Con sus bajos salarios, los profesores de asignatura subsidian a la UNAM

PUNAM

Ismael Hernández

Desde hace ya un tiempo, un grupo de profesores del bachillerato de la UNAM se decidió a denunciar las condiciones de trabajo que padecen. Parecía increíble que los docentes de la máxima casa de estudios trabajaran en condiciones tan precarias pero esa es la realidad. Poco a poco su movimiento ha ido creciendo y ganando visibilidad con diferentes acciones y poniendo en la agenda de la universidad, y del país, el tema de los salarios de los profesores de niveles medio y superior. Conversamos sobre esta lucha con Héctor Mora, profesor del CCH Vallejo y miembro activo de la Asamblea de Profesores de la UNAM.

 

  1. De acuerdo con los datos que ustedes han hecho públicos, un profesor de asignatura de la UNAM gana $90 por hora clase y algunos sólo cuentan con 7 horas o menos al mes, lo cual da un ingreso de $630. ¿Cómo se llegó a esta situación?

En mi opinión por la combinación de paternalismo de Estado (la relación autoritaria que nos impuso durante décadas el priismo) y el charrismo sindical, en su variante sindicato blanco. Los trabajadores en general, pero en particular los académicos, están acostumbrados a que el incremento en su salario proviene de la bondadosa voluntad del gobierno o del patrón (casi nunca se ven obligados a luchar por conseguirlo). A esto se agrega que en los 70’s se impuso en la UNAM un sindicato blanco la AAPAUNAM (Asociación Autónoma del Personal Académicos de la UNAM) que jamás ha promovido la lucha por mejorar las condiciones de vida y de trabajo de los académicos de la UNAM. Su función es ocupar el espacio para evitar el surgimiento de un verdadero sindicato. Por otro lado, el STUNAM (Sindicato de Trabajadores de la UNAM), que hace las veces de cabeza de sector, desde hace cuatro sexenios aceptó pasivamente la lógica de que el aumento salarial debe estar en función de la inflación en lugar de ser determinado por el valor del trabajo realizado y las necesidades del trabajador.

  1. Otro dato importante que ustedes han difundido es la diferencia de salarios entre los profesores de asignatura y los funcionarios, que llegan a ganar hasta $ 130, 000 mensuales. ¿De qué manera la burocracia universitaria justifica esto? ¿Quién y cómo determina los salarios de los funcionarios? ¿Hay mecanismos para que la comunidad universitaria participe en la elaboración del presupuesto interno y en la vigilancia de su aplicación?

La UNAM no se gobierna o administra, en realidad se controla como en los años 50 del siglo XX. No hay democracia, no hay transparencia ni rendición de cuentas. Ni siquiera se toman la molestia de publicar los resultados de procesos electorales internos… la administración, con la coartada de la autonomía, es autocrática y define por sí y ante sí la distribución del presupuesto y sus salarios, bonos, premios y compensaciones. Y dado que la UNAM es autónoma y es una institución académica y honesta que enorgullece a los mexicanos, los grupos de interés que se han apoderado de ella (“la mafia del poder” local) se sirven de ella sin rendir cuentas a nadie, mucho menos a los universitarios.

  1. Tengo entendido que en la UNAM también hay una gran diferencia entre los ingresos que perciben los profesores de asignatura y los profesores con más antigüedad y de otras categorías y niveles, ya no digamos con los investigadores. ¿Qué nos puedes comentar al respecto?

La estrategia para dividir a los profesores y al mismo tiempo culparlos de sus bajos ingresos fue, desde la segunda mitad de los años 80 del siglo pasado, la creación de plazas de tiempo completo (“de carrera”, le dicen en la UNAM) con ingresos altos en teoría para los mejores profesores. A estas plazas se accede por concurso, de manera que si uno es pobre es porque no ha participado en un concurso o porque participó y reprobó. El asunto se complica porque no se crean plazas y las pocas que se desocupan son tan codiciadas que los concursos se han corrompido y convertido en botín de grupos políticos pseudoacadémicos… así los maestros de carrera de los niveles más altos tienen ingresos que superan los 100 mil pesos, el resto de los maestros de carrera recibe entre 50 y 80 mil pesos al mes por 20 horas frente a grupo y 20 horas de otros trabajos académicos, que con frecuencia son casi inexistentes… en contraste la mayoría de los académicos son de asignatura y sus ingresos son muy bajos… el sistema “funciona” porque los profesores de asignatura sueñan con tener plaza de carrera y trabajan para conseguirla algún día y durante el trayecto se asumen responsables de sus bajos ingresos.

  1. La gran mayoría de los profesores de la UNAM son de asignatura, y dentro de éstos, la mayoría son interinos, no tienen ninguna estabilidad laboral. ¿Entonces se podría decir que la UNAM en buena medida se sostiene con base en el trabajo precario e inestable de sus docentes?

Así es, la mayor parte del trabajo docente la hacen los profesores de asignatura; en sus hombros se sostiene la UNAM y se le ha podido castigar financieramente gracias a los decrecientes salarios de sus académicos. Los egresados de la UNAM son a una vez los profesionales mejor preparados del país y los que le salen más baratos a la nación.

  1. Que los profesores tengan una carga excesiva de trabajo, que para obtener un ingreso mínimamente considerable tengan que tomar demasiados grupos, a veces en más de un plantel dentro de la propia UNAM, ¿de qué manera afecta las actividades diarias de enseñanza e investigación?

