Tesis 2. El Imperialismo, la restructuración capitalista internacional, la “globalización”. La crisis del sistema.

[2.1] En su desarrollo el marxismo-leninismo evalúo las modificaciones en el actual modo de producción al entrar a la etapa de los monopolios, al imperialismo fase superior y última del capitalismo.

Fue a finales del Siglo XIX que la tendencia a la centralización y concentración dejo atrás a la libre concurrencia dando lugar al capitalismo monopolista, impulsado por el desarrollo de las fuerzas productivas y las relaciones de producción burguesas, por el avance de la técnica y la concentración de la industria.

 [2.2] Fue Vladimir Ilich Lenin quien hizo la histórica contribución del estudio e investigación del imperialismo como fase superior y última del capitalismo, el preludio de la revolución proletaria. En sus trabajos elaborados en el marco de la Primera Guerra Mundial, hace el balance del desarrollo del capitalismo mundial basado en El Capital de Karl Marx. Lenin define cinco rasgos fundamentales del imperialismo:

 a) La concentración de la producción del capital llegó a un punto tan elevado de desarrollo que surgen los monopolios. En la libre concurrencia, la tendencia a la concentración y la centralización del capital, subordino a las pequeñas y medianas empresas hasta su transformación en monopolios, esto es, agrupaciones de capitalistas que concentran en sus manos la producción y venta de una parte considerable de los productos, de una o varias industrias, para imponer altos precios a las mercancías y extraer altas ganancias; que tienen en sus manos la industria pesada, las ramas de la industria ligera, los bancos, el comercio tanto interno como internacional.

 No hay que perder de vista que aún con el dominio pleno de los monopolios subsisten pequeñas y medianas empresas, pequeños productores, campesinos y artesanos; que hay una intensa competencia dentro y entre los monopolios, y también contra las empresas aún no monopolizadas.

 La dominación de los monopolios profundiza la contradicción entre el carácter social de la producción y la forma privada capitalista de la apropiación, las crisis tienen un carácter más devastador.

 b) Se da la fusión entre el capital bancario y el industrial dando origen al capital financiero, a la oligarquía financiera. De la misma manera que en la industria, en la banca opera el proceso de concentración del capital. De intermediarios para los pagos pasaron a comerciantes de capitales. Con la acumulación de capital y la concentración de la producción se concentraron en los bancos enormes capitales inactivos en busca de inversiones ventajosas. Se produjo un cambio de calidad en la relación entre los bancos y la industria con la inversión de recursos monetarios en la compra de acciones, reorganizando las empresas en forma de sociedades anónimas. De modestos intermediarios, los bancos se transforman en los omnipotentes monopolios del mercado del dinero. Los intereses de los bancos y los de la industria se entrelazan cada día más estrechamente, se fusionan, se ensamblan.

 Al actuar como copropietarios de las industrias, el comercio, los transportes, las comunicaciones -vía la adquisición de acciones- en tanto los monopolios industriales adquieren también acciones de los bancos, se refuerza tal ensamble entre el capital monopolista industrial y bancario, dando origen a un nuevo tipo de capital: el capital financiero, del que Lenin define tres aspectos: 1) Concentración de la producción 2) Monopolios engendrados por ella  3) Fusión o ensamblaje de los bancos con la industria.

 Unas mismas personas dirigen a los monopolios de la industria, la banca, el comercio y otras ramas de la economía. Se trata de un puñado de grandes banqueros e industriales monopolistas, los que tienen en sus manos en el mundo y en cada país las ramas fundamentales y vitales de la economía y de la riqueza socialmente producida. La dominación de los monopolios capitalistas se convierte en la dominación de la oligarquía financiera.

 c) La exportación de capitales es más importante que la exportación de mercancías. Mientras en la libre concurrencia lo característico fue la exportación de mercancías, en la fase imperialista es la exportación de capitales. Esto se da como resultado del bajo nivel de vida de las masas que impide que siga creciendo la producción, por el rezago de la agricultura con relación a la industria, lo que generó a principios del Siglo XX en los países de mayor desarrollo capitalista una acumulación que alcanzo proporciones enormes, con gran cantidad de sobrantes de capital, lo que fue generando la necesidad de exportarlo en busca de la ganancia máxima a países en los que el capital escasea, los salarios son bajos, el precio de la tierra y las materias primas baratas; esta exportación de capitales también se da en los países desarrollados en los periodos de progreso rápido o después de una guerra. Las formas de la exportación de capitales son el préstamo y el capital productivo; la primera como empréstito a los gobiernos y bancos de otros países, la segunda creando en el extranjero empresas industriales, logrando concesiones, construyendo infraestructura, en los transportes, la electricidad, los servicios y comprando a bajo precio empresas existentes en los países con economías débiles.

 d) Formación de agrupaciones monopolistas internacionales de capitalistas que se reparten el mundo.

