Cuba y el internacionalismo

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Célula Julio Antonio Mella

Antes de 1959 las relaciones internacionales de Cuba eran dirigidas por el Departamento de Estado… de los Estado Unidos. Es decir, Cuba era un país independiente, pero completamente plegado al imperialismo norteamericano.

El 1ro de Enero de 1959 triunfó la revolución cubana, la cuestión dio un giro de 180 grados. Aquellos que tomaron el control de la Isla, de ese país aislado; sabían que no sólo eran un apéndice del imperialismo yanqui, sabían que tenían en común muchas cosas con los trabajadores del planeta, que debían hermanarse con otros pueblos; de eso se trata el internacionalismo, de ver, de comprender que más allá de diferencias geográficas, a los trabajadores de todo el mundo nos une que somos los que generamos la riqueza pero no la gozamos, nos une la explotación que sufrimos.

El lema “Proletarios de todos los países, ¡Uníos! representa el resultado concentrado de esta postura, la postura marxista.

Fue entonces que el gobierno de los trabajadores que surgió en Cuba se dedicó a tender lazos, a tender puentes, a borrar fronteras. Resultando un ejemplo a seguir para todos aquellos quienes luchamos por un mundo emancipado.

En 1961 parten los primeros internacionalistas para hacer labores humanitarias en Argelia que luchaba por su independencia, primero rescatan niños y heridos a la par de llevar armas, después instalan un campamento médico.

En abril de 1965 una Columna cubana a través de Tanzania se infiltra en Zaire y en agosto llega otra columna al Congo. Posteriormente, adiestra instructores de los guerrilleros zairences y angolanos, junto a los militares viajan médicos para atender a la población, luego una expedición y apoyo a revolucionarios en república Dominicana contra Trujillo, apoyo a la guerrilla venezolana, apoyo a los movimientos de liberación en Centro América, apoyo a guerrilleros de Argentina y Perú, la guerrilla en Bolivia, apoyo al proceso chileno con la asunción de Salvador Allende a la presidencia y desde luego la larga experiencia en Angola con un apoyo militar sin precedente de una nación pobre a otra.

Pero hay que resaltar que el apoyo de Cuba a los procesos de liberación ha sido también con técnicos, con expertos en alfabetización y con médicos (siendo su último ejemplo el apoyo en el terremoto Haitiano) a tal grado que se llega a afirmar que lo que pasa es que esas cosas sobran en Cuba. Tras el bloqueo, en realidad en Cuba no sobra nada. Eso lo hace más meritorio.

El internacionalismo no es dar cuando sobra, es más que la simple solidaridad. El internacionalismo es el deber de todo aquel que se considere revolucionario, porque es asumir que aquellos que somos explotados en todos los confines del planeta tenemos más en común que por nacer en el mismo país, es unirse con ellos, apoyarse y plantear juntos la liberación mundial del oprobio de la explotación del hombre por el hombre.

El internacionalismo es la práctica cotidiana que nos hermana con gente en todo el planeta que a la vez es como nosotros y sólo mediante la unidad en las luchas que desarrollamos podremos alcanzar a cabalidad nuestros objetivos. La solidaridad no es ningún mérito, es un deber

En octubre del 67 Fidel pronunciaba en memoria del Ché:  “¡Ningún hombre como él en estos tiempos ha llevado a su nivel más alto el espíritu internacionalista proletario! Y cuando se hable de internacionalista proletario, y cuando se busque un ejemplo de internacionalista proletario, ¡ese ejemplo, por encima de cualquier otro ejemplo, es el ejemplo del Che! (…) Si queremos expresar cómo queremos que sean nuestros hijos, debemos decir con todo el corazón de vehementes revolucionarios: queremos que sean como el Che”[1]

La Revolución Cubana no le pertenece a unos cuantos millonarios (como el resto del mundo), es propiedad de los trabajadores que luchan todavía, no sólo por su bienestar, sino por el de otros pueblos. Ante un imperialismo hegemónico, prepotente y soez resulta indispensable persistir en la vocación internacionalista de los comunistas, como desde los primeros pasos del marxismo-leninismo. En cada marxista se cultiva al mundo como su patria y la humanidad como su nacionalidad.

Nos dice Julio Antonio Mella, el revolucionario cubano: “No es necesario para ser internacionalista odiar el suelo en que se nace, olvidarlo, despreciarlo y atacarlo. Así afirman estúpidamente las plumas reaccionarias y mercenarias que somos los internacionalistas de hoy, los revolucionarios del proletariado. No. Internacionalismo significa, en primer término, liberación nacional del yugo extranjero imperialista y, conjuntamente, solidaridad, unión estrecha con los oprimidos de las demás naciones. ¿Qué solamente los socialistas puros pueden ser internacionalistas? No es nuestra culpa que el proletariado sea la clase revolucionaria y progresista en el momento actual.”[2]

Es importante encontrar las grandes enseñanzas que nos ha dado  la Revolución Cubana a lo largo de 60 años, ella nos muestra que el internacionalismo es un deber que puede cumplirse aún bajo las adversidades más inclementes, tal cual eran las condiciones de la sociedad cubana antes de la revolución; me explico, constantemente nos dicen cosas como “La revolución en México es imposible”, “la gente es ignorante”, “tiene miedo”, “los Estados Unidos jamás lo permitirá”. Es difícil encontrar peores condiciones que las de Cuba en los años 50’s y sin embargo, la revolución triunfó. Eso, entre otras cosas, es la Revolución Cubana:

Es la confirmación histórica en América que la revolución socialista es posible.

Pero ser consecuentes con estas enseñanzas implica, hoy día, impulsar el movimiento revolucionario en nuestro país, con un fuerte y abierto carácter antiimperialista y antimonopólico; es decir, promover en cada centro de trabajo, la colonia o la escuela; la organización, la formación y la participación masiva de los trabajadores del campo y la ciudad, los proletarios, en una lucha común por la transformación radical de la sociedad actual.

Las recientes reformas y las sucesivas nos dejan a los trabajadores en las condiciones de hace 100 años, hay quien en distintos lugares del planeta nos marca el camino a seguir, aquí mismo tenemos excelentes ejemplos. Démosle continuidad a la lucha del proletariado mexicano, organicémonos, sólo así honraremos los ejemplos que hoy conmemoramos.

¡Por la revolución y el futuro socialista!

¡Proletarios de todos los países, uníos!


[1] Discurso pronunciado por el Comandante Fidel Castro, en la velada solemne en memoria del Comandante Ernesto Guevara, el 18 de octubre de 1967. Disponible en: http://www.cuba.cu/gobierno/discursos/1967/esp/f181067e.html

[2] Glosas al pensamiento de José Martí, 1926.

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