Sin Facebook ni Twitter: El CGH y la construcción de sus redes sociales

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Paola Martínez G.[1]

Debió ser una tarde de septiembre. En el mercado de la calle Nuevo León del barrio Santa Crucita, ampliamente reconocido como lugar turístico de la Ciudad de México, todo transcurría con normalidad, salvo que ese día, un grupo de estudiantes de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales (FCPyS) decidió brigadear ahí.

A más de 6 meses de iniciada la huelga estudiantil, y comiendo cada día más precariamente, debió costarles un poco de trabajo no distraerse ante los embriagadores olores que se concentraban en el mercado de Xochimilco. Sus miradas saltaban entre flores y cazuelas de mole pero, a medida que caminaban por los pasillos buscando el lugar adecuado para organizar el mitin, y mientras recibían el apoyo de los comerciantes, que en su mayoría decían apoyar la Huelga en la UNAM, la confianza y seguridad se apoderaba de ellos.

Iniciado el mitin a voz en cuello, con la fuerza de jóvenes veinteañeros, explicaban lo injusto del denominado “Plan Barnés”; que la Universidad debía conservar su carácter público y gratuito para mantenerla abierta al pueblo y dotarla así de un carácter popular; que no los convencían quienes decían que a ellos no les afectaría, porque tenían la certeza y la convicción de que era su responsabilidad histórica dar esa lucha, por ellos, por sus hijos y por todos los hijos del pueblo.

Como siempre ocurre, se acercó un policía a decirles que debían retirarse, que no podían hacer eso. Inmediatamente las señoras que vendían elotes los defendieron, corrieron al policía y les dijeron que tenían derecho a brigadear en el mercado porque estaban defendiendo la Universidad. Al final les fue tan bien, que hasta les invitaron tacos de carnitas.

Volvieron por la noche a Ciudad Universitaria, muy contentos, con apoyo en dinero y especie que les dieron los venderos, y convencidos, una vez más, de la justeza de su lucha…

Han pasado ya 15 años desde aquel 20 de abril de 1999, en que estudiantes de todos los niveles educativos de la UNAM decidieron hacer frente a las autoridades de la máxima casa de estudios, quienes pretendían imponer cuotas, minando de esta manera el derecho a la educaciónsuperior pública y gratuita.

Mucho se ha escrito sobre este movimiento, incluso hay quienes gustan de escribir y reescribir sobre los errores del Consejo General de Huelga (CGH). Se tiene cierta fascinación por “analizar” los desaciertos de los “ultras”, como una forma de negar, esconder o desvirtuar los logros, alcances y enseñanzas que brindó y sigue brindando esta lucha, no sólo al movimiento estudiantil en particular sino, de manera general, a la lucha política actual en nuestro país.

Es así que en este breve texto nos interesa resaltar más que un tema, una práctica que puso en marcha el CGH y que consideramos es una enseñanza que valdría la pena recuperar y seguir desarrollando, esto es: las formas y los mecanismos de información y difusión de la huelga hacia afuera de la Universidad, así como la construcción de alianzas con otros sectores. Una práctica política que le sirvió al CGH para tejer un amplio espectro de apoyo hacia la huelga, sin el cual no hubiera sido posible sostener ésta casi 10 meses, ni lograr mantener el carácter público y gratuito de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

El derecho a la educación pública y gratuita, un asunto de todos…

En nueve meses, los estudiantes en huelga, procedentes de distintas Facultades, Escuelas, Prepas y CCHs,salieron a las calles, parques, metros, camiones, mercados, plazas, etc., no sólo en el Distrito Federal, sino también en otros estados del país, para informar de viva voz por qué luchaban, cuáles eran sus demandas y en qué argumentos se sostenían cada uno de los puntos de su pliego petitorio[2]. Salir a las calles a brigadear y botear se volvió un hábito para la mayoría de estudiantes en huelga. Informar directamente a la población sobre las razones de la huelga en la UNAM y el pliego petitorio elaborado por el CGH, fue un asunto prioritario y permanente ante la campaña de difamación orquestada desde diversos medios de comunicación masiva. Igualmente importante fue involucrar a la comunidad universitaria y a la población en general en la defensa de su derecho a la educación pública. Un mecanismo para ello fue la realización de consultas, cuatro en total, que organizaría el CGH dirigidas a la comunidad universitaria y al pueblo en general. Una de ellas, incluso, antes de iniciar la huelga.