Al aumentar la exportación de capitales y ampliarse el radio de acción de los más poderosos monopolios, se crean las condiciones para el reparto entre ellos del mercado mundial; se forman los monopolios internacionales, esto es, convenios entre los monopolios de varios países, sobre el reparto de los mercados, la política de precios, el volumen de la producción. Sus pregoneros venden la versión de que son instrumentos de paz, de regulación, de ayuda a los países atrasados, instrumentos del desarrollo, como solución a los conflictos intermonopolistas, cuando la verdad es que el reparto del mundo se da en función del poderío, de la correlación de fuerzas que los grupos monopolistas logran imponer, el cual es cambiante. Los convenios internacionales entre los monopolios se distinguen por su falta de estabilidad y son fuente inevitable de choques.

 e) Se pone fin al reparto territorial del mundo entre las potencias capitalistas más importantes.

 [2.3] Los monopolios mediante el establecimiento de sus precios persiguen la obtención de altas ganancias, que excedan la ganancia media, lo que se alcanza mediante el refuerzo de la explotación de la clase obrera por los monopolios, el despojo de los campesinos y otros pequeños productores, la exportación de capitales, la especulación financiera, las guerras imperialistas. I.V. Stalin en su obra Los problemas económicos del socialismo en la URSS apoyándose en el legado leninista, señala los rasgos de la ley económica fundamental del capitalismo monopolista:

    “Asegurar el máximo beneficio capitalista, mediante la explotación, la ruina y la depauperización de la mayoría de los habitantes del país dado; mediante el avasallamiento y el saqueo sistemático de los pueblos de otros países, principalmente de los países atrasados y, por último mediante las guerras y la militarización de la economía, a la que se recurre para asegurar beneficios máximos.”

 Esto significa que la ley económica fundamental del capitalismo, que es la de la plusvalía, se desarrolla más.

 En el capitalismo premonopolista, la libre concurrencia nivelaba las cuotas de ganancia de los distintos capitalistas, bajo el imperialismo los monopolios se aseguran de manera exclusiva la ganancia máxima, lo que les permite llevar a cabo la reproducción ampliada y asegurar su dominación en el mundo capitalista. La base sobre la que descansa esta ganancia máxima, como toda ganancia capitalista, es la plusvalía extraída a los obreros con la explotación en el proceso de producción. Por todos los medios se intensifica el incremento de la cuota y la masa de plusvalía, simultáneamente se impone el paro forzoso a millones de obreros en el mundo, se encarece la vida disminuyendo el salario real. En nuestra época, la del imperialismo, se profundiza la diferencia entre lo que el obrero gana y el valor de su fuerza de trabajo, acentuando la Ley general de la acumulación capitalista con la consiguiente depauperización relativa y absoluta. Pero la clase obrera es también victima en su papel de consumidora, por el precio que los monopolios imponen a las mercancías.

 Los campesinos pobres también son explotados, vendiéndoles las mercancías a precios artificiales y comprándoles sus productos a precios muy bajos, intensificándose además el despojo de las tierras.

 [2.4] El imperialismo es la última fase del capitalismo y antesala de las revoluciones proletarias. Como Lenin lo subraya son tres las particularidades en esta etapa del capitalismo 1) capitalismo monopolista  2) capitalismo parasitario o en descomposición  3) capitalismo agonizante.

 En esta fase se da la socialización de la producción en alto grado, se aglutinan enormes empresas, se controlan los mercados, las fuentes de las materias primas, la ciencia y la tecnología. Los grandes bancos controlan el dinero, aumentan los nexos e interdependencia entre las diversas ramas de la economía. Se agudiza la contradicción entre el carácter social de la producción y la forma privada capitalista de apropiación de lo producido. Las fuerzas productivas tienen ya tan elevado desarrollo que son insostenibles las estrechas relaciones capitalistas de producción. El capitalismo, que substituyó al feudalismo como un modo de producción más progresista se torna en su contrario, se transforma en una fuerza retardataria, reaccionaria que impide el desarrollo de la humanidad.

 El alto nivel de desarrollo de las fuerzas productivas y el grado avanzado de la socialización de la producción, junto con la agudización más intensa de todas las contradicciones de la sociedad burguesa, confirman que el capitalismo entro en la última fase de su desarrollo, que está plenamente maduro para ser substituido por el socialismo-comunismo.

 Como lo revela la realidad, es inevitable el estancamiento y la descomposición. La innovación técnica no va de la mano de las ganancias. Regularmente se frena el progreso técnico y los avances de la ciencia son enviados al archivo, en función de la lógica del capital. Inclusive hoy, llegamos a un grado tal que en la ciencia médica se congelan avances que contribuirían a la solución de enfermedades en interés de las patentes y de la especulación.

 La descomposición se manifiesta en el aumento del parasitismo. La clase de los capitalistas pierde todo nexo con el proceso productivo, pues la dirección de las empresas es ejercida por personal técnico asalariado. La inmensa mayoría de los burgueses y terratenientes se convierten en rentistas, poseedores de títulos de valor que les proporcionan sus ingresos. La exportación de capitales como decía Lenin es el parasitismo al cuadrado.

