Escuelas se sumaron al paro de labores del 22 y 23

Ernesto Armada

Todo el fin de semana pasado fue de convocatorias. Las asambleas se sucedieron una tras otra en las prepas y universidades, haciendo el diagnóstico del estado lamentable en el que se encuentra el país y de la gravedad de los hechos ocurridos en Iguala, Guerrero.

Los estudiantes declaran que la represión del Estado es su reflejo más vil y barbárico, métodos de acallamiento a la protesta social que se consideraban atrás, surgen en contra de estudiantes que se manifestaban por hacer valer sus ideales de justicia para el pueblo mexicano. En las asambleas se proclama que es necesario que esto pare inmediatamente y que sólo se detendrá con la movilización de una buena parte de la sociedad.

Tras este diagnóstico se atendió a la convocatoria de realizar paros de 48 horas en sus escuelas para este miércoles 22 y jueves 23 de octubre. Si la semana pasada fueron más de tres decenas de escuelas que cerraron sus puertas en un clamor generalizado por la aparición de los jóvenes normalistas desaparecidos por la policía, ahora se sumaron más escuelas a un segundo paro que, en vez de verse mermado en intensidad y participación, se multiplicó.

No todos están de acuerdo. Algunos hablan de no perder clases, de no ser flojos, de buscar otras formas de mostrar la indigación. La mayoría argumenta que para ello es el paro de labores académicas, que habrá muchas más actividades, que es necesario salir al metro, a los camiones y a los centros de trabajo para informar de lo que está pasando: solicitar la reacción y la organización de la gente. Con argumentos a favor y en contra, se votó. Ganó abrumadoramente el parar las escuelas para realizar largas jornadas de lucha.

A la voz de los estudiantes, que son los que hasta ahora se movilizan con mayor entusiasmo y número, hay que destacar que se sumaron, como en otras ocasiones recientes no habíamos visto, trabajadores académicos y administrativos, quienes en algunos casos toman ya una actitud preponderante y proactiva a los hechos.

La indignación de los universitarios comienza a transformarse en acciones que todavía no permean en la generalidad de la población, pero desde las asambleas se ha presentado la necesidad de difundir el caso, para invitar a todo mundo a manifestarse contra la injusticia, contra la represión estatal que se torna en terror y en favor de la presentación con vida de la juventud de la Normal Rural Isidro Burgos de Ayotzinapa. Por ello el miércoles 22 a las 18 horas se realizó una manifestación de velas y antorchas con este fin, cuya salida fue el Ángel de la Independencia y el de llegada el Zócalo capitalino.

Es momento de mostrar la indignación. ¡Que todo el país se llene de luces!

¡Vivos se los llevaron!
¡Vivos los queremos!

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