Reforma al Pensionissste, otro robo a los trabajadores

fovisste

De la redacción

Con las reformas a la ley del ISSSTE las pensiones dejan de ser parte de la seguridad social y pasan a ser parte de la especulación financiera, a través de un fondo de participación estatal. Debemos tener claro, en principio, que la pensión, lejos de lo que quieren hacer parecer los voceros de la burguesía y del Estado, no es un obsequio para los trabajadores, ni es un gasto oneroso para el Estado. Es simplemente una cantidad del salario retenido al trabajador durante sus años laborales, para ser entregado a éste o a sus familias una vez que ha cumplido con su periodo laboral obligatorio. En algún momento, ese dinero era retenido por el Estado mismo para ser invertido en las finanzas y la hacienda pública, y a cambio, se aseguraba que llegado el momento de la jubilación del trabajador, o cuando falleciera, esa cantidad sería entregada a sus familiares o dependientes económicos.

Lo principal es entender que los fondos de pensiones, el dinero que hay en ellos y las mercancías que se pueden comprar con los mismos, son resultado del esfuerzo productivo de la clase trabajadora, es valor creado por ella con sus propias manos y con su desgaste físico y mental. Ese dinero no fue generado por el gobierno, ni por el Estado, ni por los capitalistas, sin embargo estos últimos argumentan tener problemas para darle a los pensionados una cantidad que es muy alta y no pueden costear. Hablan como si esos fondos les pertenecieran o como si hubieran sido ellos quienes hicieron el trabajo.

Uno de los supuestos neoliberales dice que los sistemas de pensiones y jubilaciones le quitan al ciudadano su “libertad de elegir” en qué gastar su dinero, pues éste será gastado y administrado de manera colectiva y no individual.  Esto a pesar de que en ningún momento de su historia política, los trabajadores han enarbolado una demanda tan mezquina, como una supuesta queja porque el ahorro colectivo sea mayormente utilizado por aquellos quienes sufrieron accidentes de trabajo graves, o por quienes murieron prematuramente. Esta falsa idea ha sido defendida por un grupo selecto de capitalistas, quienes llevan décadas modificando los sistemas de pensiones y jubilaciones para permitir a los bancos e instituciones de crédito especular con el fruto del trabajo de millones de personas, y además de todo, haciéndolo en nombre de los trabajadores.

Por supuesto, a los capitalistas no le parecen un robo las nuevas reformas a la ley del ISSSTE. Estas reformas buscan apoderarse de los fondos de ahorro para el retiro, y arriesgarlos en el mercado financiero en busca ganancias millonarias. De estas ganancias los pensionados no recibirán ningún beneficio. Por el contrario, si esos activos financieros pierden, los fondos de pensiones se devaluarán y el gobierno, quien será el dueño del dinero de las pensiones, no repondrá ni un quinto a los pensionados, quienes, en resumidas cuentas recibirán menos de lo ahorrado con su propio salario. Aunado a lo anterior, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) sugiere, para el caso de México, que la edad para la jubilación se retrase, que se aumente la retención salarial para la jubilación, que se reduzca la cuota a pagar por parte del Estado y que el monto neto de las pensiones y jubilaciones se reduzcan hasta en un 60%. Poco falta para que tipifiquen como delito el descanso de un trabajador.

Por ello,  es nuestro deber informar y explicar a nuestros compañeros de trabajo que ni el patrón ni el Estado nos regalan nada, que cada céntimo que recibimos es producto de nuestro esfuerzo colectivo como clase trabajadora y que la mejor forma de defender nuestras conquistas históricas, como el derecho a la jubilación y la pensión, es también colectivamente, en nuestras organizaciones sindicales. Si lo hacemos, veremos que es posible defendernos de los robos y abusos, y también aprenderemos a construir por nuestra cuenta un futuro donde la riqueza producida socialmente sea administrada también socialmente.

El único gasto excesivo e insostenible en la actualidad, es la manutención de la clase capitalista, junto con sus inversiones absurdas y destructivas, así como su vida de ostentación y lujo. El día en que se supriman esos gastos, sí que la sociedad ahorrará mucho.

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