Ecocidio en Gustavo A. Madero

potr

Diego Martínez

Amenaza un ecocidio poco divulgado al norte de la Ciudad de México, la organización popular es la única que puede detenerlo. La Secretaría de Comunicaciones y Transportes otorgó la construcción del Viaducto La Raza-Indios Verdes-Santa Clara a la empresa Pinfra, el cual medirá 9.7 km y se calcula que tendrá un costo de casi 5 mil millones de pesos. Se trata de un segundo piso de cuota, como los que se han venido construyendo en los últimos 15 años en esta urbe, los cuales benefician exclusivamente a la única clase que puede darse el lujo de pagar las cuotas de transporte que exige la iniciativa privada.

El gobierno de la Ciudad de México ha querido presentar el proyecto con un rostro ecológicamente amigable, argumentando que servirá para evitar el tránsito que se acumula en la zona conurbada. Sin embargo, olvidan mencionar que como parte complementaria del corredor vial se ampliará el paradero de Indios Verdes hacia el metro Potrero, con lo cual se tendría que llevar a cabo la tala de 5963 árboles que se encuentran en el único pulmón verde del norte de la Ciudad. Esta ampliación funcionará como estacionamiento para el Mexibus y otras rutas del Servicio Colectivo de Transporte que funcionan en el Estado de México.

La empresa Pinfra es dirigida por David Peñaloza Alanís, uno de los más jóvenes multimillonarios mexicanos. Hijo de David Peñaloza Sandoval (empresario ligado al más oscuro salinismo) y heredero de su imperio constructor, el grupo que dirige actualmente, ha sido el consorcio más beneficiado en cuanto a licitaciones realizadas por los gobiernos panistas y priistas.

Con 17 ejes carreteros de su propiedad a lo largo del país -de los cuales 5 son algunos de los más caros caminos federales- ha logrado mantenerse como la segunda empresa mexicana más importante en materia de construcción. Se ha visto favorecida ampliamente en todos los proyectos viales que ha emprendido el gobierno poblano de Moreno Valle desde 2012 y es una de las candidatas para construir las pistas 2 y 3 del Nuevo Aeropuerto de la Ciudad de México.

En pocos años logró subir sus acciones en un 85.5%, la empresa vale hoy 5 mil millones de pesos. Los accionistas de estos grupos de la gran burguesía mexicana no tienen de qué preocuparse, ya que el gobierno federal les ha dado una concesión con vigencia de 30 años, es decir, que mínimamente podrán seguir cobrando cuotas de $3.31 por kilómetro o más si la crisis lo exige; esta es la misma burguesía que en Oaxaca ha reclmado a gritos la garantía constitucional del libre tránsito.

Por si fuera poco, Pinfra será la primera empresa en llevar a cabo proyectos asfálticos ya no solo con Fibra Inmobiliaria, sino con la llamada Fibra E, lo que en contubernio con la Comisión Federal de Electricidad representa un incalculable negocio integral más allá de la construcción. Con esto se comprende la urgencia de las anteriores gerencias azules en desaparecer a la Compañía de Luz y Fuerza del Centro junto con su sindicato.

Aun así, conscientes de la brutal fuerza con la que cuentan los intereses de la burguesía detrás de Pinfra y del gobierno de la Ciudad de México, los vecinos organizados de las colonias aledañas al metro Potrero han establecido un frente que dará batalla por distintos medios. Ellos ha pedido la intervención de la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente y de la Procuraduría Ambiental y del Ordenamiento Territorial. Nosotros sabemos que únicamente la organización popular podrá contener la sed de ganancias de los poderosos.

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