El derecho universal de los pueblos a la rebelión armada

“…conmemoremos el 26 de marzo -Día del derecho universal de los pueblos a la rebelión armada- no sólo recordando al comandante Marulanda y a todos los  combatientes del pueblo dedicados a la lucha por la instauración de una sociedad nueva y justa, sino exigiendo que de manera inmediata organizaciones político-militares como las FARC- EP sean retiradas de la lista de organizaciones terroristas del mundo, pues la lucha por la paz con justicia social no es un delito, sino un deber y un derecho  de todos los pueblos oprimidos del mundo.”

FARC-marulanda-Cano-y-otros-e1321558252670-655x258Célula Julio Antonio Mella

No es extraño que diversas organizaciones políticas hayan propuesto el 26 de marzo como el Día del derecho universal de los pueblos a la rebelión armada. Porque ese día también se conmemora la partida física (en 2008) de Manuel Marulanda Vélez, Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia- Ejército del pueblo (FARC-EP), una de las insurgencias armadas más antiguas, sólidas y ejemplares de América Latina y del mundo. Marulanda dedicó casi la totalidad de su vida a la lucha revolucionaria contra el latifundio de la tierra y contra las brutales injusticias perpetradas por la oligarquía colombiana contra el pueblo, mediante la explotación y la expoliación, que son los mecanismos preferidos con los que el capital desangra a los trabajadores.

Y no es extraño entrelazar el derecho de los pueblos a la rebelión armada con la figura del Comandante porque la vida y la obra revolucionaria de Marulanda Vélez nos recuerda que son los pueblos, conformados por las mujeres y hombres campesinos pobres y trabajadores, quienes tienen la tarea histórica de dirigir su propio destino, hasta alcanzar la realización de una sociedad sin explotación en la que la barbarie del opresor sea suplantada por la justicia que emana de las decisiones del pueblo; hasta la instauración de una sociedad en la que se efectúe la felicidad para todos. Y si las condiciones hacen necesaria que esa justa tarea sea llevada por el camino de la rebelión armada, entonces ese debe ser un derecho inalienable y sagrado del pueblo.

Esa fue la tarea que hace más de 50 años se propusiera Manuel Marulanda Vélez, cuando siendo ya miembro del Partico Comunista Colombiano, cofundara las FARC-EP. Junto con él, muchos revolucionarios  colombianos tomaron la resolución valerosa y digna de frenar al explotador, al usurpador, al asesino y torturador del pueblo, y reivindicaron en los hechos el legítimo derecho que tienen todos los pueblos para levantarse en armas contra sus enemigos.

Primero concebido como guerrilla, luego transformado en el Ejército del Pueblo, las FARC-EP le muestran a los pueblos oprimidos del mundo que es la violencia del Estado, la violencia de la clase dominante, la que impide la construcción de una sociedad más justa, y que la  posibilidad de luchar contra el enemigo mediante la insurrección armada y con las herramientas teóricas del marxismo-leninismo es un derecho de todo pueblo que se encuentra ante circunstancias de persecución y represión constantes. Las FARC-EP siempre han dado muestras de buscar la paz con justicia social que precisa el pueblo colombiano y han mostrado que la  combinación de todas las formas de lucha es una táctica efectiva para  minar  el poder del capital y, junto con  la fuerza organizada de las masas, sostenerle una lucha día y noche, en el campo, en las ciudades, en todos los centros de trabajo, hasta sentar las bases de una sociedad nueva. Una sociedad que responda legítimamente a las necesidades de los campesinos pobres y  masas trabajadoras y que termine para siempre con la explotación, el latifundio, la división opresiva de las clases y la injusticia social.

El 26 de marzo es una fecha para conmemorar no sólo la figura del Comandante Manuel Marulanda Vélez y sino además para reivindicar  el derecho de los pueblos a luchar por una sociedad más justa, a responder a la violencia estatal de forma organizada, a levantarse en armas para construir un futuro de verdadera paz.

El 26 de marzo es también un día para negar el intento de la clase dominante de criminalizar las formas de lucha populares y de mancillar la rebelión armada con el mote de “terrorismo”, que con tanta liviandad agencian a las luchas por el poder de las clases oprimidas, pero que en realidad designa perfectamente las políticas del capital que desangra a los pueblos.

Así pues, conmemoremos el 26 de marzo no sólo recordando al comandante Marulanda y a todos los combatientes del pueblo dedicados a la lucha por la instauración de una sociedad nueva y justa, sino exigiendo que de manera inmediata organizaciones político-militares como las FARC- EP sean retiradas de la lista de organizaciones terroristas del mundo, pues la lucha por la paz con justicia social no es un delito, sino un deber y un derecho  de todos los pueblos oprimidos del mundo.

¡Qué viva la lucha del pueblo organizado! 

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