Desarrollo, arte y cultura: ideas para un nuevo orden de vida

Xenia Hernández

El propósito de este escrito es reflexionar acerca del papel que puede tener el arte y la cultura en nuestra sociedad para promover alternativas a la idea de “desarrollo” promovida desde la perspectiva de los empresarios, las instituciones del Estado nacionales o internacionales, la burocracia política en el poder y los representantes de la sociedad de consumo.

El objetivo es pensar cómo el Capitalismo, ha reducido la idea de desarrollo al de bienestar económico, construyendo alrededor de esa idea, a través de sus aparatos de dominación -la educación, los medios masivos de comunicación, el derecho, etc.- el consenso de que el desarrollo significa el acceso a ciertos bienes de consumo intermedio como los automóviles, la ropa, artículos de limpieza, de belleza, juguetes, etc., así como la posibilidad de acceder a un mínimo de servicios como son la salud, la educación, el deporte o el arte y, algo muy importante que no debemos de olvidar, la apuesta por el desarrollo industrial-tecnológico aun a costa del deterioro de la naturaleza y de la salud humana.

Así, nuestra perspectiva acerca de una sociedad desarrollada es muy limitada y puede  traducirse, por mencionar sólo algunos ejemplos, en alcanzar mayores niveles de consumo semejantes a los de la sociedad estadounidense; en “acceder” a más de 20 diferentes marcas de refrescos en el supermercado para terminar eligiendo la más económica o la más disponible; o en alcanzar un  estilo de vida o un estatus cercano o muy parecido al que ostentan los personajes de las series de televisión o de las telenovelas.

La idea de desarrollo se traduce también en una perspectiva mercantil de los bienes que una sociedad justa o humana debería de considerar como básicos e indispensable, tales como la educación pública-gratuita en todos los niveles y para todas las personas, el acceso a un sistema de salud universal de buena calidad, un trasporte económico y limpio e incluso una práctica del deporte, así como del arte, que nos permita desarrollar la sensibilidad, las potencialidades que todos los seres humanos tenemos, que expanda nuestros horizontes de vida, motive el conocimiento de otras culturas, apoye la creación y la imaginación para enfrentar los retos que tiene nuestra sociedad y recupere nuestras identidades colectivas en el proceso.

El arte visto y practicado desde la perspectiva anterior, puede servir de base para un desarrollo más humano e integral de esta sociedad: puede ayudar a expresar  el significado de lo social en un momento histórico. En nuestra cultura actual, basada en los valores del consumismo, individualismo, competencia desleal, despilfarro y utilitarismo, el arte puede ser una opción para propiciar cambios en los formas de pensar y fortalecer la cultura de la resistencia de nuestro pueblo. También puede ser utilizado como un medio para apoyar el desarrollo de las comunidades más pobres del campo y de la ciudad. Puede ser una expresión de nuestra rebeldía y una alternativa a la cultura imperialista.

La Sociedad Cubana sabe muy bien que el arte también sirve para la defensa del proyecto colectivo. De ahí que Fidel Castro en 1961 llamara a todos los intelectuales y artistas a agruparse en la Unión de Escritores y Artistas de Cuba. Hoy después de cincuenta años de estar organizados, los artistas cubanos, junto con jóvenes promotores de la Brigada José Martí, miembros del área de Cultura Comunitaria de la UNEAC, líderes comunitarios y diputados de la Asamblea Nacional del Poder Popular discuten la pertinencia y vinculación del arte y la cultura para el desarrollo social. Ven en al arte un vínculo y un vehículo para llegar al pueblo, para hacer reflexionar a los demás, para fortalecer su identidad.

La isla con un modelo económico y político tan diferente al de México y posiblemente al de todo el mundo, tiene una concepción a veces también atrapada e influida por la visión hegemónica de desarrollo. Sin embargo, se rebela y en un esfuerzo de pensar y repensar el tema, realiza ejercicios para discutir lo que significa el desarrollo. Pese a ser un país con grandes carencias y limitaciones económicas derivadas de un bloqueo económico de más de cincuenta años, la apuesta por el desarrollo en esta sociedad es y ha sido fuerte, se nota en la fortaleza del pueblo, en su alta formación, en su compromiso con la sociedad, en el profesionalismo que todos le imprimen a su trabajo y en la creatividad para sortear las carencias.

La apuesta en nuestra sociedad, para aquellos que luchan por un cambio, es cuestionar las tendencias hegemónicas de la cultura. El desafío es aprender a mirar otras experiencias, vencer el enfoque economicista del desarrollo y poner en el centro del mismo al hombre y la naturaleza.

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