La primera fue realizada por la Asamblea Estudiantil Universitaria, el 15 de abril de 1999, con las siguientes preguntas:

1.- ¿Estás de acuerdo en que el Reglamento General de Pagos es ilegítimo por la forma antidemocrática de su aprobación?

2.- ¿Estás de acuerdo en que la educación pública media superior y superior debe ser gratuita y, por lo tanto, el Reglamento General de Pagos deberá abrogarse?

3.- ¿Estás de acuerdo en exigir al Estado mexicano mayor presupuesto para financiar la educación pública hasta alcanzar 8 por ciento del PIB y una asignación extraordinaria de recursos para la UNAM en 1999?

4.- ¿Estás de acuerdo en que tanto el manejo como los criterios de asignación del presupuesto de la UNAM sean transparentes y democráticos?

5.- ¿Estás de acuerdo en que debe democratizarse la toma de decisiones de la estructura de gobierno de la UNAM?

6. ¿Estás de acuerdo en que debe haber un diálogo público y directo entre las autoridades universitarias y el movimiento estudiantil universitario con garantías de solución al pliego petitorio?” [3].

 En los resultados de esta primera consulta, la gran mayoría de los votantes se pronunciaron a favor de la abrogación del Reglamento General de Pagos (RGP), de la obligatoriedad del Estado mexicano de otorgar educación pública, a favor de la democratización de estructura de gobierno de la UNAM y del diálogo público como vía de solución al conflicto estudiantil. Aproximadamente 109 mil estudiantes fueron consultados, se instalaron 255 mesas de votación y una casilla en internet.

Una segunda consulta, en la que participaron casi 700 mil personas, se realizó el 27 de mayo. En la llamada “Consulta Metropolitana por la Educación” se distribuyeron 35 mil boletas y se instalaron 1948 casillas[4], sólo tres al interior de Ciudad Universitaria, las demás se instalaron en las estaciones del metro, en colonias populares, plazas, parques y en una infinidad de lugares donde el entusiasmo y la convicción llevaban a los jóvenes huelguistas. Seis preguntas fueron diseñadas:

“1.- ¿Estás de acuerdo en que el Gobierno Federal debe garantizar la educación pública y gratuita desde preescolar hasta la universidad?

2.- ¿Estás de acuerdo en que el Gobierno Federal debe cumplir con el compromiso que tienen todos los países de otorgar a la educación por lo me nos el 8% del Producto Interno Bruto?

3.- ¿Estás de acuerdo en que la UNAM, como toda Institución de educación pública, debe fijar sus propios mecanismos de evaluación, eliminando así el examen único de ingreso al bachillerato y de egreso de licenciatura?

4.- ¿Estás de acuerdo en que las demandas del movimiento estudiantil son justas porque defienden el derecho a la educación pública y gratuita?

5.- ¿Estás de acuerdo en que la solución al conflicto de la UNAM debe darse por la vía del diálogo público, abierto y resolutivo, de cara a la nación?

6.- ¿Estás de acuerdo en rechazar la iniciativa de ley sobre Patrimonio Cultural de la Nación del Senado que pretende la desaparición de las escuelas Nacionales de Antropología e Historia y la de Restauración, además de pretender privatizar el patrimonio cultural de la nación?[5]” .

La tercera consulta del CGH se realizó el 26 de octubre, en ella participaron casi 400 mil personas, de las cuales más de 90 mil eran universitarios. Las preguntas fueron:

  1. ¿Consideras que Francisco Barnés debe renunciar a su cargo en la UNAM por su responsabilidad en el origen y el alargamiento de la huelga, y para facilitar la solución del conflicto?
  2. ¿Consideras que las autoridades de la UNAM deben acudir inmediatamente al diálogo público con el CGH para resolver las 6 demandas y evitar que usen la represión?
  3. ¿Estás de acuerdo en que la transformación de la UNAM debe ser discutida y decidida por toda la comunidad universitaria en un Congreso Democrático y Resolutivo?
  4. ¿Consideras que para garantizar la educación pública y gratuita el gobierno federal debe aumentar el presupuesto a la educación hasta alcanzar el 12% del PIB (Producto Interno Bruto)?
  5. ¿Consideras que el gobierno federal debe poner fin a las privatizaciones y así evitar la venta de la educación, la industria eléctrica y el patrimonio cultural?