 Los países que se encuentran en la cúspide de la pirámide imperialista, usan los préstamos para obtener grandes ingresos de los países deudores, como lo demuestra actualmente la cuestión de la deuda, los Estados acreedores son Estados del capitalismo parasitario en descomposición, que subsisten vía el cobro de la deuda y sus intereses. El militarismo es otra expresión de esto, pues una parte importante de los presupuestos es destinada al gasto militar y a sostener ejércitos inmensos y al desarrollo de tecnologías militares destructivas para la humanidad, que en algunos casos son incontrolables.

 Un aspecto importante en la lucha de clases, del parasitismo tiene que ver con la aristocracia obrera, que ocupa los puestos de mando en el sindicalismo, que nutre en alianza con la pequeña burguesía el contingente de partidos socialdemócratas, reformistas, que configuran la “izquierda” del capital y constituye un serio adversario del movimiento obrero, sobre todo en los momentos de inestabilidad y crisis. Esta aristocracia obrera es subvencionada a expensas de las ganancias obtenidas por la explotación de la clase obrera y de los pueblos. Esta base de obreros aburguesados es la base social del oportunismo, son los agentes para impedir la conciencia de “clase en sí”, los promotores de reformas para “embellecer” al capital, para darle “rostro humano”. En momento de crisis económica, política e inclusive en una situación revolucionaria, serán la reserva activa de la burguesía apara escindir a la clase obrera y abortar las posibilidades del derrocamiento de la burguesía.

 [2.5] Así como al capitalismo premonopolista correspondía la democracia burguesa, en la actual etapa lo característico es el viraje a la reacción, al recorte de conquistas políticas, sociales y de las libertades. La democracia como resultado de la elección popular es una mascarada, una farsa. Son los dueños de los monopolios y sus representantes quienes ocupan las principales responsabilidades en el Estado y los gobiernos; es la oligarquía financiera la que nombra a los gobiernos, independientemente de que monte un teatro para aparentar un proceso democrático, como señala Lenin “El capitalismo en general, y el imperialismo en particular convierten la democracia en una ilusión.”

 [2.6] Es el capitalismo agonizante pues lleva sus contradicciones hasta el límite:

 1.- Agudiza la contradicción capital/trabajo con la explotación de la clase obrera y el conjunto de los trabajadores, con el deterioro de sus condiciones materiales, con la mayor opresión de su dictadura de clase. Se muestran insuficientes los anteriores métodos de lucha de la clase obrera parlamentarios y economicistas. Es muy claro que la revolución socialista es el único camino posible para la clase obrera y la humanidad.

2.- Las contradicciones interimperialistas espoleadas por el afán de ganancia de los monopolios, de su búsqueda de materias primas, de mano de obra barata, de nuevos mercados, conduce inevitablemente a choques y guerras imperialistas (Y no está de más recordar la Primera y Segunda Guerra Mundial) debilitando en general el capitalismo y aceleran la necesidad del socialismo.

3.- La contradicción entre el sistema imperialista y los pueblos, la contradicción entre el imperialismo y la humanidad, que es amenazada en sus existencia, colocan como una necesidad de la vida misma la aniquilación de la barbarie, pues revelan con gran fuerza la idea expresada en el Manifiesto del Partido Comunista, de que en la lucha de clases si lo nuevo no vence a lo viejo, a lo caduco, sobreviene el hundimiento.

Este régimen social a pesar de sus contradicciones no se derrumbará, puede hundirse, y con él la civilización, si no se da una decidida y combativa lucha de la clase obrera, de otras clases y capas oprimidas, explotadas y del conjunto del género humano por su derrocamiento. Sin embargo en esta fase del desarrollo es prácticamente inevitable la revolución socialista, ya que están maduras todas la condiciones para ello, por eso Lenin insistía que vivíamos la antesala de la revolución proletaria.

 [2.7] El Capitalismo Monopolista de Estado (CME). El Estado burgués, dictadura de clase realiza todas sus actividades en beneficio de los monopolios, completamente subordinado a ellos, en función de la centralización y concentración, abatiendo a monopolios más débiles o empresas aún no monopólicas.

 [2.8] El marxismo-leninismo se desarrolla continuamente con la misma realidad, no puede existir sino a condición de avanzar y no dogmatizarse, pero es claro que la caracterización del imperialismo mantiene su esencia para explicar nuestra época. La Primera Guerra Mundial desatada por el reparto del mundo, tuvo como una de sus consecuencias el inicio de la Revolución proletaria. Con la Segunda Guerra Mundial, la derrota del fascismo impuso una correlación de fuerzas nueva donde el socialismo amplio su influencia, y también modifico el lugar en la cadena imperialista de las potencias, donde fue claro que los EEUU asumieron el mayor protagonismo, por varias razones. Las posibilidades de que avanzaran las fuerzas del progreso obligaron a medidas de contención tanto en Europa, como en el mundo. De la mano de la carrera nuclear y del Plan Marshall se aplicaron las políticas económicas keynesianas del “Estado de bienestar”. No era una concesión graciosa, sino un esfuerzo para desmovilizar al proletariado de Europa central, para desactivar el avance de las fuerzas de la revolución. Con el welfare state opero también una inversión ideológica para fomentar el oportunismo en el movimiento obrero y comunista, tanto en los países socialistas, como en el que actuaba en el capitalismo, que alcanzo el resultado de lograr la mutación de varios partidos de la clase obrera.

