El Che: “un buen día dirán está en Brasil/o se alzará en Colombia o Venezuela”

Clara Ortiz

El Partido Comunista de México, como parte de la conmemoración del aniversario luctuoso del comandante Ernesto “Che” Guevara, hará una serie de publicaciones cortas que retoman la vigencia de su pensamiento, haciendo un reconocimiento a la trascendencia del hombre, no como figura de un discurso retórico vacío o como imagen vendida y manoseada, sino como ejemplo e inspiración de los principios, de la convicción e incansable entrega de un gran revolucionario que luchó en contra de la opresión. Así, esta semana empezaremos retomando al Ché desde el espacio de la poesía, recuperando las líneas de un alto tono épico inspiradas por la vida y obra del Comandante a lo largo y ancho de América Latina.

Por ejemplo, para el mexicano Carlos Pellicer el Ché, ni más ni menos…

Era la llamada andante de la Revolución.

Es la llama en la mano de todos nosotros.

Era el hombro que sostiene la tempestad.

Es el árbol desnudo de todo fruto ocioso

 …es la llama que anuncia el fuego nuevo,

es la participación  necesaria y dichosa

para no morir de sueños

Por supuesto, la figura del Che inspiró no sólo letras sino acción. Y llamó a los poetas también a la lucha, para que las palabras y los actos encontraran su cabal correspondencia. Fue el caso del salvadoreño Roque Dalton, quien de la muerte del Comandante extrae no la resignación ni el pesimismo sino la necesidad de apresurar el paso:

…luego lo hicieron cargar su cruz encima de su asma

 y lo crucificaron con ráfagas de M-2

y le cortaron la cabeza y las manos

y quemaron todo lo demás para que la ceniza desapareciera con el viento

en vista de lo cual no le ha quedado al Che otro camino

que resucitar y quedarse a la izquierda de los hombres

exigiéndoles que apresuren  el paso…

 La misma actitud, que toma del Comandante no sólo la inspiración para la letra sino para la acción resuelta contra la opresión es la de Leonel Rugama, nicaragüense que escribe “El libro de la historia del Che”, una genealogía en verso que remonta los ancestros del argentino hasta los primeros rebeldes contra el imperio español. Rugama encontraría, igual que Roque Dalton, en la militancia revolucionaria la mejor forma de honrar al héroe. Pero, el Che no sólo es aliciente y ejemplo sino herencia, como señala el escritor comunista haitiano Rene Depestre:

..Nos deja una hermandad!

de orillas diamantinas!

Nos deja sus heridas y cicatrices

Y sus pies que calaban

de tanto haber caminado en lugar de

los nuestros!

Y su asma que pasó tanta velada

en nuestras fronteras en peligro!

Es el mismo sentido el que impregna las palabras de Hugo de Sanctis, para quien la bala asesina se transforma en raíz anidada en nuestra parcela.

La libertad esta tan metida

adentro del pecho de América,

que la bala que incrustaron

adentro del pecho de un héroe

 pensando que iba a morir,

se ha hecho raíz

en la tierra de todos nosotros.

Otra vertiente es la que enfatiza la presencia del Che, su inmortalidad y su gesta repetida en toda América Latina. La omnipresencia y la multiplicación es lo que destaca el que, tal vez, sea el más famoso poema inspirado en la figura del guerrillero, que debemos al cubano Nicolás Guillén:

Estás en todas partes. En el indio

hecho de sueño y cobre. Y en el negro

revuelto en espumosa muchedumbre,

y en el ser petrolero y salitrero,

y en el terrible desamparo

de la banana, y en la gran pampa de las pieles,

y en el azúcar y en la sal y en los cafetos,

tú, móvil estatua de tu sangre como te derribaron,

vivo, como no te querían,

Che Comandante,

amigo.

Y en el mismo sentido caminan las palabras de la uruguaya Idea Vilariño, que recurre a la tradicional incredulidad de los oprimidos frente a la muerte para reafirmar la presencia, la actualidad y la necesidad del Che.

Digo que no murió

yo no lo creo

no lo dejaron ver por el hermano

y lo dieron por muerto tantas veces-

y además

cómo morirse el Che

cuando quedaba

tanta tarea por hacer

cuando tenía

que recorrer la América Latina

hermoso como un rayo

incendiándola
como un rayo de amor

destruyendo y creando

destruyendo y creando como en Cuba.

Qué iba a morirse el Che

qué va a morirse.

…No hay que creerlo. Hubo tantas contradicciones

y lo dieron por muerto tantas veces.

Qué iba a morirse el Che.

El nada menos

se iba a dejar cercar en ese valle

iba a salir a un claro

iba a quedarse

a estarse allí

a dejar

que le rompa las piernas la metralla.

Yo no voy a creerlo

aunque lo llore Cuba

aunque haga duelo

toda Latinoamérica.

No hay que creerlo.

Un día

un buen día dirán está en Brasil

o se alzará en Colombia o Venezuela

a ayudar

a ayudarnos…

 Así pues, en estos momentos de endurecimiento de las políticas, de la reforma laboral en proceso y demás asaltos a la clase trabajadora nosotros tampoco nos resignemos: volteemos al ayer y miremos con esperanza al mañana con base en el ejemplo de grandes revolucionarios como el Che. Y echemos un vistazo a la poética basada en la gesta del Comandante, para echar a la mochila algunas palabras que nos alienten al combate, como el mismo Che gustaba de hacer cuando, al lado de los implementos necesarios, cargaba uno que otro poema.

¡Hasta la victoria siempre!

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s