12 de octubre de 1492

potosi-colonia

 

Carlos Ramos

 

Los indios, víctimas del más gigantesco despojo de la historia universal, siguen sufriendo la usurpación de sus últimos restos de su tierra, y siguen condenados a la negación de su identidad diferente.

Se les sigue prohibiendo vivir a su modo y manera, se les sigue negando el derecho de ser. Al principio, el saqueo y el otrocidio fueron ejecutados  en el nombre de Dios de los cielos. Ahora se cumple en nombre del dios del Progreso.

Eduardo Galeano

 

En 1492 unos barcos venidos de Europa llegan a lo que después se conocerá como América. El motivo de este viaje era buscar nuevas rutas comerciales. Estos marineros financiados por la corona española pretendían llegar a Asia, pero llegaron a una tierra nueva, habitada por personas con una forma de vida muy diferente a la suya, pero con algo muy peculiar, un territorio inmensamente rico en recursos naturales y materiales.

Este momento de la historia no fue idílico, por el contrario es uno de los más sangrientos, pues se trata de uno de los genocidios más grandes que han ocurrido en la historia de la humanidad. Con la espada y con la fe se inició la conquista, el despojo, el sometimiento. El capitalismo que estaba apenas germinando tuvo el agua necesaria para crecer. Europa se desarrolló con la sangre y el sudor  de los nativos de esta región. La historia del capitalismo como diría Marx chorrea sangre por todos lados, se trata de la acumulación originaria, es decir, del sometimiento y de la explotación de la tierra y de sus habitantes. Con esto se desmiente esa idea tan trillada del liberalismo que dice que la riqueza se obtiene por el ahorro y el trabajo duro.

Más de quinientos años después las condiciones no han cambiado, países extranjeros siguen decidiendo sobe nuestra vida, nos imponen formas económicas y políticas. El imperialismo como en aquella época sigue llevándose nuestros recursos, nos sigue empobreciendo material y espiritualmente. Pero al igual que en aquella época, hubo gente que se resistió, que luchó dejando su sangre y dándonos un ejemplo de dignidad. Recordemos a los vencidos y su lucha, para ello organicémonos y hagamos frente a esta irracionalidad en donde los pueblos materialmente ricos son miserablemente pobres, en donde la violencia y el control ideológico siguen existiendo aunque cambie de cara. Hagamos un recuento de la historia y tomemos sus enseñanzas para cambiar nuestro presente y dejar un mejor futuro.

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