Vale la pena revisar las preguntas contenidas en las consultas realizadas por el CGH. En ellas se pueden ver las pretensiones que tuvo el movimiento estudiantil y sus esfuerzos por contextualizar el conflicto en la UNAM dentro de una problemática más amplia que vinculara la huelga con otros sectores e involucrara al pueblo en general en la defensa de uno de sus derechos básicos. Así como la intención de tratar de mantener informados al resto de estudiantes y comunidad universitaria sobre el desarrollo de la huelga, del cumplimiento o no de sus demandas y de la posibilidad latente de que el movimiento fuera reprimido, tal y como sucedería el 6 de febrero del 2000. Estas cuestiones pueden verse claramente en las tres preguntas que el CGH planteó en su última consulta, en la que participaron casi 700 mil personas (120 mil eran universitarios), realizada el 18 y 19 de enero del 2000:

  1. ¿Estás de acuerdo en que el pliego petitorio del CGH, que defiende y garantiza la gratuidad, la autonomía y la transformación democrática de la UNAM, debe resolverse ya para levantar la huelga?
  2. ¿Estás de acuerdo en que la rectoría y el CGH deben regresar al diálogo para construir la solución al conflicto?
  3. ¿Estás de acuerdo en que la propuesta impulsada por el gobierno y la rectoría busca confrontar a los universitarios e imponer una salida de fuerza al conflicto?

 Pero no sólo a través de consultas el CGH se propuso conocer la opinión de la gente, sino que también buscó abrir la discusión a toda la comunidad universitaria a través de la realización de un Precongreso que tuvo siete mesas de discusión, en las que se presentaron más de 150 ponencias. Para informar y difundir la lucha del CGH no se escatimaron esfuerzos ni mecanismos, y se echó mano de formas culturales y lúdicas. A un mes de estallada la huelga, el 20 de mayo, se realizó un concierto en el Estadio Olímpico de Ciudad Universitaria, con el objetivo de juntar recursos económicos para el sostenimiento de la huelga,  al que asistieron más de 30, 000 personas.

 Brigadear, botear y construir un movimiento…

 De manera temprana, el CGH comenzó a estrechar relaciones con estudiantes de otras universidades. A tan sólo 4 días de iniciada la huelga, el 24 de abril, realizó un “Primer Encuentro en Defensa de la Educación Pública” en la Facultad de Química, al que asistieron estudiantes de la UAM, IPN, UACH, CONALEP, UNISON, UAP, UAG, UAZ, entre otras[6].

La alianza con trabajadores de diferentes sectores y organizaciones sociales también fue inmediata. El 1º de Mayo los estudiantes huelguistas participaron en la marcha conmemorativa del Día del Trabajo, junto a sindicatos como el SME (Sindicato Mexicano de Electricistas), uno de los principales apoyos externos con los que contó el CGH.

En mayo se realizó un Segundo Encuentro Nacional de Estudiantes en el auditorio Che Guevara de la Facultad de Filosofía y Letras, al que se sumaron otras universidades de Oaxaca, San Luis Potosí,  Chiapas, Tabasco, Querétaro, Nuevo León y Baja California. En total, estudiantes de 25 universidades del país apoyaban la huelga en la UNAM y se comprometían a impulsar una jornada nacional en apoyo a la huelga y al CGH. Se planteó, además, la necesidad de integrar un pliego petitorio conjunto que incluyera la defensa de la gratuidad de la educación, exigir que se asignara el 8% del PIB a la educación, así como la anulación de los vínculos de instituciones educativas con el CENEVAL (Centro Nacional de Evaluación para la Educación Superior A. C.)[7]. Estos encuentros desembocarían en la creación de una Coordinadora Nacional de Estudiantes integrada por alumnos de 33 escuelas, universidades e institutos del país[8].

