Ataques contra la prensa son parte de la “normalidad democrática” en México

Xim

Ximena Franco

“La libre manifestación de las ideas […] hoy forma parte de la normalidad democrática de México”, afirmó Enrique Peña Nieto hace algunos meses. Pero en esto, como en tantos otros asuntos, miente. México es uno de los países más peligrosos para ejercer el periodismo y para la libertad de prensa, lo que constituye una grave violación a la libre manifestación de las ideas, que es un derecho democrático fundamental. Según datos de diversas organizaciones (Artículo 19, por ejemplo), durante los primeros dos años del gobierno de Enrique Peña Nieto ocurrieron 656 agresiones contra periodistas. Actualmente desaparecen en promedio 2 periodistas por año, y cada 27 horas un comunicador es agredido por causas de su oficio. Desde el año 2000 y hasta el asesinato del fotoperiodista Rubén Espinoza en agosto del 2015, ya sumaban en México 88 casos de periodistas asesinados. Y para el 2016, 23 periodistas han sido víctimas de desaparición forzada. Estas alarmantes cifras aumentan cada día. Tan sólo de enero a octubre del 2015 se registraron 303 agresiones contra periodistas y medios de comunicación independientes. Además, durante los 6 años de gobierno de Javier Duarte, en Veracruz han sido asesinados 17 periodistas. El último caso registrado, en febrero de este año, es el de la reportera veracruzana Anabel Flores Salazar, secuestrada en su casa por un comando armado y hallada muerta un día después. Hasta el día de hoy, nadie ha sido sentenciado por ninguna de las agresiones registradas contra los comunicadores. Así que en este país, que a decir del Presidente vive una “normalidad democrática”, la libre manifestación de las ideas se censura violentamente, y los acalladores de la libertad de prensa operan con absoluta impunidad.

Pero, ¿quiénes son los principales responsables de estas agresiones? Según un informe reciente la ONG Artículo 19, en el 56% de los casos de agresiones contra periodistas, los responsables son funcionarios de diversos niveles e instancias de gobierno. En segundo lugar, los elementos de las corporaciones policíacas, y luego el crimen organizado. Para ejemplificar esto, baste señalar el reciente caso del activista y periodista Moisés Sánchez Cerezo, secuestrado y asesinado en enero del 2015, en el municipio de Medellín de Bravo, Veracruz. El autor material confeso de este crimen es un policía municipal, lo mismo que todos los cómplices señalados. Y como autor intelectual del crimen está señalado el alcalde panista del municipio, Martín Sánchez Meneses, hoy prófugo.

Esto significa que el Estado mexicano es el principal enemigo de uno de los derechos democráticos fundamentales: la libertad de prensa y la libre expresión de las ideas. No es que el Estado mexicano haya fallado en garantizar la libertad de expresión y la integridad de los periodistas (como señalan diversas organizaciones y académicos). Por el contrario: el hecho de que la mayor parte de las agresiones provenga de los propios funcionarios del gobierno, señala con claridad que el Estado ni quiere ni puede defender las garantías democráticas que supuestamente dice salvaguardar. Pues se trata de un estado capitalista, que gobierna y legisla a favor de los intereses de una determinada clase y con el simple objetivo de preservar las ganancias de los grandes capitales, ya sea que éstos operen negocios legales, o ilegales. Para cumplir su cometido, este Estado no duda en dar duros golpes contra las garantías democráticas, como la libertad de expresión y de prensa. Sobre todo cuando los periodistas o medios independientes señalan los nexos de los funcionarios de gobierno con los capitales ilegales del narcotráfico, por ejemplo.

Los trabajadores y demás sectores populares tenemos que tomar en nuestras manos la defensa de las libertades democráticas, como la libre expresión de las ideas y la libertad de prensa, en contra del Estado burgués mexicano, que se empeña en desaparecer dichas garantías. Y debemos consolidar el seguro desenvolvimiento de las libertades democráticas con la finalidad afianzar posiciones políticas más favorables a nuestros intereses y a nuestra lucha. Con nuestra acción organizada debemos combatir frontalmente la censura, la desinformación pero, sobre todo, la concentración de los medios masivos de comunicación en unas pocas manos.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s