8 de marzo del 2018, Día Internacional de la Mujer Trabajadora, seguimos en pie de lucha

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Izquierda Democrática Popular y el Partido Comunista de México declaran lo siguiente:

Denunciamos que la ideología liberal-burguesa ha tratado de convertir el 8 de marzo en una celebración y con ello despojar este día de su carácter conmemorativo, de la lucha de las mujeres trabajadoras por sus reivindicaciones históricas. El 8 de marzo fue electo por las mujeres socialistas para conmemorar una serie movilizaciones obreras, periodo en el que trágicamente murieron 130 costureras quemadas en una fábrica Nueva York en 1908, hecho que sucedió porque el patrón decidió encerrarlas para evitar que se unieran a las movilizaciones por derecho a igual salario que el de los hombres, reducción de la jornada laboral y libre organización sindical.
Las demandas por las que se movilizaron hace 110 años las trabajadoras de Nueva York son aún vigentes. Por ejemplo en México, la OCDE señala que las mujeres ganan en promedio 18% menos que los hombres por realizar el mismo trabajo, además dadas las múltiples reformas a la Ley Federal del Trabajo, las jornadas laborales en nuestro país se han incrementado llegando a ser hasta de 12 horas, sin contar los tiempos de traslado. En este escenario la subcontratación, el trabajo a destajo y la abolición del salario mínimo, profundizan la desigualdad de las mujeres, ya que muchas de ellas al no contar con derechos como el de guardería o escuelas donde sus hijas e hijos puedan estar seguros y desarrollarse en óptimas condiciones deben aceptar hacer trabajos desde su casa o por cuenta propia, los cuales suelen ser poco remunerados y no generan derecho a la salud o seguridad social.
Por si esto fuera poco, en México, como en muchos países de América Latina, los patrones en complicidad con el Estado, siguen haciendo del trabajo doméstico y de cuidado no remunerado, el sustrato económico en el que descansa parte importante de las reproducción capitalista. En nuestro país, si ese trabajo pudiera contabilizarse, equivaldría a unos a 4.4 billones de pesos, cifra que representa el 24.2% del PIB. La alimentación, limpieza, cuidados y administración del hogar son actividades necesarias para que la fuerza de trabajo se reproduzca y actualmente, en su mayoría, son cargadas sobre los hombros de las mujeres, lo que hace vigente su condición de doble explotación. Esto muestra, que a pesar de la relativa independencia económica que las mujeres hemos alcanzado con nuestras luchas en la sociedad actual, ésta no es suficiente. Hoy, el desarrollo de la tecnología y de las fuerzas productivas, permite que el trabajo doméstico sea socializado y asumido como parte de los cuidados estatales, a través de lavanderías públicas, comedores comunes, guarderías, escuelas y espacios de cuidado para las y los adultos mayores cercanos a nuestros centros de trabajo o en nuestras comunidades. Para nosotras, continúa siendo una demanda plena la abolición del trabajo doméstico y la exigencia al Estado de la ampliación de la seguridad social.
Además de estas situaciones, en México la legalidad burguesa ha avanzado muy poco en el reconocimiento efectivo de la equidad de las mujeres; seguimos padeciendo violencia sistemática al amparo y complicidad de las instituciones del Estado. Esta complicidad y las múltiples dificultades que enfrentamos a la hora de denunciar la violencia de género favorece el acoso y las agresiones sexuales en los centros de trabajo, así como la intimidación, persecución, tortura y el asesinato.
¿Cómo podemos remontar y acabar definitivamente con esta opresión? en principio, las mujeres y los hombres comunistas asumimos el compromiso de visibilizar, denunciar y condenar el acoso, la impunidad, la violencia de género en instituciones y centros de trabajo en los que estemos inmersos, nos toca incluso dentro del régimen burgués hacer un llamado a garantizar el Estado laico que garantice el derecho a decidir sobre el cuerpo de las mujeres, y que los derechos sexuales y reproductivos permanezcan frente a la peligrosa alianza de distintos sectores de la derecha con los partidos de la burguesía, los cuales seguro están haciendo prebendas y moneda de cambio en este escenario electoral, los derechos ganados por la lucha de las mujeres en nuestro país. Por otro lado denunciamos que las demandas de las trabajadoras ni siquiera aparecen en la agenda de los llamados “presidenciables”, y por eso nos toca salir a defender nuestros intereses de clase, luchar codo a codo juntos para hacer realidad una sociedad justa e igualitaria, sin explotados y sin explotadores.
En segunda instancia, estamos seguras de que esta lucha está completamente hermanada, hoy más que nunca, con la defensa de nuestros intereses de clase. La máxima de 8 horas de trabajo, 8 horas de sueño, 8 horas de esparcimiento debe ser un imperativo para alcanzar los intereses de desarrollo y emancipación de las mujeres (al igual que lo es para los hombres). Luchar organizadamente es hoy, más necesario que nunca. Las mujeres que vivimos del trabajo tenemos que remontar años de desmovilización en los espacios naturales de la clase: los sindicatos. Carteras dirigidas a nuestras necesidades y lideradas por mujeres, que pongan en primer plano y develen cuáles son los intereses particulares de las mujeres trabajadoras del México de hoy. Mejores contratos colectivos, con derechos que realmente favorezcan nuestro desarrollo y el cuidado de nuestras familias. Hay que apostar por construir dirigencias y contratos colectivos en los que nuestros derechos se materialicen: guardería como derecho de los hijos de las familias trabajadoras, es decir que se garantice tanto a las madres como a los padres, derechos para el cuidado de los hijos igualitarios, cursos de veranos, deportes y cultura, es decir todo lo que implique una mejor atención, disfrute y desarrollo de nuestras hijas e hijos. Por supuesto, esto va hermanado con la lucha por más salario, menor jornada laboral, leyes que beneficien a las familias trabajadoras. Cada reivindicación es un paso adelante, cada derecho, una victoria de nuestra clase sobre nuestros opresores. Sólo en el camino de la lucha podrá crecer nuestra fuerza y nuestra conciencia política. Sólo en la lucha podremos reconocer que para las mujeres trabajadoras, indígenas, afrodescendientes, madres, jóvenes mujeres, hermanas, el capitalismo es un sistema social en el que no caben nuestras aspiraciones y posibilidades de desarrollo; un sistema en el que no es posible alcanzar plenamente todo aquello que queremos y podemos llegar a ser como mujeres y humanas. Este 8 de marzo, nos declaramos en pie de lucha, por nuestra real y definitiva emancipación.

¡Viva la lucha de las mujeres trabajadoras!

¡Por la revolución y el futuro comunista!

¡Proletarios de todos los países, uníos!

Izquierda Democrática Popular y Partido Comunista de México PCdeM

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