 Conforme avanzo la estrategia de la contrarrevolución en los años 70 del Siglo XX, se dio paso a una restructuración del capitalismo que se conoce como neoliberalismo, consistente en abolir las conquistas sociales y derechos laborales de la clase obrera, modificar las políticas de sectores nacionalizados o estatizados de la economía e intensificar la explotación. El neoliberalismo no es una fase, ni un “modelo”, es simplemente la continuidad del dominio de los monopolios. Se incurre en un error, con el llamado “antineoliberalismo” pues se piensa que se trata tan solo de volver a políticas reguladoras, de dar marcha atrás.

 Para el Partido Comunista de México el luchar solo contra el llamado “neoliberalismo” es centrarse solo en las consecuencias e inclusive convertirse en promotor del sostenimiento del capital.

 A)        A lo largo de su desarrollo el capitalismo ha ido transitando varias etapas. De acuerdo a sus necesidades y a las condiciones planteadas por la lucha de clases, el capitalismo ha implementado ciertas políticas, por ejemplo el mercantilismo o el keynesianismo, entre otros.

B)        En la década de los 70’s y más acentuadamente la de los 80’s el capitalismo experimentó una reconversión industrial, al pasar de la producción basada en la tecnología análoga y mecánica a la tecnología digital, principalmente a partir de la introducción y uso a gran escala del microprocesador. La burguesía constantemente busca revolucionar sus medios de producción para aumentar sus ganancias, pero al hacerlo profundiza sus contradicciones, acentúa el carácter social de la producción y tensa más su contradicción con la apropiación individual.

El capitalismo tiene capacidad de reconvertirse y prolongar su existencia mediante este desarrollo de las fuerzas productivas. Pero por su carácter anárquico y espontáneo, y por su naturaleza explotadora, esta capacidad necesariamente involucra un aumento en la tasa de explotación de los obreros, además de que al optar por este mecanismo se sientan inevitablemente las bases para una crisis económica y la consiguiente destrucción de esas mismas fuerzas.

C)        El imperialismo tuvo la necesidad de acompañar su reconversión industrial con un asalto sobre las concesiones hechas a la clase obrera, para permitir adecuar el grado de explotación a la nueva composición del capital. Había condiciones políticas propicias para ello, después de décadas de cuidadosa estrategia de guerra fría, se habían sentado las bases para un derrocamiento contrarrevolucionario de los Estados socialistas y con esto se alteraba radicalmente la correlación de fuerzas de manera negativa para las posiciones obreras.

Con la contrarrevolución además de perder la dominación política sobre varios países, la clase obrera  perdió en otras decenas de países a su destacamento organizado, a su cerebro colectivo, el Partido Comunista, y al sindicalismo de clase. Los oportunistas de todo el mundo pasaron a una ofensiva feroz, en la mayoría de los casos liquidando exitosamente al partido y en otros instalando de manera definitiva visiones socialdemócratas o reduciendo a su mínima expresión los núcleos consistentes revolucionarios. La clase obrera quedó huérfana y desarticulada en un momento de extrema fortaleza de las posiciones del imperialismo.

La burguesía monopolista pudo librarse de las anteriores maniobras Keynesianas y del Estado Benefactor al no temer ya el escenario próximo de una revolución proletaria. Pasó a reducir los salarios, aumentar la duración de las jornadas, derogar aspectos importantes de la seguridad social y laboral de la clase obrera, a saquear los fondos de jubilaciones y pensiones, etc. Como una generalidad, en todo el mundo hubo una ecualización a la baja de los salarios, del poder adquisitivo y de todos los indicadores del nivel de vida de la clase obrera.

Estas políticas iniciaron bajo el liderazgo de Ronald Reagan en EEUU y Margaret Thatcher en el Reino Unido. Es bastante ilustrativo sobre su naturaleza de ofensiva, el hecho de que su primera puesta en marcha a gran escala estuviera acompañada de un golpe de Estado (Chile, 1973).

D)        Las inmensas fuerzas productivas desarrolladas en Europa Central, Oriental y en las ex repúblicas soviéticas fueron sujetas de una expropiación capitalista. Los capitales imperialistas encontraron aquí además un nuevo mercado que abarcaba a cientos de millones de personas.

Además de los países socialistas, ahí en donde la burguesía había optado por maniobrar con el Estado benefactor, que era el caso para la mayoría de los países de Europa Occidental o de América del Norte, se pasó también mercantilizar los servicios antes considerados públicos; esto llegó a incluir la mercantilización de bienes vitales como el agua, y la desincorporación de la propiedad Estatal (Hospitales, Industrias y Empresas estatales, Escuelas, los servicios de Transporte público, Agua, Luz, Correos, etc.) y su paso a manos de los monopolios.