No se puede dejar de señalar que las relaciones políticas del CGH se extendieron hasta las comunidades indígenas zapatistas, uno de los principales referentes de lucha y de autoridad moral para los estudiantes en huelga. Al Segundo Encuentro entre la Sociedad Civil y el EZLN[9], realizado del 7 al 9 de mayo de 1999, asistieron varios estudiantes, y ésta no sería la única vez que se encontrarían huelguistas y zapatistas a lo largo del conflicto en la UNAM. La dirigencia zapatista emitió varios comunicados de solidaridad con el movimiento, incluso una delegación zapatista estuvo presente en Ciudad Universitaria en el grito y fiesta popular de Independencia, que organizó el CGH  el 15 de septiembre[10].

La política de alianzas del CGH, en su pretensión de impulsar un movimiento nacional en defensa de la educación, fue un objetivo que, independientemente de los alcances que tuvo, contribuyó a crear una coyuntura en que las aguas se agitaron de manera inconveniente para tiempos prelectorales. Un ejemplo de lo anterior fue la represión que sufrieron los maestros de la CNTE el 24 de mayo, durante una movilización hacia el Palacio Legislativo de San Lázaro, un hecho ante el cual el CGH manifestó inmediatamente su apoyo a la Coordinadora denunciando la actuación de las autoridades capitalinas[11].

Durante el conflicto otros sectores se movilizaron de manera solidaria o por demandas propias[12] pero, a la vez, demandando tanto a las autoridades universitarias como al Gobierno Federal priista una solución a la huelga de manera cabal y mediante el diálogo.

No podríamos asegurar qué otras luchas se dieron a partir de la huelga en la UNAM, estableciendo así una relación mecánica, pero sí podemos señalar que en el contexto de la huelga en la UNAM, otros sectores se movilizaron y otros movimientos ocurrieron en diferentes latitudes, en respuesta a las directrices que, sobre la privatización de la educación, dictaban organismos internacionales como la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), el Banco Mundial (BM) y el Fondo Monetario Internacional (FMI). Así, podríamos referir el movimiento magisterial mexicano de la CNTE, las movilizaciones y la huelga de profesores universitarios en Argentina (que contó con el apoyo de la Confederación de Trabajadores de la Educación), las movilizaciones de más de 150 mil estudiantes franceses en contra de las políticas educativas neoliberales y las masivas protestas en Seattle.

Saber que la huelga universitaria no era una lucha aislada, sino que representaba un esfuerzo dentro de una lucha más amplia en defensa de la educación y contra el capitalismo, en la que otros luchaban también en otras regiones, sin duda era un aliciente para los jóvenes estudiantes del CGH. Así también lo fueron los paros de labores en solidaridad con la huelga, mismos que se realizaron en diversas instituciones de educación superior, como la Universidad Autónoma de Chapingo, la Universidad Autónoma Metropolitana, la Escuela Nacional de Antropología e Historia, el Instituto Politécnico Nacional, entre otras.

De sindicatos como el SME, STUNAM, SITUAM y STAUACH, el CGH recibió no sólo apoyo monetario, sino que éstos también demandaron el reconocimiento del CGH como único interlocutor para la solución del conflicto. Trabajadores de base del STUNAM se movilizaron afuera de Rectoría con esta demanda. De igual manera, trabajadores de base del STUNAM colaboraron permanentemente en las actividades programadas por los Comités de Huelga.

Pero los estudiantes que integraban el CGH no sólo recibieron la solidaridad, sino que se esforzaron por actuar en consecuencia y a la altura del momento político que enfrentaban, movilizándose también ellos de manera solidaria con otros estudiantes[13] y otras organizaciones[14], pues se tenía claro que el conflicto en la UNAM no era exclusivo de esta universidad, sino que formaba parte de una problemática más amplia.

Tejer un movimiento estudiantil nacional fue un objetivo que, en todo momento, el CGH se empeñó en concretar. Así es como nació, a dos meses de estallada la huelga, el Frente Universitario en Defensa de la Educación Pública y Gratuita, que pretendía agrupar a profesores, trabajadores, padres de familia e integrantes del CGH y la Coordinadora Nacional Estudiantil. Este Frente logró aglutinar a 33 escuelas, universidades e institutos del país. Aunque no se convirtió en una organización fuerte y permanente, sí fue, durante los primeros meses de huelga, un referente importante para difundir y apoyar la lucha del CGH, tanto en el área metropolitana como en el interior de la república.

