Arando la paz en Colombia

dialogos_de_pazParte I. Diálogos y causas del conflicto social y armado

Corresponsalía/Karabina

Las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia-Ejército del Pueblo (FARC-EP), una de las insurgencias más antiguas de nuestra América, se encuentra actualmente en un proceso de diálogo con el gobierno colombiano, encabezado por Juan Manuel Santos.[1]

Para el grupo político-militar, el objetivo de estos diálogos es buscar caminos que abonen al término del conflicto social y armado que se afronta desde hace más de 50 años, el cual tiene sus raíces en la situación de dominio, opresión y explotación del pueblo.

Hoy día, los colombianos enfrentan un conjunto de embestidas estatales que tienen como objetivo la reacumulación de capital: el desplazamiento forzado, el terrorismo de Estado y la creciente presencia de las empresas trasnacionales enfocadas en la minería, los megaproyectos y la sobreexplotación laboral.

Alrededor de 30 millones de colombianos viven en la pobreza y 12 millones más en condiciones de indigencia.[2] A su vez, según el informe de 2011 de la ONG CODHES, en Colombia hay más de 5 millones de personas desplazadas y más de 6 millones de hectáreas usurpadas en los últimos 25 años.

El Estado plantea que la causa de ello es la guerra y la existencia de las organizaciones insurgentes, por ello, en su llamada “lucha contra el terrorismo”, hostiga, tortura y asesina a quienes alzan la voz. De ahí que la tortura se establezca en Colombia como una práctica cotidiana: de acuerdo con el informe de la Coalición Colombiana Contra la Tortura, entre julio de 2003 y junio de 2008 fueron víctimas de esta lamentable acción por lo menos 899 personas, de las cuales 229 quedaron con vida, 502 fueron asesinadas y 168 sufrieron maltrato psicológico.[3]

Además, según el Informe de Situación Carcelaria, Traspasalosmuros y la Fundación Lazos de Dignidad indican que existen al menos 9,500 presos políticos en el país sudamericano. Como ellos mismos plantean:“teniendo en cuenta que con la desnaturalización del delito político en Colombia es sistemático que las y los prisioneros políticos sean juzgados por los delitos comunes mencionados, al tiempo que son asociados con organizaciones rebeldes, conduce a pensar que en Colombia existen entre 9,500 y 21,199 prisioneras y prisioneros políticos.”[4]

Como puede verse, la problemática colombiana es compleja y las causas estructurales de la misma sólo se profundizan al pasar el tiempo, por ello, las FARC-EP se plantean un programa y un proyecto políticos que permitan transformar la situación de su país y llegar a la construcción de la paz con justicia social.

En su trayectoria, las FARC-EP han combinado históricamente todas las formas de lucha, desde la lucha política-militar hasta la participación en espacios electorales como fue la apuesta por construir en unidad la llamada Unión Patriótica. Sin embargo, los resultados han sido, por decir lo menos, alarmantes.[5]

Pese a ello, esta organización continúa incorporando en su estrategia diversas vías para contribuir a la consolidación de objetivos que remuevan las causas del conflicto social y armado en su país. De allí que, a lo largo de su historia, haya mostrado constantemente la voluntad de dialogar y haya entablado, en diversos momentos, conversaciones con los gobiernos en turno.

Para comentar cada una de estas experiencias, analizando sus objetivos y alcances, realizaremos diferentes entregas que abarcarán desde los años ochenta hasta los diálogos que actualmente se están desarrollando en La Habana, Cuba, con el objetivo de presentar la forma en la que estas conversaciones se incorporan a la política de la insurgencia para consolidar una paz con justicia social y lograr en Colombia la segunda y definitiva independencia.

 NOTAS


[1] Juan Manuel Santos fungió como Ministro de Defensa en el gobierno de Álvaro Uribe (2002-2006 y 2006-2010). Fue uno de los más fervientes impulsores de los “falsos positivos”, escándalo destapado en 2008, cuando se mostró el asesinato de civiles inocentes por parte del ejército colombiano para hacerlos parecer como guerrilleros muertos en combate y aumentar las cifras estadísticas de los resultados de su guerra contra la insurgencia tildada de terrorista.

[2]  De acuerdo con COLOMBIA: acumulación capitalista y terror. (Aspectos de una formación socioeconómica en proceso de reconfiguración).

[5] En 1985 se da el nacimiento de la Unión Patriótica como una alternativa política a los partidos tradicionales, la cual incorpora a integrantes de todos los sectores progresistas de Colombia. Sin embargo, ante la buena recepción popular, el Estado y las élites locales, a través de grupos extrajudiciales y paramilitares, desaparecen y asesinan de 3,000 a 5,000 integrantes de la Unión Patriótica. Incluso hoy en día existen denuncias de asesinatos recientes a ex integrantes de esta experiencia política.

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