se pudieron tomar otras decisiones tras la toma de la Ciudad de México en 1914, o que tal vez hubiera podido eludir la trampa que le tendió Carranza por conducto de los infames González y Guajardo. Pero lo cierto es que Zapata no sólo cumplió con su tiempo y sus circunstancias, sino que tomando en cuenta las condiciones de México en aquel tiempo, y tomando en cuenta que el momento más álgido de su lucha se alcanzó antes de la revolución bolchevique, entendemos que Zapata cumplió a cabalidad, incluso que llegó mucho más lejos de lo que muchos hubieran supuesto tomando en cuenta las circunstancias precipitadas y adversas en que formó a su ejército.

A nosotros en cambio nos inspira a confiar en que el pueblo trabajador y explotado, en la medida que va luchando y adquiriendo experiencia, es capaz de elevar su nivel político y su capacidad táctica, tal como lo hizo Zapata y sus guerreros, adquiriendo su propio estilo y cosechando sus propios triunfos.

Hoy tenemos el marxismo-leninismo,  además de la experiencia de las revoluciones que hicieron temblar al imperialismo en Rusia, China, Cuba y Vietnam entre otras, quienes con mucha sangre y heroísmo nos mostraron aspectos muy valiosos acerca de cómo será la confrontación con el enemigo imperialista y nos dieron muchas lecciones de estrategia, táctica, principios y dignidad, pero también tenemos en México el referente de aquellos valientes liderados por el General Zapata, quienes han sido los que más se han acercado a una victoria de orden estratégico en México. Su ejemplo y legado es algo que saludamos y admiramos, y es un elemento clave que nos impulsa a seguir luchando hasta las últimas consecuencias en contra de quienes han hecho fortunas arruinando campesinos, explotando trabajadores y dañando nuestras montañas, ríos y valles.

Es por ello que a cien años de su caída en aquella emboscada tramposa en Chinameca, decir ¡VIVA ZAPATA! Refrenda nuestro compromiso por seguir adelante hasta vencer, o morir en congruencia con nuestra lucha.

¡Por la Revolución y el Futuro Socialista!

¡Proletarios de todos los países, Uníos!

Partido Comunista de México

PCdeM

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