Aunque no fue mayoritario el apoyo del sector académico, los profesores que decididamente apoyaron la huelga participaron y se mantuvieron organizados, principalmente, a través de la Asamblea Universitaria Académica y de la Magna Asamblea Académica, esto a pesar de las presiones y los acuerdos de la AAPAUNAM con las autoridades universitarias, que pretendían obligar a los profesores a impartir clases extramuros.

Más allá de estas instancias, en cada escuela hubo profesores que estuvieron los nueve meses de huelga participando tanto en las actividades internas como en las movilizaciones convocadas por el CGH, sin dejar de lado que ellos también realizaron sus propias movilizaciones como sector académico denunciando, incluso, las presiones y amenazas hacia ellos por parte de la rectoría[15].

La huelga estudiantil, así, creó toda una coyuntura cuyo eje principal era la defensa de la educación pública, pero que estuvo atravesado transversalmente por demandas de otros sectores movilizados[16] que, en todo momento, incluyeron en sus demandas el apoyo al CGH[17]. La huelga en la UNAM significó, también, un dique al avance de la privatización de otros sectores y un abierto desafío al Estado mexicano.

Revisando los múltiples movimientos sectoriales y gremiales que acontecieron en aquellos meses, podemos encontrar que la defensa de la educación pública y gratuita, así como la obligatoriedad del Estado para garantizar este derecho, era una demanda enarbolada junto a otras, como la defensa de la industria eléctrica, el cumplimiento a los acuerdos de San Andrés, el derecho a una vivienda digna, la defensa del patrimonio cultural, etcétera.

 ¿Cómo es que se sostuvo la huelga?

 El 12 de mayo se realizó la primera de varias movilizaciones masivas convocadas por el CGH, del Casco de Santo Tomás a la Plaza de las Tres culturas en Tlatelolco. Asistieron cerca de 90 mil personas que apoyaban, de manera entusiasta, la defensa de la educación pública y gratuita. Otra cantidad similar de personas participó en la marcha conmemorativa del 10 de junio, para la que se pegaron 33 mil carteles y se repartió casi un millón de volantes. Un mes después, el CGH estaba nuevamente en las calles, marchado del Museo de Antropología al Zócalo, acompañado de organizaciones sociales y sindicatos.

Sin embargo, estas movilizaciones masivas fueron producto del “trabajo hormiga” de estudiantes huelguistas y demás personas solidarias con el movimiento. El apoyo masivo a la huelga que podía verse materializado en estas movilizaciones, se construyó con cada brigada, mitin, boteo, marcha barrial o por zona, encuentro, conferencia, reunión con otras organizaciones etc., que impulsaron los estudiantes en lo individual, a través de sus respectivos Comités de Huelga y del CGH.

El trabajo de información y difusión de las razones de la huelga, así como el permanente esfuerzo del CGH por corresponder al apoyo recibido y, al mismo, tiempo mostrar la determinación y confianza en la fuerza del movimiento, sin duda fueron pilares que sostuvieron la huelga universitaria y al CGH movilizado, realizando verdaderas proezas, como la inédita y multitudinaria marcha conmemorativa del 2 de octubre de Ciudad Universitaria a Tlatelolco, que recorrió casi 20 kilómetros.

Lejos de lo que afirman los detractores de los estudiantes en huelga, ésta se pudo sostener tanto tiempo no por la cerrazón y terquedad de los huelguistas sino, principalmente, gracias al apoyo y solidaridad externa que el movimiento fue capaz de construir en derredor suyo, a partir de asumir la tarea titánica de informar por su propios medios a la población y de construir sus propias redes sociales.

Nos atrevemos a afirmar que la huelga no sólo la sostuvieron los estudiantes que decididamente vivieron 9 meses en sus escuelas, sino los miles de estudiantes, padres de familia, trabajadores y población en general que masivamente participaron en las actividades, consultas y movilizaciones convocadas por el CGH, porque creían en la justeza de sus demandas.

Salir a las calles se volvió también, ya hacia el final de la huelga[18], en particular en la FCPyS, una forma de evadir las discusiones o enfrentamientos internos, cada vez más agrios y desgastantes. Brigadear y platicar con la gente ayudaba a oxigenar las ideas  para no perder la brújula de porqué se estaba luchando.

