El 1 de septiembre se vivió una intensa jornada de protestas

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Carlos López

El día de ayer se vivió una intensa jornada de protestas en contra de la “Reforma Educativa” en las calles de la Ciudad de México. Algunos contingentes empezaron a llegar al Monumento a la Revolución cerca de las 9:00 hrs. para avanzar hacia la Cámara de Diputados. Sin embargo, la movilización comenzó casi dos horas después, cuando profesores de diversos estados del país empezaron a agruparse sobre Paseo de la Reforma, a un costado del “Caballito”, con la intención de marchar rumbo a Los Pinos. Desde el inicio de la jornada hubo momentos de tensión, ya que cientos de granaderos encapsularon a los contingentes que se encontraban en el Monumento, en una actitud de provocación que confirma, de nueva cuenta, la vocación represiva del gobierno perredista de Miguel Ángel Mancera en el Distrito Federal.

La columna de miles de maestros y de diversas organizaciones políticas y sociales que salieron a manifestarse en contra de la “Reforma Educativa”, avanzó hasta la calle Niza y dio vuelta en Avenida Chapultepec, luego que la dirigencia magisterial decidiera cambiar la ruta de la movilización y, en vez de ir a Los Pinos, dirigirse a San Lázaro, donde iba a instalarse el Congreso para dar inicio a un nuevo periodo ordinario de sesiones y con ello aprobar la “Ley General del Servicio Profesional Docente”. Al mismo tiempo, a través de las redes sociales, llegaba información de todo tipo que consignaba enfrentamientos con la policía capitalina en la periferia del Centro Histórico. La marcha siguió avanzando lentamente, hasta la esquina de Fray Servando y  San Ciprián, frente al mercado “Sonora”, donde se había montado un operativo policiaco gigantesco con el único fin de impedir que los maestros llegaran a San Lázaro y aplastar de forma violenta al movimiento magisterial. Vallas metálicas, granaderos, policía montada y tanquetas, eran parte de la fuerza que el Estado desplegó para reprimir a los profesores y para que los diputados pudieran, con toda calma, recibir el primer informe de gobierno de Enrique Peña Nieto, por un lado, y por otro consumar un golpe brutal contra los derechos laborales de los maestros, en particular, y contra el movimiento obrero en su conjunto, en general.

Cerca de las cuatro de la tarde, los profesores emprendieron el regreso hacia el plantón que sostienen en el Zócalo capitalino. En ese momento, algunos grupos se enfrentaron con la policía, la cual respondió de la manera acostumbrada: desplegando todo su salvajismo en contra de los manifestantes. Los maestros, por su parte, no participaron en el enfrentamiento, y decidieron resguardar la seguridad de sus contingentes. Además, en el transcurso de la tarde, la policía del Distrito Federal volvió a hacer gala de su odio en contra del pueblo, al detener arbitrariamente a varios periodistas independientes y estudiantes, en hechos que están documentados con bastante amplitud y que se pueden consultar en red. Del mismo modo que el 1 de diciembre y que el 10 de junio, los derechos humanos de los capitalinos fueron pisoteados grotescamente por la bota policial.

A las 20:00 hrs., el pleno de la Cámara de Diputados se alistó para votar por absoluta mayoría la “Ley General del Servicio Profesional Docente” y para rechazar, entre carcajadas de burla, todos y cada uno de los artículos que quedaron en reserva. Tal como ha sucedido desde la aprobación de la reforma laboral, se puede prever que los senadores harán exactamente lo mismo. Así, la burguesía y los organismos internacionales estarán satisfechos al ver  la docilidad con la que sus lacayos, agrupados en los partidos políticos electorales, aprueban una reforma asesina, una reforma que liquida la educación pública y gratuita, los derechos laborales de todos los maestros del país y que constituye un atentado en contra del magisterio democrático.

Sin embargo, lejos de desmovilizar a los profesores, la aprobación de esta reforma plantea nuevas condiciones para una lucha que habrá de extenderse por tiempo indefinido y a lo largo de todo el país hasta lograr su abrogación. Los militantes del Partido Comunista de México (PCdeM) seguiremos luchando con los trabajadores de la educación, con la clase obrera y con los campesinos pobres, en todos los frentes que sean necesarios. Insistimos en que el movimiento obrero debe fortalecerse desde la base, impulsando la creación de un sindicalismo democrático, combativo e independiente. Rechazamos abiertamente cualquier iniciativa que lesione los intereses de la clase trabajadora, y no vamos a ceder en nuestro empeño de construir la organización política con y del proletariado. ¡Venceremos!

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