Es terrible, pero de ser tan generalizado y prolongado ha adquirido aspecto de normalidad. La mayoría de los profesores no está del todo consciente del daño a su salud y a la calidad de su labor que provoca la sobrecarga de trabajo, tanto en cantidad de grupos atendidos como de número de alumnos atendidos… los académicos viven aturdidos por la fatiga y ponen en práctica estrategias de sobrevivencia para soportar el día… la sobrecarga de trabajo produce estrés emocional que desgasta más al docente. Además, la fatiga y la falta de perspectivas no estimulan ni permiten la actualización e innovación.

  1. En el mismo sentido de las preguntas anteriores, ¿cómo es posible que la UNAM sea una de las mejores universidades del mundo y al mismo tiempo maltrate de esa manera a sus docentes? ¿No es esto contradictorio?

Es muy contradictorio. La UNAM es una de las universidades más masivas del mundo y es una de las que brinda mejor educación, pero estos aspectos no son los que se valoran para hacer las listas de universidades de mayor calidad. Los criterios empleados son la investigación, las publicaciones, las citaciones, la cantidad de doctorados y egresados de estos, etc. financiar estos aspectos es más fácil gracias al subsidio que con los bajos salarios proporcionan a la UNAM los maestros de asignatura

  1. ¿Cómo se ha organizado este grupo de profesores del que formas parte? ¿Qué dificultades ha encontrado?

Ha sido un proceso lento porque los académicos no tienen costumbre de organizarse y actuar y apenas se están asumiendo como trabajadores y van reconociendo que es legítimo demandar mejores condiciones de trabajo y de vida… el nivel de participación es discontinuo y desigual, pero pasamos de ser asamblea de profesores del CCH [Colegio de Ciencias y Humanidades] a asamblea de profesores del CCH y la ENP (escuela nacional preparatoria) y recientemente a asamblea de profesores de la UNAM con la integración de profesores de varias facultades… estamos buscando y ensayando formas de acción de faciliten y potencien la participación de los profesores, por ejemplo, en CCH Vallejo realizamos tres paros (uno cada semestre) “activos”, es decir, a puertas abiertas, sin tomar las instalaciones. La respuesta favorable fue creciente; en el primer paro alrededor del 65% de los profesores asumieron el paro y en el último el apoyo superó el 95%.

  1. Ustedes anunciaron que asistirían el 24 y 25 de agosto al congreso del STUNAM y el 10 de septiembre a rectoría y a la AAPAUNAM, organización titular del contrato colectivo del personal académico. ¿Cuáles son sus expectativas? ¿Qué esperan obtener de esas organizaciones? ¿Acaso no ellas deberían estar encabezando la lucha por un salario digno?

En el congreso del STUNAM se logró, con cierto grado de indiferencia, una declaración de apoyo a nuestro movimiento y a las acciones, pero difícilmente tendrá una correspondencia real y activa del sindicato, pues no es de su interés y preparan su revisión salarial… en rectoría de la UNAM buscaremos audiencia a pesar de que las tres ocasiones anteriores simplemente no nos recibieron: cierran las rejas, activan protocolos de seguridad como si el edificio de rectoría fuera objeto de un ataque terrorista, pero no nos recibe el rector… a la AAPAUNAM iremos a reclamarles su crónica parálisis y abyección a la voluntad de la rectoría, pues esa organización es la titular del contrato colectivo… también acudiremos en busca de la fracción mayoritaria de la cámara de diputados para solicitarles que en el presupuesto federal se considere un incremento a la UNAM, pero que vaya etiquetado para ser destinado al incremento salarial de 50% que demandan los académicos.

  1. ¿Han hablado con los estudiantes de la situación en la que están los profesores? ¿Qué respuestas han obtenido de ellos, solidaridad, rechazo o indiferencia?

Los estudiantes de la UNAM están muy desorganizados y no logran articular una respuesta ni siquiera ante problemas graves de inseguridad… en cada escuela es diferente la situación, pero sí les informamos con frecuencia y amplitud. A veces les cuesta un poco entender la problemática laboral, pero se muestran solidarios pasivos, incluso frente a las acciones que alteran su cotidianidad como los paros; aunque el apoyo no es unánime ni entusiasta.

  1. También asistieron a la casa de campaña del presidente electo, López Obrador, para informarlo de la situación y en su última reunión decidieron hacerle una segunda visita en los próximos días. A juicio de ustedes ¿qué papel debería tomar en este conflicto? ¿Mediar entre los docentes y la universidad? ¿Asignar recursos extraordinarios a la UNAM? ¿Decretar un aumento salarial?

Decretar un aumento salarial sin otorgar los recursos para ello es inviable, por ello nosotros le solicitamos que su propuesta de presupuesto para el próximo año, que enviará a la cámara de diputados, incluya la partida etiquetada para el aumento de 50%. Es importante que vaya etiquetada para que la administración no la destine a otra cosa… sería conflictivo e incorrecto pedir una intervención de la presidencia en la UNAM, pero informarle de la situación al presidente electo y hacer la denuncia frente a los medios de comunicación es importante para poner en evidencia la grave situación que padecen los académicos de la UNAM e incentivar el ánimo de lucha de los profesores, como está ocurriendo gracias a las recientes acciones.

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