Número 8 del periódico 30-30, Voz del Comité Central del Partido Comunista de México (PCdeM)

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Editorial

Partido Comunista de México

Los maestros siguen luchando. El fuego de su protesta no amaina, por más que el Estado intenta apagarlo mediante la represión, el desgaste y la indiferencia. Los anima el sentimiento de agravio ante la injusta reforma “educativa” y la profunda convicción de que defienden los intereses generales de la nación frente a la mezquindad de quienes sólo velan por los intereses del puñado de capitalistas que controlan el país.

En estos días, quienes luchamos al lado de los maestros vimos en ellos a modestos trabajadores de la educación, acostumbrados a una vida precaria y sin lujos, pero siempre con el ánimo combativo y la generosidad propia de nuestra clase, capaz de empeñarlo todo –hasta la vida- en prenda de un futuro mejor para el país. La mayoría de ellos educa a los estudiantes más pobres de México, en Oaxaca, Guerrero, Veracruz, Campeche, Michoacán y Yucatán; y los acompañan en el duro trayecto de una existencia cuyos horizontes de futuro son muy estrechos.

El Estado, en lugar de incentivar esta noble labor, les intenta arrebatar derechos laborales y sociales obtenidos por una larga lucha gremial que se remonta a los inicios del siglo XX, cuando los profesores –muchos de ellos comunistas- formaron su sindicato nacional. Era de esperar que los maestros respondieran con todas sus fuerzas ante la agresión, aunque fuera de forma espontánea y elemental. Pero seguramente nadie esperaba la magnitud de la protesta, ni la sorpresa de que la movilización prendiera en estados tradicionalmente ajenos a la lucha magisterial, como Veracruz.

Dada esta dinámica, inmensos contingentes populares se vieron enfrentados al Estado mexicano, por primera vez en su vida. Aprendieron en semanas lo que sólo a través de décadas de agitación comunista y socialista hubieran podido comprender: los rudimentos de la lucha de clases. Además pusieron en operación formas de combate que serán una valiosa experiencia llegado el momento de dar batallas más definitivas contra nuestros enemigos.

La sed de ganancias de los capitalistas es compulsiva. Ahora vienen por Pemex, confiando en que décadas de control sindical inmovilizarán a los trabajadores petroleros y los “nacionalistas” desvirtuarán la lucha encauzándola por las vías institucionales, de las que siempre salimos derrotados y frustrados. Confían en que obedeceremos las indicaciones de la “izquierda sensata” de no romper un sólo cristal e irnos a casa tranquilos después de ser saqueados y de realizar ¡cuando más una consulta!

Veremos en estos meses qué es lo que pasa. En el Partido Comunista de México confiamos en que los trabajadores petroleros sacarán la casta y no se rendirán sin lucha, a pesar de las desfavorables condiciones en que irán a la batalla. Sus derechos laborales dependen de esto: si lo permiten, serán reducidos a las condiciones de explotación anteriores a la nacionalización de 1938.

Finalmente, también los jóvenes enfrentan la ofensiva capitalista. Son uno de los sectores más golpeados por esta tremenda maquinaria de emprobrecimiento y explotación. Concentran los mayores índices de desempleo o son empleados en las peores condiciones. Sus escuelas sufren el recorte del gasto en educación y la voracidad de las empresas que las ven como espacios de lucro. Sus barrios son atenazados doblemente, por la delincuencia surgida de la descomposición social inducida y por las “fuerzas del orden”. Y su conciencia es bombardeada insistentemente por las ideologías de la desesperanza, la conformidad mediocre con lo existente y los mezquinos y decadentes valores de la burguesía.

Para enfrentar este escenario, nace el Frente Juvenil Comunista. Irá arraigando y creciendo poco a poco entre la juventud trabajadora y estudiantil. Aprenderá pacientemente de las experiencias de la juventud revolucionaria del mundo y de los grandes comunistas que, en la flor de su vida, se decidieron por “la posición desde la cual podemos trabajar más por la humanidad”, que es la de ser revolucionarios. El Frente Juvenil Comunista está abierto: será la casa grande que arrope la alegría, el ardor y el entusiasmo de los jóvenes mexicanos que se decidan a luchar y a descubrir que  “el oficio de conspiradores para cambiar el mundo es la única manera de no envejecer”.

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Un pensamiento en “Número 8 del periódico 30-30, Voz del Comité Central del Partido Comunista de México (PCdeM)

  1. Compañeros. la historia actual es un retroceso total a la historia de México y el mundo. lamento que en el PRD se mutó en un edificio o parte de él, que es del neoliberalismo, al enterrar sus objetivos iniciales. Claro que nunca acepté inresar a un híbrido, porque siempre me he considerado comunista. La historia la hacen los pueblos, quienes convocan al destino. El actual gobierno peñista, por su apetito voraz de vender el presente y futuro de la nación, marginando y empobreciendo al pueblo, ignora o margina que éste está agotado y en la incertidumbre total. Ignoro hasta cuando, pero la liga de la paciencia del pueblo está por reventar. El pueblo no será culpable de lo que ocurra, sino los oligarcas y plutócratas.

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