8 de Marzo, Día Internacional de la Mujer Trabajadora

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Para nuestra clase, ningún triunfo será posible sin las mujeres

Hoy celebramos a la mujer trabajadora, y conmemoramos, con elevado orgullo de clase, a las compañeras que con su valerosa lucha contra la explotación y el dominio capitalista, asumieron su papel histórico en la lucha de clases, reservado para las y los trabajadores del campo y la ciudad, en la búsqueda de una sociedad igualitaria y justa. El camino no ha sido fácil, ni ha estado exento de grandes sacrificios. Y aunque hemos logrado avanzar en materia de derechos políticos, laborales y sociales, todavía nos queda mucho por hacer. Y precisamente ahora que los patrones y el Estado pretenden arrancarnos a las y los trabajadores lo que obtuvimos mediante la lucha organizada.

Pues en México -y en la mayor parte del mundo- millones de mujeres continúan enfrentándose a diversas formas de discriminación social y laboral. Es así que se ven orilladas a vender su fuerza de trabajo bajo condiciones cada vez más desventajosas, que agudizan la explotación. Actualmente, las mujeres, por el mismo trabajo, reciben menos salario que los hombres; prevalecen los contratos individuales y temporales, sin derecho a la sindicalización, mientras aumenta de manera alarmante la informalidad en el trabajo, con la consecuente falta de seguridad social y de beneficios laborales para las mujeres, como las prestaciones relacionadas con la maternidad. Maniobras de subcontratación como el outsourcing se han vuelto una constante y se han ensañado contra el trabajo de las mujeres. Tan sólo en el Distrito Federal hay 9,500 empresas que subcontratan a 500,000 trabajadores. Por otro lado, la tasa de violencia, desde el maltrato en el hogar hasta el feminicidio, se ha disparado en una medida proporcional al aumento de la pobreza y los conflictos sociales, secuelas del capitalismo. En México, el caso de los feminicidios es dramático: según estimaciones oficiales, 6 mujeres mueren cada día debido a la violencia de género. Y desde el 2007, cada año se registran cerca de 3 mil casos de muertes violentas contra mujeres.

El panorama no es alentador. Pero ello sólo nos conmina a seguir luchando. Es por eso que el 8 de Marzo es también un día para renovar nuestra combatividad y desde los centros de trabajo, barrios y comunidades, en el campo y en la ciudad, seguir construyendo las formas de organización clasista que nos permitirán, hombro a hombro con nuestros compañeros de clase, unidos en una misma lucha, avanzar en la construcción de una sociedad en la que el futuro se abra pleno y luminoso para todas y para todos: una sociedad socialista-comunista.

Los comunistas estamos ciertos de que no hay posibilidad de luchar por construir una sociedad justa e igualitaria sin la participación de las mujeres. ¡Adelante, compañeras! ¡Qué viva la lucha de las trabajadoras! ¡Qué viva la lucha de nuestra clase!

 

¡Por la Revolución y el futuro comunista!

¡Proletarios de todos los países, Uníos!

Comité Regional del Valle de México, PCdeM

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