Construir y fortalecer comités sindicales de base, una tarea urgente

Carlos240114

Carlos López

A lo largo de los últimos años, los militantes del Partido Comunista de México (PCdeM) nos hemos dado a la tarea de construir y fortalecer comités sindicales de base, con el fin de dotar a trabajadores de diversas ramas económicas de las herramientas teóricas y organizativas que, desde nuestra perspectiva, son indispensables para construir un sindicalismo de nuevo tipo, es decir: un sindicalismo independiente, combativo, clasista y de base. Como resultado de esta tarea surgió el Comité Inter-Sindical, una instancia de coordinación de los trabajadores donde convergen sindicalistas de diferentes organizaciones, y que lleva poco más de un año promoviendo la participación de nuestros compañeros en talleres de formación política, así como en la vida de sus propios sindicatos, además de producir diversos materiales de análisis y propaganda sobre los temas más importantes de la agenda nacional, desde una visión auténticamente proletaria. La experiencia acumulada en este tiempo y los resultados obtenidos hasta ahora, son el mejor indicador para decir con orgullo que hemos hecho el trabajo correcto. Sin embargo, consideramos que estos comités de base deben reproducirse y fortalecerse a una escala mucho mayor, a lo largo y ancho de todo el país, como una condición indispensable para que la clase trabajadora se encuentre en posición de constituirse como una fuerza política capaz de oponerse a la hegemonía de los monopolios, los empresarios, los patrones y su Estado, y, en un momento dado, de tomar en sus manos el poder político.

En este sentido, la construcción y el fortalecimiento de más comités sindicales de base es una tarea urgente y necesaria. Los militantes, colaboradores y simpatizantes del PCdeM, e incluso los integrantes del Frente Juvenil Comunista (FJC), tenemos la obligación de promover la organización de los trabajadores en nuestros respectivos espacios de participación -en la empresa, el barrio, las escuelas, las fábricas, las comunidades y pueblos-, como una prioridad inaplazable. No existe una fórmula o receta para hacerlo, ya que siempre han sido los propios trabajadores quienes nos han enseñado formas nuevas y originales de organizarnos de acuerdo a las propias circunstancias en que han surgido y se han desarrollado estos comités. En todo caso, lo único que no se puede perder de vista es que nuestra acción debe estar basada en el conocimiento científico de la realidad, y que siempre se debe promover la defensa de los intereses de la clase trabajadora en su conjunto, sin importar qué tan grande o pequeño sea el comité que construyamos.

Estos procesos pasan necesariamente por un rechazo abierto y frontal a cualquier corriente de pensamiento ajena a la clase trabajadora, así como el combate ideológico y político en contra de cualquier tendencia oportunista que busque llevar a nuestros compañeros a reforzar posiciones contrarias a sus intereses como trabajadores, o bien, que promuevan la realización de iniciativas sin ningún fundamento político y organizativo, como la “huelga general”. También debemos evitar caer en errores, comunes sobre todo entre individuos “izquierdistas” y “progresistas”, como pensar que los trabajadores no pueden comprender las aportaciones teóricas hechas por Marx, Engels, Lenin y otros revolucionarios de la clase obrera, o que son incapaces de aplicarlas al análisis de la realidad. ¡Cómo se sorprenderían más de veinte al escuchar hablar a nuestros compañeros de base! Por último, tampoco podemos quedarnos en el plano económico, es decir, en la lucha por conseguir el cumplimiento de demandas particulares. Sin lugar a dudas, alcanzar triunfos en torno a la jornada laboral, el salario, las prestaciones, la contratación colectiva y el reconocimiento de nuestros sindicatos, son de primera importancia, ya que estos triunfos consolidan la confianza de nuestros compañeros en sí mismos y motivan a otros trabajadores a organizarse. Pero no hay que perder de vista el carácter político de cada batalla particular, es decir, el estado general de la lucha de clases y el lugar que ocupa en ella la clase trabajadora.

¿Cuál es, entonces, el elemento que nos puede permitir dirigir nuestras acciones con el mayor número posible de aciertos y evitar los errores? La respuesta, insisto, se desprende de la experiencia acumulada a lo largo de los últimos años y de las lecciones que nos han dado nuestros compañeros de trabajo: los comités deben estar constituidos en su totalidad por trabajadores de base. No por miembros de la “aristocracia obrera”, no por intelectuales “progresistas y de izquierda”, mucho menos por oportunistas, sino única y exclusivamente por trabajadores de base.

Los militantes, colaboradores y simpatizantes del Partido Comunista de México, tenemos en nuestras manos la posibilidad de hacer historia, o en otras palabras, la obligación de construir una sociedad en la que el “libre desenvolvimiento de cada uno sea la condición para el libre desenvolvimiento de todos”: una sociedad comunista. De la energía y constancia con que enfrentemos nuestras tareas dependerá el porvenir.

Todo aquel que quiera asesorarse sobre la construcción de un comité sindical de base puede ponerse en contacto con nosotros a través de los correos electrónicos partidocomunista12@hotmail.com y comiteobrero2012@yahoo.com.mx

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