Frágil acuerdo de paz en Ucrania

IrlUcr

Las razones que suscitaron el conflicto siguen latentes y sin resolverse

Irlanda Amaro Valdés

El pasado 12 de febrero, los mandatarios de Rusia, Vladimir Putin; Ucrania, Petro Poroshenko; Francia, Francoise Holland y la canciller alemana Ángela Merkel, anunciaron en Minsk, capital de Bielorrusia, una serie de compromisos para poner fin al conflicto armado en el sureste de Ucrania.
El reciente acuerdo de Minsk cuenta entre sus principales compromisos con el del cese al fuego entre las fuerzas de Kiev y las milicias populares de las regiones de Donetsk y Lugansk, la retirada de armamento pesado de las regiones en conflicto por parte de Kiev y el retroceso de las líneas de defensa de las milicias populares. Además, se acordó la retirada de todo tipo de armamentos especiales y mercenarios extranjeros bajo la supervisión de la Organización para la Seguridad y la Cooperación de Europa (OSCE).
En el plano político, los recientes acuerdos establecen la realización de una reforma constitucional en Ucrania, en la que se reconozcan las actuales Repúblicas Populares de Donetsk y Lugansk como regiones especiales con autonomía en el territorio ucraniano. Dicha reforma fue la condición para la realización de elecciones locales en aquellas regiones y para el restablecimiento del control de Kiev sobre sus fronteras.
El mantenimiento de la paz dependerá de la aplicación y el respeto de los acuerdos de cese al fuego, así como del cumplimiento de los compromisos políticos. Sin embargo, todo indica que el acuerdo de Minsk es frágil. Esto se debe a que las razones que suscitaron el conflicto en Ucrania siguen latentes y sin resolverse. Por un lado, se encuentra el apoyo por parte de la Unión Europea y de Estados Unidos al gobierno golpista de Kiev, que se ha mantenido en el poder con el apoyo de fuerzas fascistas, hecho en contra del cual se han declarado las Repúblicas Populares de Donetsk y Lugansk. Y por otro, se halla abierta la disputa entre las potencias de la Unión Europea, Estados Unidos y Rusia por el control de los mercados regionales de energéticos y los recursos naturales de la región sureste de Ucrania. En este conflicto ha quedado manifiesta la franca intervención de Estados Unidos y de la Unión Europea en Ucrania, en el contexto de su antagonismo con Rusia.
Hay dudas acerca de que Kiev y las potencias involucradas puedan mantener los compromisos de Minsk, y para muestra basta un botón: el pasado 19 de marzo, el presidente de Ucrania, Pietro Poroshenko, firmó la ley sobre el otorgamiento del estatus especial a algunas regiones del este de Ucrania, condicionándolo a la realización de elecciones locales bajo la legislación nacional actual. Esta iniciativa, que fue aprobada por el Parlamento ucraniano, incluyó el término de territorios «temporalmente ocupados» en su formulación, lo cual permite a las autoridades ucranianas apelar ante el Consejo de Seguridad de la ONU y la UE para que se envíen fuerzas de paz a la región.
La ley fue calificada por los líderes de las Repúblicas Populares de Donetsk y Lugansk como violatoria a los pasados acuerdos de Minsk y anunciaron que no habrá ningún compromiso con Kiev sobre el estatus especial de las repúblicas.
Además de esto, el pasado 2 de marzo el gobierno estadunidense anunció la llegada de 300 soldados a Ucrania para apoyar el entrenamiento de las tropas locales, e indicó que para empezar estarán en entrenamiento más de 700 soldados ucranianos. Además, anunció la aprobación de 19 millones de dólares para apoyar “la paz” en Ucrania. Por su parte, la OTAN desplegó en el Mar Negro una flota de buques en la que participan buques estadounidenses, canadienses, alemanes, italianos, turcos, búlgaros y rumanos, en un claro ejercicio de provocación contra Rusia.
Esta serie de provocaciones muestra que las potencias involucradas en el conflicto son incapaces, por ahora, de establecer un acuerdo firme de paz que garantice la unidad territorial de Ucrania, el respeto a su libre autodeterminación y el control de la escalada fascista en el este de Europa.

Un pensamiento en “Frágil acuerdo de paz en Ucrania

  1. Conici a dirigentes del Partido Comunista Mexicano en 1954 Contaban con una pequeña oficina del Abogado Izquierdo en Donceles 87 donde me llevo el Licenciado Guatemalteco Ernesto Capúano que vivia cerca del Caballito de Bucarelli. La mayoria de ustedes no habian nacido. Tuve la oportunidad de saludar a Diego Rivera en una exposicion de un mural en el Hotel del Prado frente a la Alameda. Cuando regrese a Guatemala un Ingeniero Cubano de apellido Almeida hizo una colecta para reunir dinero que cubriera mi transporte. Recuerdo que para hablar con el Secrtetario del Sindicato de Ferrocarriles habia que pedirle audiencia. No nos atendio sino fue su secretario. Mexico vive en mi corazon y su Revolucion esta vigente con El Plan de Ayala hoy convertido en El Plan de Ayotzinapa. Un saludo revolucionario Gil Zu
    gilzu’exiliado.com oracionxlasnaciones»yahoo.es

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