Marx y la organización de los trabajadores: a 194 años de su natalicio

Célula José Carlos Mariátegui

Carlos Marx nació el 5 de mayo de 1818 en la Prusia renana, hoy Alemania. Estudió la carrera de derecho en Berlín, donde adquirió conocimientos de historia y filosofía. Una vez que concluyó sus estudios universitarios, colaboró en el periódico de oposición llamado La Gaceta del Rin, que comenzó a publicarse en 1842, y del cual poco tiempo después se convirtió en jefe de redacción, con lo que la tendencia “democrática revolucionaria” del periódico se acentuó, y propició que el gobierno ordenara su supresión en 1843.

Con el propósito de editar una revista llamada Anales franco-alemanes, de la cual sólo se publicó un número, Marx se trasladó a París, en donde —con su amigo Federico Engels— tomó parte activa en la vida de las fábricas junto a los grupos más revolucionarios. Tres años después los dos se afiliaron a una sociedad secreta de propaganda llamada la Liga de los Comunistas, cuyos integrantes les encargaron la redacción del Manifiesto del Partido Comunista, publicado en 1848. Ese mismo año la insurrección derrocó a la monarquía francesa, se proclamó la república y se propagó la lucha revolucionaria a un buen número de países de Europa, donde la constante común fue la participación de los trabajadores pobres.  Ejemplo de ello fueron las luchas callejeras en París, donde detuvieron a 3,000 trabajadores; deportaron a 12,000 a campos de concentración en Argelia y asesinaron 1,500.

Después de participar activamente en este periodo, Marx fue exiliado de Alemania y se dedicó a estudiar economía política. Más tarde, en 1864, fundó la Asociación Internacional de los trabajadores, en la que también participó Engels, la cual tenía por objetivo unir a los proletarios de todos los países y fortalecer el movimiento obrero internacional; tarea que sólo fue posible con el crecimiento de la clase obrera y el desarrollo de la táctica de lucha de los trabajadores.

La experiencia de los obreros fue analizada y enriquecida con los conocimientos de estos dos líderes que, de acuerdo con Lenin, tuvieron por méritos: “enseñar a la clase obrera a tener conocimiento y conciencia de sí”, dedicados gran parte de su vida y desde épocas muy tempranas al estudio de las condiciones de vida de los trabajadores.

Marx puso al descubierto que la fuente de la riqueza social es el trabajo del hombre, y también describió las condiciones de vida de los trabajadores (que para esos tiempos ya incorporaban al sistema fabril a las mujeres y a los niños).

En aquella época, la clase obrera carecía de organización, de madurez, de dirigentes; padecía de hambre y vivía hacinada en las ciudades. Sin embargo, al unirse y manifestarse, su fuerza era efectiva y avasalladora. El grupo más consciente políticamente fue el de los artesanos preindustriales de Inglaterra, el cual reveló así el potencial que escondía la nueva clase que estaba naciendo.

Al desentrañar el potencial de la clase obrera, Marx también mostró la explotación del hombre. Su lucha fue inspirada en el ideal de una sociedad donde los trabajadores no fueran despojados del producto de su trabajo y el ser humano alcanzara su máximo potencial—a través del desarrollo, así como del progreso tecnológico.

Hoy, a 194 años de su natalicio, hacemos nuestros sus ideales y aspiraciones; reivindicamos la necesidad de una sociedad donde el trabajo, fuente de la riqueza, sea aprovechado precisamente por aquellos a quienes les pertenece; y consideramos que la lucha por una sociedad que respete los derechos humanos está determinada por la abolición de todas las formas vigentes de explotación o esclavitud. Sabemos que para lograrlo las masas de trabajadores y campesinos explotados o despojados debemos estar juntos y organizados.

Nosotros los comunistas recuperamos las tesis de Marx acerca del cambio y la transformación social asumiendo que ésta sólo podrá darse cuando se modifiquen las circunstancias humanas que originan y violentan al ser humano (la explotación); entendemos que ese cambio no se dará por voluntad nuestra, pero tampoco se realizará por obra de Dios o por caridad de la burguesía. Sabemos que dicha transformación afectará todo el orden establecido, así como los intereses de los dueños del dinero, por lo que no será sencillo realizarla. Sin embargo, asumimos las consecuencias políticas de una práctica revolucionaria y emancipadora.

No nos conformamos con criticar ni señalar las consecuencias de la crisis económica, formamos a nuestra militancia haciendo lectura de los textos clásicos de Marx como una forma de tener mayor entendimiento de lo que pasa en la sociedad; tomamos como arma la lucha ideológica, pero también avanzamos hacia la derrota de nuestros explotadores en cada paso para la construcción de la organización de los trabajadores y cada vez que un trabajador, una ama de casa o un campesino se organizan e ingresan al Partido, con lo que hacen suya la alternativa del socialismo-comunismo.

Marx no es recuerdo, no es una figura a la que le guardamos culto. Nosotros admiramos y recuperamos sus ideas y reconocemos que le dio al proletariado un arma para la lucha, develándole la opresión de la que era objeto por parte del explotador. Por ello rescatamos su vigencia y ocupamos su conocimiento y experiencia con el fin de transformar nuestra sociedad.

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