En cuanto a esto último aunque era necesario intervenir en las luchas obreras y populares que se resistían a tales medidas, hubo en general una falta de claridad entre los cuadros revolucionarios de la época. Se cometía un error al analizar la naturaleza clasista del Estado, se confundía el gobierno con el Estado, la política adoptada por la burguesía en un momento dado y la esencia clasista de su régimen. Se cometió un error al no conceptuar que aunque dichas empresas fueran de propiedad estatal, ese Estado era burgués. Es decir que se trataba de la propiedad de la burguesía y no de la propiedad social, que esas empresas cumplían un papel en la reproducción capitalista. La consigna correcta no consistía en defender la propiedad estatal de dichos bienes sino en exigir el control obrero de los mismos.

Otro error consistió en conceptuar dicho proceso como una privatización. No puede hablarse de ello pues no pasó a conformar propiedad privada, lisa y llana, sino que la apropiación de esos medios se restringió a los monopolios. No se trató sino del paso de  propiedad nacionalizada de la burguesía a propiedad privada de los monopolios.

E)        La época de políticas neoliberales se caracterizó por desencadenar la agresión imperialista sin contrapeso alguno. El imperialismo desató la guerra en África, en los Balcanes, en América Central y del Sur, en Medio Oriente, etc. A la acumulación capitalista sobre las ruinas del campo socialista se sumó aquella generada por el despojo y la guerra contra los pueblos.

La Paz tan prometida por el imperialismo una vez que cayera “el imperio del mal”, el campo socialista, resultó ser un cuento hipócrita.

F)        En el campo ideológico desde los medios de comunicación, las tribunas políticas y la academia se promovió el pensamiento único. El capitalismo había de ser eterno, la historia y las ideologías habían alcanzado su fin. Las opciones políticas válidas debían adscribirse todas al dogma burgués (La Socialdemocracia, la Democracia Cristiana, el Liberalismo, etc.). Esta ideología tremendamente reaccionaria tuvo su punto de máxima fortaleza en la primera mitad de los 90’s. Sin embargo el proceso histórico no se detiene con afirmaciones y el supuesto modo de producción eterno, entró en crisis apenas década y media después.

G)        El balance es que el Neoliberalismo fue el conjunto de políticas implementadas para fortalecer las posiciones de los monopolios en condiciones de correlación de fuerzas favorable y de expansión en la producción.

Estas políticas respondían al interés conjunto de la burguesía y no podía reducirse a una cuestión de lucha contra la “derecha” del espectro político burgués. Como la experiencia demostró, independientemente de la orientación política de la burguesía, sin importar si esta era de Democracia Cristiana, Centro o Socialdemócrata, las políticas Neoliberales fueron implementadas.

H)        Sin embargo estas políticas de fortalecimiento de los monopolios no afectaban solamente al proletariado. El aumento de los impuestos, la mercantilización de los servicios públicos, el avance de la agresión imperialista, la política de subsumir el campo a los monopolios, la defensa política de la cuota de plusvalía extraordinaria de los monopolios, los tratados interimperialistas y sus consecuencias, las manifestaciones de barbarie capitalista, la acelerada degradación del medio ambiente, la cancelación de conquistas sociales y democráticas, etc., son temas que afectan a otras capas del pueblo. A los campesinos, a los pobres del campo y la ciudad, a las capas semiproletarias, a los pequeños propietarios, etc.

Durante la época en que la burguesía temía la revolución socialista como algo inminente, ésta se interesaba en promover económicamente el fortalecimiento y expansión de la pequeña burguesía y otras capas medias, de tal manera que la composición clasista inhibiera la revolución. Sin embargo, al entrar en el periodo de las políticas neoliberales, los capitales monopolistas no se hallan tan interesados en ello. Todo lo contrario, los monopolios ocupan con fuerza los nuevos mercados abiertos por estas capas, sobre todo el mercado de la tecnología informática, de la venta por autoservicio, ciertos sectores de la producción agrícola, de la preparación de alimentos, etc. Naturalmente la pequeña burguesía se radicaliza políticamente y desde el punto de vista social inicia un proceso de proletarización, aunque ideológicamente mantenga sus anteriores posiciones.

Lo único que podía resultar de la mayor movilización de las capas medias y su convergencia con la desorganización general de la clase obrera, era el fortalecimiento de las posiciones pequeñoburguesas y la hegemonía de estas en la dirección de los movimientos populares.

Inclusive se teorizó al respecto, se habló del fin del proletariado, de su desplazamiento como sujeto revolucionario por otros “sectores decididos”, de la centralidad en la lucha de estos sectores, de la “multitud”, etc. Campearon los puntos de vista anarquistas, tales como el de cambiar el mundo sin tomar el poder, el de “desconectarse” del capitalismo, etc.

Al abandonar las posiciones científicas, la crítica y el ataque contra el capitalismo se abordó como una cuestión voluntarista, se proponía transformarlo mediante cambios en la esfera del consumo o en la esfera de la circulación. Se abandonó la concepción científica de la lucha de clases por una supuesta lucha contra la globalización, etc.

