DECLARACIÓN DEL PARTIDO COMUNISTA DE MÉXICO (PCdeM) EN EL DÍA INTERNACIONAL DE LA MUJER TRABAJADORA

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El 8 de marzo es el día que el movimiento socialista y feminista a nivel internacional eligió para conmemorar la lucha de las mujeres por igualdad y emancipación. Se eligió esta fecha para recordar a las 130 costureras que murieron quemadas en Nueva York en 1908, debido a que el dueño del taller las encerró para que no se unieran a las movilizaciones que reclamaban el derecho a la igualdad de salarios entre mujeres y hombres, la reducción de la jornada laboral, el derecho a la participación y a la libre organización sindical, así como a capacitarse. En México, la conmemoración del Día Internacional de la Mujer Trabajadora tuvo lugar por primera vez en 1935, organizado por mujeres del Partido Comunista.

El PCdeM, consciente de la vigencia que tienen las demandas laborales y de emancipación de las mujeres, declara lo siguiente:

En nuestro país, la desigualdad laboral entre hombres y mujeres subsiste. Todavía entre 15 y 20 por ciento de las mujeres gana menos que los hombres por desempeñar trabajos iguales.

Aunado a esto, las largas jornadas de trabajo, más las invertidas en el traslado a los centros de trabajo, merman el tiempo para el cuidado y disfrute de la familia. La mayoría de las familias trabajadoras, no cuentan con asistencia estatal profesional e integral para el cuidado de los hijos, lo que causa que se perpetúe ese círculo de discriminación y doble explotación hacia la mujer, en el que los cuidados del hogar y la familia recaen como obligación social únicamente en ella. A pesar de todo el desarrollo con el que hoy contamos, la mujer se ve obligada a cooperar económicamente en el hogar, sin que esto la libere de seguir realizando el trabajo de la casa y la orilla a seguir eligiendo entre su desarrollo individual y el cuidado de la familia.

En el caso de los hogares sostenidos sólo por mujeres, la explotación se agudiza, ya que se calcula que las mujeres dedican 50 horas a la semana de trabajo doméstico no remunerado, lo que en los hechos representa más de una jornada laboral. La falta de descanso y el estrés que esta situación genera, impactan en la salud física y emocional de las mujeres.

En el terreno del desarrollo profesional, la situación para las mujeres tampoco ha mejorado, ya que el 40 por ciento de las mujeres jóvenes en nuestro país no tienen acceso a educación y tampoco a un empleo. Lo que las condena a vivir en la pobreza y las hace más vulnerable a la violencia de género.

Además de esto, vivimos todavía en un país en que la violencia dirigida a las mujeres es un problema cotidiano: en México diariamente son asesinadas 7 mujeres. De estos casos, sólo un mínimo porcentaje de estos crímenes son investigados como feminicidios y muchos de ellos quedan en la impunidad.

Por su parte, el Estado mexicano se ha dedicado a firmar pactos y convenios internacionales, ha creado instituciones y leyes disque “para erradicar la violencia hacia la mujer”, pero, esto es pura demagogia, pues la desigualdad, el machismo y la violencia hacia las mujeres persisten, bajo el auspicio y la complicidad del Estado.

El PCdeM tiene certeza de que todas estas situaciones de desigualdad y violencia se mantienen porque son inherentes al sistema capitalista, ya que son funcionales para su reproducción y sirven para encubrir el hecho de que, si bien de forma general, la clase trabajadora es privada de la riqueza que genera, las mujeres, en particular, son doblemente explotadas, al absorber parte del costo necesario para la reproducción del sistema capitalista al seguir trabajando, sin remuneración, en el hogar, un trabajo que es indispensable para la subsistencia del capitalismo.

El Estado es cómplice de esta situación, al favorecer a los patrones a través de sus leyes y políticas, por medio de las cuales ha trasladado el pago del transporte a los centros de trabajo, la salud, las guarderías, la educación y la vivienda a los hombros de los trabajadores y doblemente a los de las mujeres, por lo tanto, son a los capitalistas los únicos a los que les conviene perpetuar este régimen de desigualdad de género y el sometimiento de las mujeres. Sabemos que esta situación se agudizará en la medida en que la crisis económica se profundice y que la situación de la clase trabajadora y las demandas históricas de las mujeres no serán cumplidas mientras no acabemos con la clase que nos explota.

Es por eso que hoy, hacemos un llamado a levantar las demandas históricas de las mujeres como demandas propias de la clase trabajadora, pues la Igualdad de salarios y prestaciones, el cuidado integral estatal de los hijos, la maternidad electiva, el derecho al aborto, la abolición del trabajo doméstico obligado, así como la igualdad en el acceso a la salud y la educación, son demandas necesarias para la construcción de una sociedad verdaderamente más justa. En el día internacional de la mujer trabajadora, llamamos a todos y todas los trabajadoras que quieren acabar con la desigualdad en nuestro país a luchar por la verdadera emancipación, por el fin de la explotación del hombre por el hombre y a sumarse en esta lucha, al Partido Comunista de México.

¡Viva la lucha de las mujeres trabajadoras!

¡Por la revolución y el futuro comunista!

¡Proletarios de todos los países, uníos!

Buró Político del Partido Comunista de México PCdeM

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