Alejandra Kollontai, mujer comunista

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De la redacción

El capitalismo ha cargado sobre los hombros de la mujer trabajadora un peso que la aplasta; la ha convertido en obrera, sin aliviarla de sus cuidados de ama de casa y madre […] No tendrá de qué quejarse la mujer obrera, porque la sociedad comunista habrá terminado con el yugo doméstico de la mujer para hacer su vida más alegre, más rica, más libre y más completa. (A. Kollontai)

Este 31 de marzo se cumplen 144 años del nacimiento de Alejandra Kollontai y 90 años de habérsele enviado como embajadora plenipotenciaria de la Unión Soviética a México. Por primera vez una mujer desempeñaba funciones diplomáticas. A estos aniversarios habría que agregar la fundación de la Tercera Internacional el 4 de marzo de 1919, con su sección femenina, en la que destacó la comunista Alejandra Kollontai como dirigente.

El hecho de descender de una noble familia rusa, no impidió que Kollontai se interesara en la problemática de la mujer obrera, desde su situación de clase hasta su sexualidad. Su participación en la organización de círculos de trabajadoras y huelgas en Rusia y Finlandia la obligó a exiliarse durante el zarismo. Kollontai comprendía la lucha de la mujer enmarcada en la teoría del desarrollo imperialista, según las tesis de Lenin, y desafió las formas nacionalistas de la socialdemocracia imperantes en Europa durante la Primera Guerra Mundial.

Al triunfo de la Revolución Soviética, junto con Nadezhda Krupskaya, logró concretar puntos elementales que el feminismo burgués en Inglaterra, Suiza o Francia no habían logrado, tales como el voto femenino, la participación política de la mujer en todas las instancias de poder, proyectos como guarderías, infraestructura para embarazadas, salario durante la maternidad, la legalización del aborto, etc.

Kollontai muy pronto identificó y combatió las posiciones que posteriormente dieron paso al reformismo, y que nacieron de la utilización decorativa del marxismo académico en las revistas legales y clandestinas de la época. Esa sagacidad le permitió trabajar en la comisión editorial del primer periódico bolchevique de Petrogrado.

Fue una internacionalista incansable, que lo mismo agitó mujeres en Bélgica que en Alemania. Comisionada por Lenin, atendió la organización de grupos antiimperialistas en los países nórdicos, además, después de su estancia en México, logró la expulsión de espías anti soviéticos en Noruega, así como la firma del Tratado de Paz con Finlandia durante la Segunda Guerra Mundial.

¿Por qué vale la pena recordar a esta combativa comunista? Porque hoy, el oportunismo busca desacreditar las posiciones leninistas, manipulando la historia a su conveniencia y borrando de un plumazo logros de la revolución bolchevique como aquellos en los que participó activamente Alejandra Kollontai.

Resulta más que paradójico que en aquella época Kollontai recibiera la condecoración del Águila Azteca, máxima distinción otorgada por el gobierno mexicano a extranjeros, mientras que hoy, el actual jefe del ejecutivo, Enrique Peña Nieto, ha concedido la misma distinción al Rey de Arabia Saudí, conocido misógino que viola los más elementales derechos de las mujeres en su país y que lleva a cabo dos invasiones simultáneas en naciones vecinas.

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