La pequeña burguesía, al frente del movimiento popular, no tenía objetivos revolucionarios, ella no veía en la situación económica, que actuaba como resorte de su movilización, posibilidades revolucionarias, más bien abogaba por retroceder la rueda de la historia a un estado de cosas anterior.

El pensamiento único tuvo su complemento en el discurso y práctica organizativa de estas capas. La pequeñaburguesía es una capa de la población cuya fortuna, vida y muerte, depende en muchos casos de sus esfuerzos individuales, de un pequeño aspecto del mundo que no les lleva a considerar la realidad social como una totalidad. En el plano organizativo se trataba no de conformar potentes organizaciones que pudieran derrocar a su enemigo, sino de un movimiento con lazos informales y débiles entre sus miembros, las organizaciones grandes eran “monstruos” que “ahogaban la personalidad”. En el plano discursivo no se regían por orientaciones basadas en las leyes del movimiento de la formación económico-social capitalista, sino en modas como el altermundismo, la globalifobia, el poscapitalismo, etc. No se realizaba una evaluación del éxito o fracaso de dichas políticas, el movimiento lo era todo. Plantear cualquier cosa que cuestionara este consenso recibía como respuesta el aislamiento del movimiento general.

No es sorpresa que sean extraordinariamente escasas y de alcances muy reducidos las luchas dirigidas por la pequeña burguesía de este periodo.

Además, aún las más serias de las luchas de este periodo no podían triunfar sin el concurso de la fuerza social decisiva, la clase obrera. Por su desinterés o incapacidad para organizar y movilizar a la clase obrera, las luchas más serias de este periodo optaron por intentar desestabilizar violentamente la circulación de mercancías, por impedir la realización del ciclo del capital mediante maniobras convergentes. Atacado por varios frentes, el Estado burgués siempre podía contar con arrebatar la iniciativa mientras su ejército industrial, el proletariado, le siguiera produciendo plusvalía. Fue una imagen común ver en cualquier parte del mundo a las policías militarizadas lanzar gases lacrimógenos para dispersar a las masas populares de los centros neurálgicos de las vías de transporte y comunicación.

La pequeñaburguesía resulta una capa extremadamente vacilante y volátil. Al decepcionarse por una derrota se retiraba al campo de la ensoñación o la indiferencia. A los periodos de movilización les seguía un reflujo dramático.

La pequeñaburguesía como dirección de las luchas populares del periodo fracasó. Los monopolios pudieron en la absoluta mayoría de los casos realizar sus objetivos, las políticas neoliberales se desarrollaron y cavaron su propia tumba.

I) La situación ha cambiado ahora. Al final del periodo, la centralización y concentración se han llevado a una escala sin precedentes, hasta el punto en que 200 empresas controlan alrededor de la mitad de la producción mundial. La previsible crisis de acumulación y sobre producción estalló en menos de dos décadas.  La etapa de expansión del ciclo industrial ha terminado, nos encontramos en una etapa de destrucción de las fuerzas productivas y de reducción del mercado.

La correlación de fuerzas se ha alterado también. La clase obrera se ha vuelto a colocar en el centro de la lucha de clases, particularmente esto se manifiesta en Europa, donde hubo esfuerzos serios por constituir un frente clasista. Las fuerzas oportunistas se desfondan por la merma de su base material, como resultado de las nuevas políticas capitalistas que acaban con las concesiones que quedan a los sindicatos amarillos. Han madurado condiciones ideológicas y políticas para recomponer el movimiento obrero y comunista a escala mundial, consideramos que la semilla que puede llevar esto a su máximo desarrollo es el polo leninista del Movimiento Comunista Internacional y la línea de fortalecer la orientación de clase, que desarrolla la Federación Sindical Mundial con el PAME como ejemplo.

Por otro lado no nos encontramos en el periodo durante el cual la burguesía había llegado a un arreglo temporal de algunas de sus contradicciones para enfrentar  en bloque al campo socialista, no nos encontramos en el periodo influenciado por el Plan Marshall. La formación de bloques imperialistas es obvia. En el periodo dominado por la crisis hay una agudización de las contradicciones interimperialistas, la ley del desarrollo desigual llevan a los EEUA, China, Rusia, la UE, India, Brasil, etc., a confrontarse. La época caracterizada por las políticas del Neoliberalismo ha terminado. Los propios economistas burgueses reconocen de alguna manera que nos encontramos en una época en la cual cada Estado o bloque Imperialista, ha pasado a intervenir y defender con mayor agresividad sus monopolios.

Todo esto no nos debe conducir a visiones ingenuas. El capitalismo puede mudar por sí mismo sus políticas, pero no caerá como formación socio-económica por sí mismo. Efectivamente ha complicado la continuidad de las condiciones que permiten su existencia, más aún puede optar por otra reconversión, precedida por un largo periodo de crisis y barbarie. El imperialismo manifiesta tendencias peligrosas en su nueva política. La ideología del pensamiento único ha sido sustituida por formas de pensamiento decididamente reaccionarias, como la xenofobia, el racismo, el oscurantismo, el anticomunismo, etc. Prepara escenarios de guerra desastrosos para resolver sus contradicciones (como la que existe por repartir las materias primas de África, la que existe para reacomodar el mercado con el desarrollo acelerado de China y el declive de los EEUU, la que existe entre la UE y Rusia por las fuentes de energía, etc.). A costa de asesinar a cientos de millones de seres humanos por inanición, amparándose en un discurso “verde”, piensa reconvertir la industria del petróleo con el biodiesel.

