Catorce proposiciones leninistas sobre la prensa

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Comisión de Prensa y propaganda del PCdeM

A finales de septiembre se realizó la tercera sesión de la Escuela de Cuadros del Partido Comunista de México en el D.F. Esta iniciativa incluye, a la par de las sesiones sobre teoría, un taller de periodismo. Como parte de este taller, en esta tercera ocasión se abordaron las particularidades de la prensa leninista. Ponemos a disposición del público en general el texto que guió la exposición.

I. El periódico es la línea de transición entre la teoría «pura» y la acción. En cada artículo se acuña la teoría en consignas concretas que llaman a la acción. En términos estrictos, somos publicistas del socialismo-comunismo, diría Lenin

II. Esta labor se realiza, generalmente, en condiciones difíciles pero esto no hace imposible su éxito. Pravda es un ejemplo: su tiraje llegó a ser de 40-60 mil ejemplares al día, un avance con respecto del primer periódico en que colaboró Lenin, El Boletín de los Trabajadores de San Petersburgo, cuyo tiraje era de 300-400 ejemplares.

III. Para el periodista proletario todo está sometido a un objetivo: ser comprendido por los obreros. «No hay otra cosa que yo hubiera deseado más; jamás he soñado más en otra cosa que en la posibilidad de escribir para los obreros», afirma Lenin.

IV. El proyecto es crear una prensa popular. Pero no se trata de hacer una exposición de las ideas socialistas que se sirven al lector «a punto de comer», que sustituye el razonamiento por la repetición estéril. Lenin se indigna del menosprecio hacia la clase obrera de quienes suponen un «lector vulgar, que ni piensa ni es capaz de pensar« y que repiten a los trabajadores «lo que ya saben desde hace tiempo».

V. Lenin no hablaba con condescendencia: mostraba un gran respeto por quien le escuchaba. Pensaba que «un escritor popular conduce al lector a una idea profunda, a una enseñanza profunda, a partir de los hechos más simples y más universalmente conocidos… y empuja al lector a plantearse más bien continuos interrogantes». Para Lenin «el escritor popular «asume que el lector poco desarrollado tiene la intención seria de usar la cabeza, y le ayuda en esta tarea seria y difícil, le guía, le acompaña en sus primeros pasos, y le enseña a seguir por sí solo…». La idea es dar al lector obrero la confianza de que tiene la habilidad para entender los problemas y también el mundo, y que puede cambiarlo.

VI. Todas estas intenciones se reflejan en la forma de los artículos. Deben ser populares y cortos, ateniéndose a los hechos y centrándose en una sola idea. El objetivo es lograr explicaciones sencillas de análisis marxistas complejos, sin vulgarizaciones y llenos de interés. Además, el estilo de Lenin debe ser tomado en cuenta: era simple y directo. Detestaba las poses, los expertos en el arte de la palabra y los estilistas elegantes que levantaban una barrera entre sus escritos y la realidad que pretendían explicar.

VII. Por supuesto, esto tiene sus dificultades: «es más difícil escribir en términos marxistas para las masas que para los cuadros del partido». Para los trabajadores de base, las colaboraciones «deben basarse en la propia experiencia de los trabajadores, absteniéndose del uso de recursos que exijan conocimientos de marxismo».

VIII. Pero también las colaboraciones de Lenin se dirigían en ocasiones a los cuadros, tocando los problemas de la «ciencia superior» no sólo el ABC, sin contraponer ni descartar cada nivel. Esto porque «la ignorancia de la ciencia superior no haría más que ayudar a los charlatanes, demagogos y reaccionarios que desorientan a quienes sólo han aprendido las primeras letras».

IX. Ahora bien, hay que distinguir los tipos de prensa del partido. La tarea es «adaptarse a los distintos niveles de conciencia» al mismo tiempo que «elevar el nivel de conciencia». Se trata de establecer órganos de prensa que corresponden a interlocutores definidos: (a) El órgano central para obreros avanzados; (b) El periódico popular para obreros intermedios, que «ligue todos los problemas locales y restringidos con el socialismo y la lucha política; (c) Volantes, folletos, y agitación verbal para las capas atrasadas del proletariado. Todo esto implica distinguir claramente entre agitación y propaganda.

X. De cualquier forma, el periódico debe tener una clara huella de la iniciativa de los trabajadores y una íntima conexión con sus organizaciones.

XI. Una de las tareas centrales es hacer «la crónica de la vida organizativa, ideológica y política de los trabajadores con conciencia de clase». Especialmente, a través del periódico los lectores deben «hacerse una idea de cómo luchan los proletarios de los diferentes sectores y localidades, cómo están despertando para defender la democracia de la clase trabajadora».

XII. Se trata de lograr un periódico obrero, no un periódico para los obreros, lo que implica hacer que los trabajadores tomen una parte más activa en la correspondencia, la elaboración y la distribución del periódico, además de que tomen parte de manera regular en el trabajo editorial. El periódico debe convertirse en un «foro para los trabajadores» donde se planteen ante todo el país «las diversas cuestiones de la vida en general y de la democracia de la clase trabajadora en particular».

XIII. Lenin pensaba que los propios trabajadores debían escribir sobre sus vidas. Por ejemplo, «dos o tres trabajadores con conciencia de clase podrían compilar una descripción precisa de cada huelga, la hora en que empieza y termina, las cifras de participantes… las causas y los resultados de la huelga». De manera que «sólo si los mismos obreros ponen manos a la obra serán capaces de ayudar a una mejor comprensión de su movimiento».

XIV. El periódico no es sólo un propagandista o agitador sino un organizador colectivo. Para Lenin, en la situación concreta de Rusia, el periódico era el factor determinante en la construcción del partido. Pero más allá de estas razones tácticas, de la forma en que Lenin organizó un partido a partir de un periódico, se pueden extraer enseñanzas valiosas: (a) la difusión del periódico puede ser el andamio de la organización y crear un lazo efectivo entre sus partes; (b) estas redes pueden volverse estructuras del partido; (c) el periódico ayuda a formar cuadros; (d) permite realizar la síntesis de toda la experiencia del partido. De lo que se trata es de aprovechar las cualidades de periódico para reagrupar en un solo partido a las fuerzas que luchan por el socialismo-comunismo.

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