De la generación X a los Ninis: Luchar por el derecho a la educación pública y gratuita

Paola Martínez

 

En 1997 ingresé a la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). De esos años recuerdo a algunos profesores citando a diversos autores que hacían referencia a la Generación X, un concepto que no había escuchado antes. Recuerdo también el profundo coraje que sentí cuando conocí su significado.

Según estos profesores y algunas sesudas teorías, resultaba que yo, una joven de 18 años, pertenecía a ella y no tenía la menor idea. Generación X, también conocida como “Generación sin nombre”, “Generación de la apatía” o “Generación perdida” era un término utilizado para caracterizar a los jóvenes nacidos entre 1980 y finales de los 90, quienes se distinguían por: apáticos, depresivos, agnósticos, inconformes, “anárquicos”, tener relaciones sexuales antes del matrimonio,  no tener expectativas, ser individualistas, mediocres, fracasados, y un largo etc., igual de “alentador”.

A los 18 años poco, o casi nada, conocía de Marx y Lenin como para saber que las ideas dominantes son las ideas de la clase dominante. Sin embargo, por instinto, intuición, y al final de cuentas por historia, en cada clase en la que salía el tema argumentaba enfurecida  en contra de tal calificativo, que me parecía, además de una falta de respeto, una muestra clara de profundo desprecio hacia los jóvenes. En un acto espontáneo me puse a pegar carteles hechos con hojas de mi cuaderno, dirigidos a otros jóvenes igual que yo para que no aceptaran estos calificativos y rompieran con estas ideas. En esas estaba cuando se me acercó un compañero de un colectivo estudiantil y así comenzó mi militancia. Pero esa es otra historia.

El asunto es que esa Generación X, dentro de la cual nos quisieron encasillar a muchos jóvenes, es un recurso sistemático utilizado por la clase dominante para ir minando el espíritu rebelde de la juventud, principalmente en tiempos de crisis económica. El objetivo es asignar una identidad derrotada a los jóvenes y convencerlos de que sólo les queda resignarse ante su precaria realidad.

Ninis en tiempos de crisis

Casi dos décadas después, los jóvenes despreciados, y a quienes es necesario domesticar se llaman (los llaman) Ninis. Al igual que a la generación X, se le asignan características, tipos de música, vestimentas, y por supuesto, pocas, poquísimas expectativas.  Si a la generación X le esperaba el desempleo, pues la generación de profesionistas anterior tenía copados los espacios; para los ninis, ni trabajo ni educación están a su alcance. Hastío y frustración para los unos; desesperanza y violencia para los otros.

Si la generación X era producto de la sociedad de consumo y el avance tecnológico; la generación Nini es consecuencia de una “sociedad globalizada”, dicen. Se hacen malabares letrados para definir si el término ingresará a la Real Académica como Ninís o Ninis. Se aportan datos estadísticos sobre la cantidad de Ninis alrededor del mundo;  y en particular se dice, 7 millones de jóvenes Ninis (12-29 años) viven en México; un tercio de ellos vive en condiciones de sobrevivencia; “la mayoría de ellos tiene experiencia laboral pues el 54.2% de los hombres han trabajado como obreros y el 59.2% de las mujeres han trabajado en el sector servicios”[1]. Se les tiene bien caracterizados: no tienen trabajo, no estudian, son presa fácil del narcotráfico, son delincuentes potenciales, no tienen futuro.

Lo que no dicen son las bases materiales que hay detrás. No dicen que, desde finales de la década de los 70, con la nueva etapa de restructuración del capital, la crisis económica es el signo de nuestro tiempo. Nacimos en crisis, hemos crecido en medio de la crisis, y hoy día, vivimos sus cada vez más funestas y depredadoras consecuencias: En casi 4 décadas, el acceso a la educación media y superior se ha convertido en un embudo que, por ejemplo, en este 2012 ha quitado la posibilidad de estudiar una licenciatura en la UNAM a 110 mil 854 jóvenes, toda vez que sólo 11 mil 116 lograron ingresar; cada 24 horas, 3114 jóvenes de educación media superior abandonan sus estudios (1 cada 25 segundos); y en total existen 375 mil excluidos de la educación superior en México.

La actual crisis económica ha traído las peores consecuencias para los trabajadores y para los jóvenes es cierto; sin embargo, esto no significa que tengamos que resignarnos a aceptar el indigno futuro que nos ofrecen. Hoy, como ayer con la lucha en defensa de la educación pública y gratuita, hay que llamar a los jóvenes a no conformarse ni rendirse, a organizarse y luchar con la alegre rebeldía que los caracteriza. Hay que llamarlos a romper con estigmas que impone la ideología dominante, y a reconocerse como jóvenes con nombres, aspiraciones, sueños y derechos. Hoy como hace 13 años, hay que llamarlos a luchar; en primera instancia, por su derecho a la educación pública y gratuita.

Han pasado los años y ya no somos tan jóvenes pero, igual seguimos sin resignarnos; ahora algunos estamos aquí, construyendo el Partido Comunista de México.


[1] Datos publicados en el periódicoLa Jornada el 22 de agosto de 2010.

Anuncios

Un pensamiento en “De la generación X a los Ninis: Luchar por el derecho a la educación pública y gratuita

  1. PUES NADA, QUE EL MURAL PUESTO EN EL ARTICULO, QUE POR CIERTO LO BORRARON, QUE ALGUNA ESTUVO EN LA PARED TRACERA DE LA GRADERIA, DEMUESTRA QUE NO HUBO GENERACIÓN X, Y KE NINGUNA MANERA HABÍA NINIS… HAY QUE LEER LA HISTORIA, Y NO DEJARNOS IR CON TERMINOS CREADOS PARA DEFINIR LA APATIA TANTO YANQUI, COMO LOCAL.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s