El aprendizaje del periodo anterior no es la existencia o inexistencia del Neoliberalismo, éste existió como política para un periodo. El aprendizaje consiste en que los comunistas no debemos vacilar ningún momento en sostener que la salida para la clase obrera y los pueblos no es sustituir algún modelo particular del capitalismo por otro. La salida real apunta en el sentido de lograr un poder y una economía populares, en el sentido de la construcción socialista.

[2.9] Es de importancia el estudio de lo nuevo, del capitalismo contemporáneo. Sobre todo del proceso de innovaciones científico-tecnológicas en la esfera productiva y de las modificaciones en el mundo del trabajo. Sin embargo discursos levantados sobre el “fin del trabajo” son solo parte de una campaña ideológica impulsada para someter al proletariado y sus organizaciones.

 Hay un rasgo del capitalismo contemporáneo que se intenta presentar como lo nuevo y determinante: la globalización o mundialización asociada a la idea de que no hay alternativa al capitalismo, paradójicamente se le acompaña de una propaganda de “libre comercio”, individualismo, democracia como valor universal. La globalización es presentada como solución a todos los rezagos y problemas y como condición del progreso universal.

Este no es un proceso postimperialista,  y tampoco tiene nada de nuevo. Desde el Manifiesto del Partido Comunista estaba el siguiente planteamiento:

 …se establece un intercambio universal, una interdependencia universal de las naciones. Y esto se refiere tanto a la producción material como a la intelectual.

…mediante la explotación del mercado mundial, la burguesía dio un carácter cosmopolita a la producción y al consumo de todos los países… Las antiguas industrias nacionales han sido destruidas y están destruyéndose continuamente, son suplantadas por nuevas industrias… que ya no emplean materias primas nativas, sino venidas de las más lejanas regiones del mundo, y cuyos productos no sólo se consumen en el propio país, sino en todas partes del globo.

 La teoría marxista-leninista, el desarrollo que de ella hace el movimiento comunista internacional, nos demuestra que el proceso de internacionalización del capital, del mercado mundial, que las uniones interestatales, llamadas eufemísticamente acuerdos o tratados de “libre comercio” se presenta mistificadamente con el concepto “globalización”.

 El Partido Comunista de México sostiene con otros partidos del Movimiento Comunista Internacional que independiente de las particularidades y especificidades nacionales o regionales, todos los estados capitalistas independientemente de su nivel de desarrollo económico, independientemente, inclusive de si aún pueden existir formas de relaciones precapitalistas, si participan en uniones interestatales están insertos en el sistema imperialista.

 [2.10] Los acuerdos interimperialistas refuerzan la interdependencia entre Estados y eslabonan la cadena del sistema, teniendo sus puntos más débiles que es posible romper en función de una estrategia revolucionaria. La interdependencia prevista ya desde la era del Manifiesto Comunista es un factor de importancia para mantener posiciones clasistas, en relación a ellos citamos in extenso la opinión del Partido Comunista de Grecia sobre tal asunto:

 Formas de interdependencia en la era del imperialismo

En la era del imperialismo la interdependencia adquiere nuevas formas, como los acuerdos internacionales entre capitalistas hasta asociaciones imperialistas internacionales y regionales (el Fondo Monetario Internacional, El Banco Mundial, la Organización Mundial del Comercio, la Unión Europea, TLC, etc.). Estas son necesarias, porque la intensificación de la interdependencia impone el estado internacional o regulaciones interestatales de tal manera que la reproducción de capital pueda ser facilitada.

La actividad del capital en los marcos del mercado global refuerza el entrelazamiento de sus partes en diferentes estados. Definitivamente, su base nacional se mantiene dominante. Así su centralización (absorciones, fusiones, otros acuerdos entre monopolios de diferentes estados) pueden suceder a un nivel internacional, pero su dominación es protegida por un cierto Estado y tiene una base nacional, a pesar de su actividad internacional. Esto también se hace patente en la elevación de las contradicciones interimperialistas entre estados imperialistas o uniones de estados (por ejemplo los EEUU – la UE), aún entre socios dentro de uniones capitalistas regionales, por ejemplo entre Inglaterra y el eje Franco-alemán. El último ejemplo de esto está relacionado con la crisis económica. En la tentativa de la UE de formar una política uniforme en la gestión de la crisis, los desacuerdos han sido expresados entre los países miembros, por ejemplo si debe apoyarse a los bancos o a la industria, si el fondo financiero será formado a nivel de la UE o sobre una base nacional-estatal en cada país, o en el asunto de relajar el pacto de estabilidad. Los antagonismos internos desde el enfoque de los intereses particulares de los monopolios de cada país se han expresado, por lo tanto hay un fracaso en aplicar una política uniforme. Esto también ha sido expresado en el pasado, por ejemplo en la guerra contra Irak, cuando más países de la UE tomaron el lado de los ingleses y norteamericanos (España, Portugal, Italia, así como los nuevos países miembros Polonia, República Checa, Hungría, etc.), al contrario del eje Franco-alemán. Antes en la Cumbre de Niza, sobre unificación y la forma de las políticas de la UE, las contradicciones fueron expresadas entre Alemania y Francia con respecto a la toma de decisiones. Además, estas relaciones se desarrollan de manera inequitativa entre estados debido al desarrollo desigual del capitalismo. Así, el entrelazamiento de las economías capitalistas nacionales, que se realiza a través de una pugna, es marcado por el más fuerte.