Así, miles de volantes se repartieron, miles de carteles se diseñaron y se pegaron por toda el área metropolitana, numerosos documentos de análisis y comunicados emitieron los Comités de Huelga y el CGH.

Los estudiantes huelguistas aprendieron a debatir y defender posiciones políticas; aprendieron a hablar a voz en cuello para hacer un mitin espontáneo, lo mismo en el Zócalo que en un camión. Aprendieron a discutir con los policías que decían que no estaba permitido pegar carteles o hacer mítines en el metro. Tantas cosas tuvieron que aprender y otras tantas habilidades tuvieron que desarrollar, teniendo encima la vigilancia, en todo momento, de los servicios de “inteligencia” de la Secretaría de Gobernación[19].

Se hizo frente a los grandes monopolios de la comunicación, se revirtieron las ofensivas de la rectoría, cuando ésta quiso extender la idea de que ya se había modificado el reglamento y solucionado las demandas del CGH. Se logró denunciar los actos de represión, los secuestros y además se crearon radios, como la Ke Huelga y Radio Pacheco.

Brigadas de información, guardias en las barricadas, rondines de seguridad en el campus universitario, participación en la limpieza, preparación de comida, horas y horas de discusión; concentraciones afuera de la COPARMEX, TELEVISA, Bolsa Mexicana de Valores, Secretaría de Gobernación, Los Pinos, Cámara de Diputados, Embajada de Estados Unidos, oficinas del Gobierno del Distrito Federal, TV Azteca y movilizaciones masivas, fueron parte de la cotidianidad de los estudiantes en huelga.

Tratando, desde los hechos, de llevar la universidad al pueblo y el pueblo a la universidad, también se formaron brigadas multidisciplinarias (llevando servicios de veterinaria, odontología, medicina, química) que llegaron a zonas populares de la ciudad.

Todo esto y más hizo el CGH. Y alcanzó para frenar la imposición de cuotas y mantener el carácter público y gratuito de la Universidad Nacional Autónoma de México.

A 15 años de distancia, muchos reclamos sigue enfrentando el CGH. Sin embargo, en aras de seguir aprendiendo de esta experiencia organizativa y de lucha, habría que considerar toda esta labor titánica del movimiento de huelga en su conjunto -que supo construir sus propias redes sociales-, para superar los reclamos voluntaristas que le increpan que por qué no hizo más. Quizá habría que partir del reconocimiento de todo lo que sí hizo, para saber por qué se dio así y no de otra manera.

Tal vez habría que valorar y sentirse orgullosos de luchas como ésta, para superarlas y aprender de ellas lo necesario para librar, de manera más acertada, las batallas que toca dar hoy día.

Notas:

[1]Adriana Paola Martínez González. Socióloga egresada de la Universidad Nacional Autónoma de México, Maestra y candidata a Doctora en Estudios Latinoamericanos por la FFyL-UNAM. Es Profesora de Asignatura de la Escuela Nacional de Antropología e Historia (ENAH), dirigente sindical y militante del Partido Comunista de México (PCdeM). Participó en el Comité de Huelga de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales.

 [2]1. Abrogación del Reglamento General de Pagos y anulación de todo tipo de cobros por inscripción, trámites, servicios, equipo y materiales.

2. Derogación de las reformas aprobadas por el Consejo Universitario en junio de 1997. Esto significa recuperar el pase automático, eliminar los nuevos límites de permanencia a los estudiantes de la UNAM y respetar la elección de carrera dando prioridad al bachillerato de la UNAM.

3. Congreso democrático y resolutivo en el que toda la comunidad discuta y decida sobre los problemas que enfrenta laa universidad y cuyas decisiones tengan carácter de mandato para toda la comunidad universitaria y sean acatadas por las autoridades.

4. Desmantelamiento del aparato represivo y de espionaje montado por las autoridades y anulación de todo tipo de actas y sanciones en contra de maestros estudiantes y trabajadores que participaron en el movimiento.

5. Corrimiento del calendario escolar tantos días como los días efectivos de clase suspendidos por el conflicto, con la correspondiente anulación de las clases extramuros.

