¡Organización y solidaridad internacionalista ante el peligro inminente del fascismo en Brasil!

 

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Diego Martínez

El ex Capitán paracaidista del ejército brasileño de reserva, Jair Bolsonaro, mantiene un historial legislativo de 30 años, en los cuales se ha presentado como diputado de 8 partidos políticos diferentes, que van desde el oportunismo laborista (PTB) que participó en la coalición que llevó al poder a Lula da Silva en 2003, hasta el liberalismo recalcitrante (PP) que a su vez, formó parte de la coalición que llevó a la presidencia en 2011 a Dilma Rousseff, pasando por el evangelismo militante (PSC-PSL), fórmula con la que decidiría el rumbo del gigante sudamericano después de la segunda vuelta electoral.

El cobijo fundamental de la burguesía que respalda a Bolsonaro pertenece en primer lugar al Agro-negocio y en segundo lugar a la alta burguesía financiera, en una medida mucho mayor que la industrial, la cual se ha quedado rezagada entre las fuerzas de la derecha tradicional brasileña, esto sin contar que el 30% de las bases que apoyan al ex militar, provienen de la cada vez más creciente comunidad evangélica en Brasil.

El hecho de que la vieja burguesía rural conforme el apoyo económico real de ésta campaña, revela no sólo las concepciones más atrasadas y fanáticas del candidato, sino que en términos reales, demuestra el programa concreto que se plantea, problema cuya importancia deja de pertenecer exclusivamente al ámbito nacional del país latinoamericano y pasa a convertirse inmediatamente, en un nudo de importancia continental. Los terratenientes locales ya se frotan las manos esperanzados con la consigna de Bolsonaro de impulsar toda clase de negocios a gran escala en la Amazonía, lo que significa la destrucción automática del único gran pulmón natural con que cuenta el continente americano, desastre que traería consecuencias inimaginables al planeta.

Las modificaciones constitucionales que pretenden suspender los más elementales derechos laborales como la huelga, los cambios en el sistema de pensiones y jubilaciones que aspira a dejar en la calle a millones de ancianos, la privatización del resto de empresas estatales, las prometidas políticas anti-migratorias, el respaldo de bases militares norteamericanas e israelíes en suelo brasileño, la persecución abierta contra las mujeres, tanto como hacia comunistas, sindicatos, campesinos, así como a luchadores sociales, indígenas, afrodescendientes, la comunidad LGBTTI y activistas ecológicos, dejan claramente visible el rostro de quien enfrenta el movimiento obrero-campesino en Brasil.

Éste fascismo contemporáneo a la brasileña, no necesita de un férreo nacionalismo clásico como sus antecesores, le bastan unas cuantas frases que rechacen la inmigración vecina, pero se desviste de los exacerbados recubrimientos proteccionistas del siglo pasado, porque se trata de un embuste entreguista con el imperialismo regional.

De cualquier forma, es necesario despersonificar la faz del fenómeno, ya que es imposible negar el inmenso sostén que le han ofrecido ciertos sectores del pueblo brasileño, aquellos que han protagonizado una vergonzosa ola de violencia en los últimos meses, donde se marcan esvásticas con cuchillos sobre el abdomen de adolescentes o se asesinan profesores, bajo la cerrazón de construir un país más “decente”.

Por eso consideramos ingenuo pensar que el sufragio sea suficiente para evitar los peligros de tan poderoso y macabro enemigo; si el movimiento popular carece de organización dispuesta a pasar de la posición defensiva a la ofensiva, se arriesga a sufrir lo mismo que el Museo Nacional de Brasil, un fatal incendio por no contar con un sistema preventivo de desastres, sin embargo igual que en el pasado, ahí estaremos los comunistas del mundo, dispuestos a combatir con absoluta determinación, pues la historia nos enseña que somos los únicos capaces de vencer a los mayores adversarios de la humanidad, los fascistas.

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El Partido Comunista de México (PCdeM) presente en un acto de solidaridad con el pueblo brasileño el pasado 21 de octubre, Ciudad de México.

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