No obstante, es erróneo examinar el asunto de las relaciones económicas capitalistas, y por lo tanto entre estados capitalistas, aún ésos en una posición intermedia o inferior en la pirámide imperialista en comparación a otros estados más fuertes, como un asunto de dependencia. Tal enfoque es incompleto. Podría llevar a la conclusión de que Alemania es un estado dependiente, ya que su energía depende en 2/3 de Rusia. O que los EEUU dependen de China.

Podemos lograr un enfoque integral correcto para las relaciones económicas capitalistas y por lo tanto de las relaciones entre estados capitalistas, sólo examinándolos en los marcos de su interdependencia.

Por ejemplo, el estado fuerte, esto es la economía capitalista fuerte, necesita uno inferior, uno intermedio. Sin él, sin la exportación de capital y bienes hacia él, es difícil para el capital reproducirse. Ciertamente, lo mismo aplica a la economía inferior que tiene una posición intermedia en la pirámide imperialista. Si no se entrelaza con la economía capitalista fuerte la reproducción capitalista y la reproducción de relaciones capitalistas como una totalidad es puesta en peligro. Esta realidad, en condiciones de desarrollo desigual y antagonismo determina objetivamente las relaciones internacionales entre estados. Sin embargo, los elementos prevalecientes, la base, son las relaciones de producción capitalista que también determinan las relaciones entre estados de la UE, la política de la UE y sus estados miembros.

La base económica, las relaciones de producción capitalista y su abolición deben ser de primera importancia para el movimiento de la clase obrera y sus aliados. Solo este camino puede llevar a la abolición de las relaciones desiguales, que bajo el capitalismo, en su totalidad, siguen las leyes del desarrollo capitalista, debido a las leyes del desarrollo de la internalización capitalista en condiciones de desarrollo desigual.

Sobre las posiciones intermedias e inferiores en el sistema imperialista

Desde el punto de vista de la lucha de la clase obrera y su orientación es muy importante tener un conocimiento profundo, monitorear y estudiar al sistema imperialista mundial y las relaciones entre estados tal como se forman de acuerdo a su posicionamiento en la pirámide imperialista. Porque, por un lado, estas relaciones son desiguales y por el otro las contradicciones y antagonismos entre estados, así como la formación de alianzas y coaliciones temporales o comparativamente permanentes entre ellos incluye compromisos y antagonismos.

Estas tendencias, la formación de varias relaciones entre economías y estados son influenciadas por la “fuerza” de cada economía capitalista, de los monopolios y del Estado capitalista. Sin embargo, esto no puede desprenderse y examinarse aisladamente, con independencia de su función real, la reproducción de relaciones capitalistas, el fortalecimiento del poder político del capital. De ahí que, tanto la política interna como externa de cada país está determinada por su posición en el sistema imperialista y sirven conscientemente a la reproducción y fortalecimiento de las relaciones de explotación.

Aquí, necesitamos recordar que el imperialismo consiste en una época histórica completa en el desarrollo del capitalismo y caracteriza las sociedades capitalistas de todos los países capitalistas, independientemente del desarrollo desigual entre ellos.

<<Todos los países capitalistas están integrados en el sistema imperialista internacional, independientemente del nivel de desarrollo de las relaciones capitalistas y de las formas y caminos que toma la integración, sea que se conduzca a través de la integración a regiones interestatales, uniones capitalistas mundiales, o a través de programas de “asistencia” de las organizaciones capitalistas mundiales, a través de regulaciones mejoradas de monopolios interestatales, la exportación de capital y mercancías, a través de intervenciones militares y la guerra en general, a través de intervenciones abiertas o encubiertas en la formación o renovación del sistema político, etc.>> (Extracto de la lectura “Asuntos ideológicos concerniendo la economía capitalista” del Politburó del CC del KKE en KOMEP, 2/2002, pp. 91-92).

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Un pensamiento en “Tesis 2. El Imperialismo, la restructuración capitalista internacional, la “globalización”. La crisis del sistema.

  1. No sé como este blog no tiene comentarios, es información sumamente valiosa y necesita de mucha difusión, nuestro pais esta en las garras capitalistas y la gente necesita despertar de sus mentes adormiladas, politizadas, engañadas.
    Muy buen aporte y muchas felicitaciones. Información muy pero muy útil. ¡PROLETARIOS DE TODOS LOS PAÍSES, UNÍOS!

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