Este primero de mayo, recordamos nuestros principios de acción sindical

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Irlanda Amaro

No es difícil reconocer diversos problemas de las organizaciones sindicales mexicanas.  Entre los principales  podemos encontrar la falta de masividad en los sindicatos, falta de independencia, combatividad y la inexistencia de sindicatos en muchos espacios laborales. En México los trabajadores estamos en un momento de desventaja en la lucha de clases, hemos perdido capacidad organizativa, capacidad de negociación en la venta de nuestra fuerza de trabajo (lo vemos en los bajos salarios, falta de prestaciones, seguridad social y estabilidad en el empleo) y unidad e identidad como clase (lo que se expresa en la carencia de una política propia, solidaridad de clase, lineamientos y organización internacional propia que enfrente al capital).

Pero ninguna de estas dificultades es imposible de remontar. Este primero de mayo hay que recordar algunos principios básicos del movimiento obrero sindical mundial, que pueden ayudarnos a reforzar nuestras organizaciones sindicales. Estos principios son organización de base, independencia, clasismo y combatividad; principios que son retomados en su mayoría de las resoluciones que Karl Marx y Friedrich Engels platearon al observar el nacimiento de las primeras mutualistas y organizaciones sindicales, en una época en que las condiciones de los trabajadores eran muy desventajosas y la explotación apenas empezaba a tener regulaciones legales (Marx, en: Marx y Engels, Tomo 2, 1976: 83).

Organización de base significa que hay que crear y fortalecer organizaciones sindicales democráticas formadas desde la base y no direcciones vacías. Todas y todos los trabajadores pueden y tienen derecho de pertenecer al sindicato. Nuestras organizaciones deben buscar abolir falsas diferencias y hacer predominar nuestra voluntad e interés en la masividad del sindicato. Este mismo principio estará orientando nuestras alianzas y la creación de frentes sindicales. Debemos también privilegiar el trabajo de base, las alianzas y frentes deben construirse desde la base y no desde las dirigencias.

El clasismo es un principio básico, se sintetiza en la premisa de que nuestros sindicatos tienen que hacer valer la voluntad y defender los intereses de la clase obrera y de las masas explotadas de forma prioritaria. La posición clasista también expresa la necesidad de avanzar en el plano político, enfrentando las leyes de la burguesía que afectan a la totalidad de la clase. Al posicionar una política clasista franca, los sindicatos estarán en capacidad de mantener también una Independencia  política de clase. Diversas organizaciones y partidos políticos de tendencia reformista constantemente “invitan” a las organizaciones de trabajadores a apoyar sus programas políticos –o más bien a sus candidatos- a cambio de mejoras y reformas a las leyes; para luego traicionar estas promesas. Los trabajadores deben mantener su independencia política y no subordinarse a los intereses de partidos políticos burgueses. Los intereses políticos de la clase trabajadora sólo pueden coincidir con una organización o partido político que represente idénticamente esos intereses, es decir, con su propia organización y/o partido político. Y aún en esas circunstancias las organizaciones sindicales deben preservar su independencia. Es necesario que los sindicatos generen formación política y propaganda que haga conciencia sobre la importancia de la independencia de clase.

La combatividad es un principio que expresa la necesidad de un programa de acción y táctica propia de la clase trabajadora. Además, implica estrechar nuestros vínculos de solidaridad. Es preciso recordar que la fuerza de los trabajadores radica en dos elementos: nuestra masividad y nuestra organización. Igualmente, es preciso hacer un trabajo de recuperación de nuestras armas de luchas más efectivas y de amplio alcance: el paro y la huelga. Los sindicatos deben dar respuestas contundentes a la represión: difusión, solidaridad y movilización. Así como de forma general, reforzar nuestros lazos de clase con otros sindicatos, federaciones, frentes, uniones internacionales, que promuevan direcciones y acciones conjuntas para la clase trabajadora local, regional, nacional e internacionalmente.

Las organizaciones sindicales son necesarias y debemos reforzarlas, si realmente queremos remontar el panorama que oprime y explota a la clase social que somos.

¡Viva el Primero de Mayo! ¡Viva la clase obrera!

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