6. Rompimiento total y definitivo de los vínculos de la UNAM con el Centro Nacional de Evaluación para la Educación Superior A.C. (CENEVAL) y, en consecuencia, la anulación del examen único de ingreso al bachillerato de las universidades y escuelas públicas, así como del Examen Único de Egreso.

[3]Sotelo, Adrián, Neoliberalismo y educación. La huelga en la UNAM a finales de siglo, México, El caballito, 2000, pág. 72.

[4]González, José Enrique, Diario de la huelga rebelde, México, ¡Uníos!- FP, pág. 40.

[5]Ídem.

[6] En el encuentro también se acordó, para el 29 del mismo mes, una Jornada Nacional en defensa de la gratuidad educativa, así como considerar la posibilidad de un paro de 24 horas y el cierre de carreteras. http://www.camacho.com.mx/cgh_huelga/domingo25.html Consultado el 9 de febrero de 2014.

[7] http://www.camacho.com.mx/cgh_huelga/jueves06.html

[8]González, José Enrique, Diario de la huelga rebelde, México, ¡Uníos!, 2000, pág. 42.

[9]El encuentro tenía como objetivo analizar y evaluar los resultados de la consulta por el reconocimiento de los Derechos de los pueblos indios y por el fin de la guerra de exterminio.

[10]Hablando de movimientos armados en México, el CGH no sólo contó con la solidaridad del EZLN, sino que también recibió mensajes públicos de apoyo por parte del Ejército Popular Revolucionario (EPR), situación que fue hábilmente aprovechada por las autoridades universitarias y el gobierno federal para difundir el rumor de que “los ultras” del Comité de Huelga de la Facultad de Ciencias Políticas estaban armados.

[11]El movimiento del CGH fue reprimido con saña en varias ocasiones por el gobierno capitalino en manos del PRD, que respondía, por un lado, a las órdenes del gobierno federal y, por otro, a los vínculos de este partido con estudiantes perredistas que, pese a sus variados esfuerzos, no lograron dirigir el movimiento y sumamente frustrados recurrían al PRD a quejarse de los “ultras” del CGH.

[12]Estudiantes de la Universidad Autónoma de Guerrero, junto con maestros de la CETEG (Coordinadora Estatal de Trabajadores de la Educación de Guerrero) también se movilizaron en apoyo a la huelga, en defensa de la educación pública y por un incremento salarial para los profesores.

 [13]En junio de 1999 tuvieron lugar concentraciones afuera de las embajadas de Argentina, Nicaragua, Chile, Ecuador, El Salvador y Perú en apoyo a los estudiantes movilizados en estos países.

[14]En septiembre de 1999 se incendiaron más de 800 viviendas del predio El Molino, en Iztapalapa, pertenecientes al Frente Popular Francisco Villa. Inmediatamente se formaron brigadas de estudiantes que asistieron a apoyar a las familias.

[15]Una marcha muy numerosa de profesores e investigadores se realizó en mayo, del monumento a Álvaro Obregón hacia las oficinas alternas del rector.

[16]Durante los primeros meses de huelga, los trabajadores del Colegio de Bachilleres dieron una ardua lucha, realizando paro de labores en 20 planteles, logrando mejores condiciones en su Contrato Colectivo de Trabajo.

[17]Como fue el caso de las múltiples movilizaciones de la CNTE, fuertemente reprimidas por el gobierno capitalino del PRD. Podemos mencionar también la Convención del Sureste realizada en Tuxtla Gutiérrez, en donde se reunieron varias organizaciones sociales que se pronunciaron en apoyo a la huelga y convocaron, además, a un mitin en la Plaza de Santo Domingo, en donde se reunieron miles de personas.

 [18]Como es sabido, la huelga terminó por la vía represiva con la entrada de la Policía Federal Preventiva a Ciudad Universitaria y demás escuelas que mantenían la huelga. Casi mil estudiantes fueron detenidos y algunos de ellos permanecieron varios meses encarcelados.

[19]Hoy día ya se pueden consultar documentos desclasificados elaborados por el CISEN sobre el conflicto en la UNAM. Por ejemplo, se puede consultar una cronología sobre la huelga estudiantil en el siguiente enlace: http://www.cisen.gob.mx/pdfs/doc_desclasificados/60-2003_CRONOLOGIA_CONFLICTO_UNAM.pdf

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