No abandonar en ninguna trinchera la estrategia revolucionaria

obreros

Jessica Navarro

“Masacre en el Pulse Orlando”, con este título miles de encabezados llenan las redes sociales y periódicos a lo largo del mundo. Es la falsa ideología humanitaria del victimismo, la que grita como conclusión: ¡más de cincuenta muertos, más de cincuenta heridos! En resumen, tragedia de cuerpos que no importan.

Sin embargo, después de que los medios masivos dieran la nota con lujo de detalle sobre la masacre, ¿qué es lo que ninguna nota ha puesto a consideración? Internacionalmente, en las tres últimas décadas, los Estados han rezado el credo de la mínima libertad (una mínima que ni ellos pueden garantizar); libertad sin liberación, y elogio de la búsqueda de alternativas dentro de la democracia burguesa.

Esta postura ideológica, fortalecida por la pequeña burguesía y la desorganización de la clase obrera, ha desviado a los movimientos populares y de reivindicación, sean étnicos, ecológicos, de género y/o liberación sexual, a replegarse al goce de las victorias pírricas; pírricas  pues solo se logra la inclusión de sus demandas en el ámbito del consumo y la institución burguesa. Un ejemplo de esto se expresa en que, si bien muchos Estados “permiten” a homosexuales el acceso al matrimonio y la familia, siguen promoviendo formas de explotación selectiva para grupos marginados. Menores de edad, mujeres, homosexuales, transexuales y transgéneros son quienes por condiciones históricas, sociales y económicas se ven obligados a ser el eslabón principal en el lucrativo negocio de la prostitución a nivel mundial.

El mercado poco tiene de democrático y sigue siendo el Estado burgués quien mantiene las condiciones óptimas para la reproducción del capital, esto incluye una cruel división sexual del trabajo que trasciende la relación público-privado y designa el lugar de explotación que debemos ocupar.

Hilary Clinton podrá utilizar los desgraciados hechos ocurridos el 12 de junio para su candidatura prometiendo mayores libertades a todo tipo de comunidades marginales en los Estados Unidos. Pero lo cierto es que la muerte de más de 50 personas en el mismo ombligo del imperialismo sólo refuerza para nosotros lo evidente: mientras el Estado capitalista se mantenga en pie, la dominación y explotación a los grupos heterogéneos que forman parte de la sociedad contemporánea no terminará, seguiran en constante amenaza. La historia nos ha mostrado antes que sólo una estrategia revolucionaria, y no la dádiva del burgués, construye el camino de la autodeterminación, la lección es no claudicar.

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